Los cinco pilares del Islam: Salât (la oración)

Escrito por: Gonzalo Salvanés (experto en Historia y Cultura árabe por la UNED)

 

La diferencia entre el Islam y la mayoría de las culturas y religiones es que ésta es fundamentalmente práctica. Es una manera de ser (Din), de vivir y de sentir. No existe iglesia, ni, por lo tanto, jerarquía eclesiástica, ni liturgia, ni misterios, ni sacramentos, ni dogmas.

Representa la relación entre la persona y Dios, entre el ser y la Realidad y su sumisión a ésta. Este vínculo, secundariamente, condiciona la relación entre las personas, el aspecto social del Islam, de tan fuerte arraigo.

rezando

Cinco son los pilares (fundamentos), sobre los que se asienta la forma de vivir (Din) del musulmán.

Shahâda. El compromiso. La aceptación de la Unicidad Divina.
Salât. La oración. La postración.
Zakât. Los impuestos. Las aportaciones a la comunidad (Ummah). El compromiso con los necesitados.
Sawn. El ayuno. El Ramadán.
Haÿÿ. La peregrinación a Meca.

 

En este número veremos el segundo de los cinco pilares:

2. Salât. La oración obligatoria. La postración.

El musulmán debe  rezar 5 veces a lo largo del día, todos los días de su vida, desde su pubertad.  Rezan al amanecer (fair), al mediodía (zuhr), a media tarde (asr), al anochecer (magrib),  y antes de la media noche (isa). Es innegable que esta práctica implica esfuerzo y perseverancia. Son cinco paradas obligatorias, en la vida cotidiana, para agradecerle la existencia a Allah. Fue Muhámmad quién fijo los horarios y los rituales ya que el Corán no lo hizo. El Almuecín (Bilal fue el primero), desde un punto alto (generalmente un minarete), hoy con la ayuda de la tecnología, llama a la oración declamando:

                        Allah es el más grande. Allah es el más grande.
                        Allah es el más grande. Allah es el más grande.
                        Yo atestiguo que no hay más divinidad que Allah.
                        Yo atestiguo que no hay más divinidad que Allah.
                        Yo atestiguo que Muhámmad es el  Mensajero de Allah.
                        Yo atestiguo que Muhámmad es el  Mensajero de Allah.
                        ¡Venid a la sâlat!¡ Venid a la sâlat!
                        ¡Venid a la felicidad! ¡Venid a la felicidad!
                        Allah es el más grande. Allah es el más grande.
                        No hay más divinidad que Allah.

En realidad, el día del musulmán está marcado por la oración (mucho menos prosaico, sea dicho de paso, que los horarios de las comidas, como es costumbre en muchos países occidentales).

El musulmán debe rezar                                                                                5 veces a lo largo del día

El ritmo de la oración, los movimientos que la acompañan y su acompasamiento a los ritmos cósmicos, conecta al musulmán con el pulso de la manifestación divina (tayali), nos dice Hashim Cabrera, notorio musulmán español.

Para rezar, el musulmán se orienta hacia Meca (en los primeros tiempos  hacia  Jerusalén), dirección, indicada en las en oraciónmezquitas por una decoración especial, llamada mihrab. Cada rezo comienza con las palabras “Allah es el más grande” (Allahu Akbar),  y continúa con una serie de oraciones que incluyen el versículo inicial del Corán (fatihah). Se concluye con la shahâda y el saludo de paz (taslim), repetido dos veces (“La paz sea con todos vosotros, así como la misericordia y la bendición de Dios”).

En la oración colectiva de los viernes se  cita el nombre del gobernante del país en ese momento y se pronuncia un sermón, en  árabe o en la lengua vernácula de cada país, consistente, habitualmente, en un comentario acerca de alguna cuestión religiosa o social concreta, o bien la discusión de uno o varios versículos del Corán. La oración se puede hacer sólo o acompañado (es preferible la oración colectiva, en una mezquita, como muestra de fraternidad y solidaridad), en la mezquita, en el trabajo, en el campo, en la casa, en la universidad, al aire libre, etc.

Las oraciones se acompañan de movimientos: postrarse (indicando y sintiendo su sometimiento a Dios, no sólo físico sino espiritual). Los musulmanes siempre han sido muy reticentes a postrarse ante los hombres, pese a que era   una costumbre en los imperios persa y bizantino de los tiempos del nacimiento de la ummah. Ambos dirigentes imperiales ostentaban además del poder material el poder religioso, como sumos sacerdotes. Sirva como ejemplo la negativa a postrarse ante un  emperador chino de la dinastía Tang, a mediados del siglo XVII de una delegación árabe, que supuso un mayúsculo escándalo), ponerse de rodillas, de pie, sentarse, tocar el suelo con la frente,  muestran la sumisión a Dios. Estos movimientos  están perfectamente estipulados, debiendo adoptar sucesivamente las cuatro posturas físicas: ponerse de pie, inclinarse, postrarse y sentarse. Cada ciclo es llamado rakat, variando el número de ciclos según el tipo de oración.

Ante la inexistencia de sacerdotes, la comunidad                                elige a la persona más adecuada para dirigir la oración

Para la oración del mediodía de los viernes, día sagrado musulmán, se recomienda a los  varones congregarse en la mezquita principal (mezquita aljama), a cuya entrada los fieles deben descalzarse, dejando su calzado a resguardo en un lugar destinado para ello. El suelo de la mezquita está cubierto, generalmente, por una alfombra (saggadah), un aislante tanto físico como espiritual.

Ante la inexistencia de sacerdotes, la comunidad elige a la persona que considera más adecuada para dirigir la oración, el más anciano, el más versado, etc. siempre que conozca el ritual del salât. Pero no son clérigos profesionales. No están consagrados, entre otros motivos,  porque en el  Islam no hay sacramentos. Dirigen la oración colectiva y nada más. Pese a la insistencia de nuestros periodista, tertulianos y políticos,  no sabemos si por ignorancia o por otras causas más inconfesables, que los equiparan  con nuestros párrocos (el cenit de este surrealismo esperpéntico se  produce en los periodos preelectorales, semejando a la Junta Islámica con la Conferencia Episcopal).

 El  salât sólo requiere de dos condiciones simples: que el lugar esté limpio y que el  fiel también lo esté. De ahí las abluciones.

 

Las abluciones

Comentábamos de la necesaria purificación espiritual como antesala para la oración, simbolizada por las abluciones físicas. Lo índica el propio Corán  (sura 5, la mesa servida):

“¡Oh vosotros que creéis!. Si os levantáis para la oración, lavad vuestros codos y brazos hasta los codos; pasad la mano por la cabeza y lavad los pies hasta los tobillos. Y si os encontráis en estado de impureza ritual, purificaos con el baño. Y si estáis enfermos o de viaje o acabáis de hacer las necesidades o habéis tenido contacto con mujeres y no encontráis agua, haced entonces la ablución con tierra limpia, frotando con ella la cara y las manos. Allah no quiere poneros en dificultades sino lo que quiere es que os purifiquéis y completar su gracia en vosotros. Tal vez así seáis agradecidos.” (Tomado de la obra – Iniciación al Islam, de Hashim Cabrera. Ediciones de la Junta Islámica).

ablucionesEl texto nos indica varias cosas:

En primer lugar que la purificación es obligatoria antes de la oración.

En segundo que existen  dos tipos de abluciones: la ablución mayor (gusl) y la ablución menor (wudu), a realizar según el estado de impureza. Se requiere la ablución menor cuando se ha estado en contacto con sustancias impuras o sucias; cuando se ha dormido y cuando se han excretado orines, etc. Y la ablución mayor, el viernes, día de la sâlat comunitaria y también cuando ha existido contacto genital y/o excreción seminal.

En tercer lugar nos señala que Allah no quiere crear dificultades a los creyentes, que su objetivo es la purificación y la oración del musulmán y, en consecuencia, careciendo de agua se puede utilizar tierra limpia (o similar).

La ablución mayor requiere un baño  completo o ducha, con especial atención a los genitales. La ablución menor comienza enjuagándose la boca, a continuación se aspira agua por la nariz y se expulsa, Seguidamente hay que lavar la cara hasta la barbilla  y los brazos desde la punta de los dedos hasta los codos. Después hay que frotar la cabeza. Para concluir lavando los pies hasta los tobillos.

                                                                                                                                                                                                                                                El Sâlat de los Shiíes

Aunque la intención y el significado sean los mismos existen pequeñas variaciones respecto de los sunníes en comparación con los shiíes en cuanto al Sâlat: la oración ritual obligatoria es suficiente realizarla tres veces al día, en lugar de las cinco habituales. Se unen la del mediodía con la de la tarde y la del ocaso y la de la noche.

La llamada a la oración es idéntica a la de los sunnies con algunas pequeñas variaciones:

  • Adición recomendable, aunque no obligatoria: soy testigo de que Alí es el próximo……. Alí es amigo de Allah. Se repite dos veces tras la shahâda.
  • Invitación a las buenas obras. Se añade dos veces tras la invitación a la salvación.

Purificación ritual: abluciones. Existen  diferencias no significativas:

  • Shiíes: dejan caer el agua desde el codo hasta la palma de la mano.
  • Sunnies: dirección contraria.

La Oración:  Después de las abluciones rituales se rezan las plegarias sobre una pequeña alfombra limpia de impurezas. Habitualmente colocan un pequeño ladrillo de arcilla sin cocer, en el sitio donde la frente tocaría el suelo. Este ladrillo suele proceder de un lugar santo (Nayad, Karbala, Mashad, etc.). Los shiíes mantienen una espiritualidad particular con oraciones relacionadas con los imanes, como la plegaria que Alí enseñó a su discípulo Komeil ibn Ziyad , bella oración mágica, generalmente reservada para el aniversario del duodécimo Imán (jueves noche). 

La oración del viernes no tiene el carácter multitudinario y de reunión de la comunidad que se puede constatar entre los sunníes. De todas formas la obligatoriedad de la oración del viernes, en  Irán, fue asumida por las autoridades religiosas del país.

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3 Comentarios

  1. ME GUSTARIA SABER MAS DE LO POCO K YO SE SOBRE EL ISLAM Y SOBRE NUESTROS CINCO PILARES DEL ISLAM EL QUE ME PUEDA DAR MAS INFORMACION SE AGRADECERIA MUCHISIMO
    UN GRAN SALUDO

  2. Son pocas las religiones que nos acercan a la divinidad hoy en dia, El Islam es una de las mas sufridas que el imperialismo del materialismo nortearmericano intentan acabar, pero cada dia crece en todo el mundo como una religion de amor y no como la quieren pintar los enemigos del Islam. Acerquemonos en un salat todos juntos, La divinidad nos escuchara.

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