Más allá de la Ciencia: Cap.3º “Paradojas del cuerpo etérico”

Escrito por: Quintín Gª Muñoz

Queridos amigos lectores:

Uno de los temas más interesantes que pueden estudiarse, desde el punto de vista del ser humano que desea acrecentar su consciencia, es el del cuerpo etérico. A lo largo de estos meses espero poder desarrollar un poco más tan importante materia. Hoy empezaremos por el enunciado de estas dos paradojas que pienso se pueden aplicar al cuerpo etérico.

El término paradoja (contradicción aparente) también se puede utilizar cuando comparamos el valor de nuestra propia existencia y la del vasto universo. La inmensidad del mismo hace que nos sintamos microscópicos y sin importancia, mientras que, al mismo tiempo, percibimos la grandeza de un mecanismo tan complejo como el cuerpo humano que es el macrocosmos de los seres microscópicos que nos constituyen.

Paradoja es el absoluto abandono en el que a veces nos parece que estamos sumergidos, y sin embargo sometidos a unas leyes universales inexorables que inducen al proceso evolutivo de todos los seres, y que nos dejan perplejos.

Respecto al cuerpo etérico, término que podría sustituirse por cuerpo de energías y que está constituido por canales de electricidad que corren paralelos al sistema nervioso, vitalizan el cuerpo físico, hasta tal punto de ser en gran parte responsable de la vitalidad de un organismo vivo. El cuerpo etérico según nos indican los “extraños sabios” incide muy especialmente en dos puntos, en el sistema nervioso y en el torrente sanguíneo a través del sistema glandular. Este aspecto sí que está todavía más allá de la ciencia, pero seguro que por muy poco tiempo.

La paradoja surge cuando afirmamos que algo que no se ve
se puede modificar con la visión intelectual

Se me ocurren dos paradojas respecto al cuerpo de energías:

1) Paradoja: El plano etérico o vehículo de energías, mencionado por los antiguos, es también el objetivo de la ciencia actual, cuando analiza las partículas que componen la materia-energía. También, probablemente, se puede afirmar que el vehículo etérico de la Tierra es aquel campo de experimentación donde se desarrollan las telecomunicaciones. La paradoja surge cuando observamos que algo conocido por algunos sabios de la antigüedad es el objtivo fundamental de las investigaciones actuales más avanzadas.

2) Paradoja: El cuerpo etérico en el ser humano, como norma general no se ve, sin embargo se puede acrecentar su vitalidad gracias a la imaginación o visualización creativa aumentando, hasta cierto punto, la salud del cuerpo físico. Su funcionamiento es automático, sin embargo la reactivación de ciertas energías viene determinada por el pensamiento.

La paradoja surge cuando afirmamos que algo que no se ve se puede modificar con la visión intelectual. Esta paradoja que puede parecer algo rara, es esencial para la evolución de la conciencia y vitalidad de los seres humanos poseedores de un maravilloso cerebro. Se hace necesario un poco de fe en lo que nos dicen que existe. Tampoco mucha, pues muy pronto comenzamos a sentirnos felices y vitales cuando iniciamos algún ejercicio de visualización y respiración.

Día a día nosotros mismos somos los que necesitamos volver a practicar esos pequeños ejercicios que nos llevan a un estado de renovada vitalidad. Las personas que como norma general son muy nerviosas, (como el autor de este artículo cuando era más joven) comienzan a tomarse la vida con más tranquilidad , lo que es un primer paso para un desarrollo posterior del pensamiento.

Es cierto que para poder avanzar, se hace necesario que la vida nos favorezca un poco. Nos conceda algo de tiempo para poder acrecentar nuestra sabiduría. Aunque, tal y como están desarrollándose los acontecimientos actuales, da la impresión de que las exigencias sociales para ganarse la vida están siendo incrementadas, surgiendo la pregunta: ¿tendremos tiempo para desarrollarnos como seres humanos? La contestación es difícil. No obstante, si alguien desea aprender y evolucionar, siempre se puede levantar una hora antes del inicio de sus actividades sociales y ganar unos minutos preciosos.

¿Tendremos tiempo para desarrollarnos
como seres humanos?

Dedicando una hora o dos diarias a nuestra evolución personal, pasados veinte años, nos habremos convertido en unos fornidos atletas del mundo de la mente. Es cuestión de que nos guste, de que sintamos esa necesidad de estar en otros mundos, tal y como el que vamos creando paulatinamente con nuestros pensamientos y nuestras ilusiones.

Respecto a esta última frase hay que comprender que si bien somos como ordenadores, hay algo que pasamos por alto: la mente trabaja con materia viva. Con el trabajo mental estamos incrementando la materia de nuestro reino interior. Esta materia, nosotros mismos, llega un día a ser la materia que nos confiere estabilidad, armonía y equilibrio ante los acontecimientos externos. En definitiva, estamos generando el tesoro más importante y que nos llevaremos al otro mundo el día que dejemos este. Al menos en su esencia.

El tema del cuerpo etérico es es muy amplio pues abarca todo el mundo físico. El artículo anterior, en el que se mencionaban unos receptores de energía que modificarían los sistemas nerviosos de los seres humanos, no estaba escrito a la ligera. En él había parte de imaginación y parte de realidad.

Se podría afirmar que una de las funciones más destacadas del ser humano es el pensamiento. Desde el punto de vista del esoterismo, una vez que hemos tenido una idea, se la dota de sentimiento y a través de la visualización se recubre, eso que nosotros sólo creemos que son relaciones neuronales, de energía. En ese preciso instante hemos añadido al pensamiento la energía del cuerpo etérico. Y una vez llevada la visualización al plano etérico, la energía viviente hace vibrar al sistema nervioso que a su vez provoca una actividad en el cuerpo físico. Por lo tanto el vehículo etérico se puede considerar como el enlace energético entre los pensamientos, los sentimientos y el cuerpo físico.

Para comprender tal afirmación no hace falta mucho. Una persona puede pasear bien por una ciudad o por el campo, respirar, si es posible, desplazando el diafragma para que entre más cantidad de oxígeno, visualizar que una esfera de luz blanca gira sobre su cabeza; pensar que tal esfera está llena de paz, amor y armonía. Después de diez minutos, imaginar que la luz se derrama sobre su cabeza en forma de catarata y que inunda todo su cuerpo.

Enseguida sabrá que lo ha hecho correctamente porque una paz desconocida le colmará. Este ejercicio es el abc y el principio de una vida mejor. Querido amigo lector, la mayor dificultad estriba en que ¡nunca tenemos quince minutos para practicarlo!

Enseguida sabrá que lo ha hecho correctamente
porque una paz desconocida le colmará

¿Qué es lo que ocurre en ese preciso momento? Sencillamente, hemos dotado a una imagen creadora de energía que luego hemos conseguido poner en contacto con nuestro sistema nervioso a través de la materia sutil de que está compuesto el mundo, creámoslo o no.

Es por ello que en el primer capítulo se terminó definiendo al ser humano como un eje central de energía paralelo a la columna vertebral que extiende su campo magnético más allá de su propio cuerpo físico. No es necesario ver este campo magnético compuesto de energía. Es mucho más fácil. Sólo tenemos que visualizarlo o imaginarlo, ponerlo en rotación y dotarlo de belleza, armonía y sabiduría.

Espero que después de esta última línea, al menos hayan quedado dos o tres lectores. Si ese ha sido el caso, terminaré con una maravillosa frase, para ellos, de alguien inmensamente sabio, aunque no recuerdo su nombre: “Un pensamiento genera una acción. Una acción genera un hábito o costumbre. Un hábito o costumbre genera un carácter. Un carácter genera toda una vida”.

No hace falta tener facultades extraordinarias. Todo empieza por un simple pensamiento, una armoniosa respiración y un sencillo paseo. Ojalá que algún día este sea el principio de una serie de evoluciones posteriores para aquellos que lo desean y lo anhelan.

Afectuosamente,
Quintín

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1 comentario

  1. Creo amigo, que tienes razon,y a mi me gustaria tambien encontrar ese momento de concentracion y paz interior.Por desgracia vivimos en un mundo de facturas,familia,trabajo,etc…que pocas veces podemos dejar
    de lado.
    Apesar de todo, alguna vez en la montaña y cuando estoy solo lo consigo.

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