Oca Navidad

De la primavera al otoño

Escrito por: Miguel Miranda Aranda (Decano de la Facultad de Ciencias Sociales y del Trabajo. Universidad de Zaragoza)

La Laguna de Gallocanta es un lugar sorprendente que cambia de la primavera al otoño como consecuencia de la actividad humana. En primavera sobresale el verde de los cereales sembrados y en otoño las nieblas, al amanecer, crean panorámicas sorprendentes. Es un lugar, a 1.100 metros de altura, en los límites de la provincia de Zaragoza con la de Teruel y Guadalajara que sorprende al viajero, sobre todo los años que por efecto de las nieves y las lluvias, la Laguna está llena, en todo su esplendor.

Las Grullas viajeras la conocen muy bien y la visitan en noviembre en su migración hacia el sur. Se hacen notar por sus vuelos espectaculares y sus graznidos sobrevolando los campos silenciosos. En febrero o marzo hacen otra parada, cuando vuelven al norte, anunciando la primavera. Dicen que algunos años hasta cuarenta mil se ponen de acuerdo para pasar unos días en los alrededores de la Laguna y al anochecer los amantes de la naturaleza y de los animales se congregan para observarlas cuando vuelven a sus dormideros.

Las Grullas viajeras la visitan en noviembre                                          en su migración hacia el sur

Los agricultores se quejaban porque cuarenta mil grullas son muchas grullas comiendo grano y afectaban a los sembrados. La verdad es que durante el día se extienden por los alrededores en decenas de kilómetros y además el Gobierno de Aragón indemniza a los afectados y en los últimos años ya no se oyen quejas.

Los tractores y las grullas conviven como viejos conocidos. Eso sí, si te bajas del tractor, se hacen las sorprendidas, montan el griterío y levantan el vuelo. Por otro lado vienen a saludarlas desde los lugares más diversos, incluidos otros países europeos, lo que también deja réditos en la zona. Últimamente hasta montan una fiesta para darles la bienvenida a la que acude cada vez más gente. Todo no son perjuicios.

Gallocanta está muy cerca de Daroca, dentro de su comarca, así que seguro que todos los años las ilustres visitantes sobrevuelan las viejas murallas haciéndose notar con su elegante silueta, alineadas en formación de punta de flecha y gritándose unas a otras señalando el camino. Seguro que algunos de sus graznidos no son sino saludos y recuerdos para sus amigas, las Ocas Locas de Daroca.

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