OCA GLACIACION

Artes y letras: Goya escribe una carta.

De cómo Goya se compra un “auto” nuevo.

GOYA

Francisco de Goya dejó un testimonio muy importante de su vida. Es una serie de cartas, la mayor parte, de carácter pesonal, dirigidas a su amigo Martín Zapater, al que conoció en las Escuelas Pías de Zaragoza cuando los dos eran niños. La DPZ las recopiló en un libro,”Diplomatario”, imprescindible para conocer la  vida y personalidad de Goya. Un ser camaleónico, ambicioso, vividor y dominador de cualquier espacio, fuera el del lienzo, fuera el de la vida. Existen aún otras misivas, en colecciones privadas.

Esta carta de 1786, es el momento de la aproximación  al entorno Real. Goya ya se ha recuperado de su mal momento en el Pilar  (1781). Tiene posibles y cuenta lo que le ocurre con la compra y prueba de un  birlocho, un carruaje de lujo, algo así como un descapotable actual.

La ortografía del texto es tal cual la escribió el pintor.

En otras cartas le cuenta a Zapater, desde su relación con la duquesa de Alba, a cómo hacer una cama con dosel o masturbarse. Hay otras que escribe a diferentes personalidades. No tienen desperdicio.

A Martín Zapater.

Querido Martín: Como hiba diciendo en mis anteriores hoy a ver si me dejan satisfacer mi gusto en escrivirte largo, ya que estoy cojo de una caida que tubimos con el birlocho que ya estaba medio ajustado en 90 doblones que es cierto que es alaja (no ay sino tres en Madrid como el): es la ynglesa y echa allá, tan ligero que no se encontrara más que él con un errage excelente dorado y charolado; baya, aún aquí se para la gente para berlo. Salimos a probarlo con un caballo que tanbién conpraba muy bueno ya de diez años pero con todas las circunstancias de bueno para el fin; hibamos su dueño y yo tangrandemente bellísimo mobimiento y en nada parece que cabía mejora. Fuera ya de Madrid enpezamos a correr grandemente; llebaba yo los cordones y me dijo: “quiere Vuestra Merced que lo aga yo rebolber a la napolitana?” (que él lo era). Le di los cordones deseoso de ver alguna cosa nueba y aprenderla; y corriendo a galope como hiba en lo ancho del camino que aunque era anchono hera para himaginar lo que el executó, con que la vuelta fue que fuimos a parar, birlocho, caballo y nosotros, dando bolteretas; y dando gracias a Dios de lo poco que fue, que el peor librado fui yo, y ni es mas que estar desde el día de San Tiago que sucedió asta oy, que espero a mi cirujano de Cámara a ver si me da licencia de andar algo, que por el tubillo la pierna drecha es la ofendida, pero no ay rotura ni dislocación.
Me abía yo establecido un modo de vida enviable; yo no hacia antesala ninguna, el que quería algo mío me buscaba; yo me acía desear más y sí no era personage muy elebado, o con empeño de algun amigo no trabajaba nada para nadie……… que Maella me propusiera a mí para pintar los ejemplares para la fábrica de tapices… con quince mil reales anuales. Yo le día las gracias y me quedé sin saber lo que me sucedía; de allí a dos días ya tubimos el abiso de que el Rey ya lo abía decretado en los mismos términos que se a dicho; de modo que cuando yo lo supe ya estaba decretado y abisado a tesorería general. Fuimos a besar la mano al Rey, Príncipe, Ynfantes etc, y cátame aquí, sin saber cómo, echo todo el fregado.
……………….
Darás memorias a Don Juan Martín y esta adjunta az que la reciva mi Hermana. Tuyo y siempre tuyo.

Francisco de Goya.
Madrid 1 de agosto de 1786.

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