OCA GLACIACION

Libros I: Escritores de los que escriben

Ya ha terminado la temporada de ferias del libro. Este año hemos realizado siete ferias en apenas de un mes. Seguimos vivos. Que no es poco. En las ferias se hace de todo, se toma el aire, se colocan libros en un stand que nunca te convence, se limpian cada día de polvo, de vez en cuando se vende alguno, se hacen contactos, se toman cafés, alguna cerveza, pero sobre todo, se cargan y se descargan muchas cajas. Al final de las temporada de feria, un editor posee unos brazos esplendorosos, para lucir en la playa.

Feria Internacional del Libro de Bogotá 2011Una de las ferias que hemos rondado este año ha sido la feria de Bogotá. Hablando con un distribuidor colombiano, me preguntó, pero ustedes, ¿qué tipo de escritores prefieren? Después de un rato pensando, le respondí: de los que escriben. Lo dije serio, y él me entendió. Se rió un poco, pero no mucho. Escritores de los que escriben.

Poco después, en la feria de Zaragoza me encontraba con un escritor al que admiro literariamente, que se está consolidando como la mejor apuesta de futuro de la literatura española, combinando entretenimiento y calidad literaria, ambos a raudales. Me contaba que había venido a presentar el libro y que la semana siguiente tenía firma en la feria de Madrid. Qué pocas ganas, me decía, pero es parte del trabajo.

Este escritor saca un libro, lo promociona y se vuelve a esconder para seguir mejorando su escritura. En eso consiste el trabajo de escritor. En escribir un 80% del tiempo y en promocionar la obra un 20%. Los editores sabemos que el libro que no se vende en tres meses, ya difícilmente se venderá.

Sin embargo, en la actualidad, la gente más joven están más pendientes de salir en los programas de radio de los amiguetes, en la columna de opinión del periódico local de turno, en la cadena de televisión de la ciudad, en aparecer en todos los saraos nocturnos de lo que denominan ambiente cultural, que de aprender y mejorar su escritura.

No nos engañemos, para escribir
se necesita mucho tiempo

Tal vez se deba a que opinan que publicar es lo mismo que escribir. La mayor parte de ellos publican autoeditándose o coeditando sus textos, y los amiguetes ensalzan estos textos en los blogs, en los suplementos y programas de radio lo televisión locales. De este modo, los egos se llenan en poco tiempo. Y lo que es peor, se malogran personas que podrían llegar a convertirse en buenos escritores y escritoras.

Feria del LibroCuando se juntan dos albañiles, terminan hablando de la mejor forma de colocar el mortero; y si lo hacen dos fontaneros, del la marca del teflón que siempre se pasa. En los pocos encuentros de escritores de este tipo donde me he movido nunca se habla de escritura creativa, nadie habla de las curvas de tensión en un capítulo, o de las estrategias del narrador para evitar la discontinuidad narrativa. Se habla de lo que uno vende, o deja de vender; de los premios donde han quedado finalistas (suelen quedar siempre finalistas); o de las obras que siempre están terminando.

Hay escritores que nunca han publicado nada, que siempre han pagado por sus publicaciones, que han recibido premios con sus parientes en el jurado, que llevan años hablando de la obra que nunca terminan.

No nos engañemos, para escribir se necesita mucho tiempo. Y el tiempo que empleas en aparecer en el fanzine de tu amigo, en el programa de radio, en la sesión de tu colega el DJ o dando tu opinión sobre lo humano y lo divino, o en el feisbuk hablando de la fiesta de anoche con no sé quién famoso, pues no estás escribiendo.

Tememos más una buena crítica injusta con nuestros libros
que una mala crítica con justicia

Además, normalmente, esta técnica que se lleva ahora del ensalzamiento literario del amiguito de turno sin criterio no es un favor sino una verdadera pedrada en la cabeza del escritor y del editor. Suele suceder que obras que tienen su interés, de escritores jóvenes que se les huele cierta proyección si continúan trabajando, son ensalzadas por los críticos amigos como grandes genialidades que descubren al mejor talento del siglo XXI. Cuando el lector, con una expectativa creada, compra el libro y se encuentra con la realidad, libros iniciales, inmaduros en la gran mayoría de ocasiones, que apuntan maneras en el mejor de los casos, siente sus expectativas frustradas y decide que nunca más comprará un libro de ese autor y esa editorial.

CríticasComo comentamos mi socio y yo, tememos más una buena crítica injusta con nuestros libros que una mala crítica con justicia. Pocas cosas son tan dañinas para el escritor joven como una buena crítica farisea con su libro. Tal vez el silencio, pero no hay muchas más.

Escribir debe ser un ejercicio de aprendizaje continuo, de humildad, de sensatez, de autoevaluación sincera. Un editor nota cuando un manuscrito lleva esas cosas detrás o cuando trae el ego inflado. Otra cosa es que se decida publicar este último frente al primero porque el escritor de ego inflado, por ejemplo, fantaseemos, tenga muchos contactos políticos que puedan llevar acarreada una gran publicidad y venta institucional (pero de editores ya lo hablaremos en el siguiente capítulo). No es que no haya que tener prisa para obtener reconocimiento sino que uno debe escribir sin pensar en el reconocimiento. Esto es el siglo XXI, el reconocimiento se obtiene apareciendo en los programas del corazón. El escritor debe pensar en el aprendizaje, debe obsesionarse con el aprendizaje.

Siempre lo pienso, cuando llevo hablando más de una hora con un autor y todavía no ha salido el uso del narrador en la conversación, o él, o yo, o ninguno de los dos somos escritores. O al menos, no somos escritores de los que escriben.

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