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Ildefonso Manuel Gil, en el centenario de su nacimiento.

Posted By Manuel Hernández Martínez On 15/02/2012 @ 06:00 In Apuntes,Artes y letras | No Comments

Nos encontramos realizando una serie de actos desde enero en homenaje al escritor aragonés porque queremos celebrar el centenario de su nacimiento y recordar lo que nos enseñó con su vida y con su obra. Para conocer su vida mínimamente vamos a utilizar la biografía elaborada por un amigo suyo de Paniza, el escritor y profesor Santiago Sancho. Al mismo tiempo iremos conociendo su obra y la importancia de la misma en la historia de la literatura en castellano del siglo XX.

Ildefonso Manuel GilIldefonso Manuel Gil nació en Paniza (Zaragoza) el día 22 de enero. Su padre, farmacéutico, se trasladó con la familia enseguida a vivir y trabajar en Daroca. Su hermana Victoria, que moriría a los 16 años, había nacido en el mismo pueblo tres años antes. Estudió en las Escuelas Pías de Daroca hasta que se graduó en Bachillerato el año 1928. Entonces se traslada a Zaragoza para comenzar a estudiar la carrera de Derecho. El 21 de diciembre fallecería su padre. Un año después marcha a Madrid con su madre y su hermana para continuar sus estudios de Derecho, que finaliza con 19 años.

Publica ese mismo año, 1929, su primer libro de versos, Borradores, edición que pagó su madre. Es un conjunto de poemas que podríamos calificar como adolescentes, que manifiesta su gusto por la literatura y el conocimiento de los autores leídos durante su formación escolar. Funda en Madrid las revistas Brújula, Boletín último y, la más importante, Literatura, con Ricardo Gullón. En Zaragoza funda otra, Noreste, con Tomás Seral y Casas. En Madrid publica artículos sobre temas culturales pero también políticos, donde muestra una ideología progresista.

En 1934 gana unas oposiciones al Cuerpo Técnico-Administrativo del Ministerio de Educación Nacional y es destinado a Teruel. Antes había publicado en Madrid su segundo libro de poemas, que demuestran ya un poeta maduro, contagiado por la moda imperante de la “Generación del 27”, una poesía “entre pureza y revolución”. También se interesó por la Reforma Agraria en Teruel. En esta ciudad le sorprendería la Guerra Civil Española. El 28 de julio es destituido de su empleo y encarcelado; la prisión estaba en el seminario de Teruel. Siete meses después sería puesto en libertad. El encarcelamiento es un hecho que lo marcará durante mucho tiempo.

El encarcelamiento es un hecho
que lo marcará durante mucho tiempo

Al finalizar la guerra –no tuvo que ir al frente-, muere su madre, se encuentra sin empleo y sin documentación. Durante cuatro años se dedica a la enseñanza en colegios particulares para poder sobrevivir y a otros trabajos. Dio clases en el colegio de la familia Labordeta, donde estaban empleados bastantes profesores de una ideología similar. En 1943 contrae matrimonio con Pilar Carasol en la iglesia de Santa Engracia. En 1945 se soluciona y regulariza un poco su situación laboral, al ocupar un alto cargo administrativo en el periódico Heraldo de Aragón. Nace su primer hijo. Cuatro años después concluye en la Facultad de Filosofía y Letras sus estudios de Licenciatura –su tesis doctoral versó sobre otro aragonés, José Mor de Fuentes-, y obtiene Premio Extraordinario.

PanizaSu primera novela publicada –pues la primera que escribió se perdió entre tantas cosas que se perdieron en Teruel-, La moneda en el suelo, obtiene el Premio Internacional de Primera Novela de 1950. Es una novela que se inserta perfectamente en la moda de la novela existencialista, pero también tiene una concreción histórica: la España gris y sin futuro en la que vive Ildefonso y la mayoría de la población. Se van sucediendo estudios dedicados a autores importantes de la literatura, ediciones, traducciones y poemarios como Homenaje a Goya, El corazón en los labios, y, especialmente, El tiempo recobrado, de un año clave, 1950, cuando otros poetas supervivientes de su generación comienzan a publicar y a retomar el pulso de la creación literaria en esa España tan especial. Publica su segunda novela, Juan Pedro el dallador, una novela de ambientación rural, donde se puede percibir su infancia y adolescencia darocense, pero donde también se tratan los “universales del sentimiento”. Su tercera novela, Pueblonuevo, también tiene un ambiente rural, pero en este caso su argumento desarrolla el tema de la creación de un colectivo humano, al plasmar el inicio de la vida de un pueblo de colonización.

En 1954 reingresa en el Cuerpo Técnico-Administrativo del Ministerio de Educación y Cultura y es destinado al Colegio Universitario “Cerbuna” de la Universidad de Zaragoza. Es elegido, a propuesta del poeta portugués Campos de Figueroa, Académico del Instituto de Coimbra por haber traducido al español, en verso, la obra Os Lusiadas de Luis Camoens.

Donde expresa todo el pánico
sufrido durante su estancia en la cárcel

A pesar de estos reconocimientos culturales no puede desarrollar una actividad académica propia de su preparación y en 1962, invitado por Francisco Ayala, se traslada a vivir a Estados Unidos en donde podrá trabajar en lo que le gusta: enseñar Literatura. Durante su estancia allí, que había de durar hasta su jubilación, se trasladaba todos los veranos a España, pasando el mes de agosto en Daroca, donde vive su otra hermana. Participa también todo este tiempo en los cursos de verano de Santander y Jaca. Siguen apareciendo poemarios y antologías de su propia obra, como Elegía total –sobre un tema poco tratado en la lírica en castellano: el apocalipsis nuclear-, Luz sonreída, Goya, amarga luz –su segundo poemario dedicado a Goya-, o la recopilación temática sobre su poesía paisajística: Hombre en su tierra.

Ildefonso Manuel GilEn 1969 la Diputación Provincial de Zaragoza le concede la Medalla de Santa Isabel al ser llevada al cine su novela Juan Pedro el dallador. El director aragonés José Luis Gonzalvo tituló Ley de raza su peculiar adaptación de la novela, donde se fija especialmente en la primera parte para dar protagonismo a la bailarina la Chunga, esposa del director. En 1980 es pregonero de las Fiestas del Pilar. El Ayuntamiento le acababa de conceder el premio Luzán y la Institución Fernando el Católico le había realizado también un homenaje.

De esta época son los poemarios Poemaciones, Zaragoza, Vuelta al amor en 54 poemas –otra antología temática de poesías-… Y su antología de relatos breves, La muerte hizo su agosto, donde reúne la mayoría de sus cuentos. Y publica también abundantes trabajos de investigación, resultado de sus clases en la universidad. Por fin en 1982 se jubila como profesor universitario en los EE.UU. La City University de New York le concede el título de “Profesor Emeritus”. El Excmo. Ayuntamiento de Zaragoza le concede la medalla de oro de la ciudad. Este mismo año, numerosos escritores y artistas le rinden un homenaje publicando un libro. También Paniza, en 1984 le nombra “Hijo Predilecto”. En 1985 es nombrado director de la Institución “Fernando el Católico” de la Diputación Provincial de Zaragoza, y en 1987 nombrado académico de número de la Academia Norteamericana de la Lengua.

Publica Las colinas, un poemario donde va asumiendo el otoño vital, escrito durante una convalecencia en Daroca, observando el paisaje que le inspira esta melancolía. Dos recopilaciones más Cancionero segundo del recuerdo y la tierra y Hectapoemario son muy representativas de su trayectoria poética. Y su última novela Concierto al atardecer resulta una conmovedora novela histórica y autobiográfica, donde expresa todo el pánico sufrido durante su estancia en la cárcel. Por fin expresa en prosa narrativa, a excepción de tres relatos ambientados en la cárcel, lo que hasta entonces había ido dejando escrito en poesía, como el poema “A vosotros”, donde evoca las “sacas” que sufrieron sus compañeros de prisión y él también temió sufrir, encarcelado en el Seminario de Teruel durante la Guerra Civil.

“A vosotros”

mis amigos de la cárcel, compañeros del estupor y del espanto,
muchos de cuyo nombre no me acuerdo o nunca lo he sabido,
rostros que se presentan un instante y quizás se confunden,
ojos puestos bajo distinta frente,
una voz de su boca enajenada,
un gesto desprendido de qué manos
o apenas simplemente un estar en silencio…

otros viviendo fuera de su muerte en mi memoria intactos,
Joaquín Muños, Segura, Vitela,
el médico Barea y Francisco Lafuente
y Vázquez y Morales, Pedro Glavez,
los Tablones, los Chanos y Victorio y el chato de las minas
y aquél ¿cómo era aquél? Y el otro, el otro, el otro…

lívidas tardes, madrugadas lívidas,
el terror gota a gota, fuente, arroyuelo, río
desbordándose oculto por los nervios,
un tiempo sin relojes largas horas brevísimas
y el corazón en tempestad tan aquietado…

hace treinta y cuatro años en estas mismas horas
en que sin convocaros me venís a los versos,
tuvimos la más honda hermandad, compañeros
sentados a la puerta del alma para esperar la muerte,
el sacrificio inútil mas la esperanza cierta…

estas palabras mías que empezaron a andar sin yo saberlo
hace treinta y cuatro años cuando juntos
hicimos la antesala de la muerte
y estuvieron andando en el estrépito de cañones y músicas triunfales,
hurtándose a exquisitas vigilancias y anatemas feroces,
a la debilidad y al desaliento de tan gastados días,
os las devuelvo ahora,
las desando,
pronunciando en voz alta vuestros nombres
que desde lejanías de espacio y tiempo vuelven a aquel instante mismo
y estoy junto a vosotros aguardando la lista,
qué guijarro tan hondo cayendo en el silencio de cada nombre,
qué tirón de los ojos a los ojos amigos,
qué soledad desamparada quedándose detrás a cada paso,
apretadas las manos sobre el temblor de otras lejanas manos
quizás tan confiadas en el lecho tarado por la ausencia,
y os vuelvo a ver y quiero
ser absolutamente fiel a mi mirada,
os veo ir al encuentro de la muerte sabiendo
que no hay sedas que cubran la desnudez del crimen.

(“A vosotros”, De persona a persona, 1971).

 

A la edad de 80 años deja la Institución dedicándose desde entonces a escribir sus memorias. La Diputación Provincial le concede su premio más importante: Medalla de Oro de Santa Isabel. Sus poemarios siguientes ya reflejan en su título su asunción de la recta final de la vida: Por no decir adiós (1999) y Vida, unidad de tiempo, poesía (2001).

De todos los homenajes recibidos en esos años hay que destacar el celebrado en Paniza por su noventa cumpleaños. El 28 de marzo de 2003, tras varios meses de sufrimiento, fallece en su casa de Zaragoza. Su cuerpo es trasladado a Daroca en cuya iglesia de Santa María de los Corporales se celebran los funerales y es enterrado en el cementerio de dicha localidad.

Ley de razaDesde el mes de enero se vienen realizando una serie de actos en localidades significativas en la vida y la obra de Ildefonso. En Daroca, la víspera justo de su aniversario se proyectó la película Ley de raza, grabada en su mayor parte en la localidad, con un entretenido coloquio y anecdotario tras la proyección. Seguidamente, en el auditorio de Escolapios, se realizó un emotivo recital poético a cargo de María José Moreno, acompañada al contrabajo por Laura Lafuente. El fin de semana siguiente le tocó el turno a Paniza. En el salón de plenos Antón Castro dirigió una tertulia con intervenciones de distintas personas que comentaron la vida y la obra del autor y su afecto al pueblo donde nació, pueblo al que siempre llevó en el corazón; una emoción compartida por sus paisanos, por ello le guardan todo el afecto que demostraron en esta celebración. Seguidamente hubo un recital de poesía, entrega del primer premio de poesía con el nombre del autor, presentación de un vino conmemorativo, se descubrieron dos placas conmemorativas y se inauguró una exposición conmemorativa, con un concierto de piano, por parte de Nuria Oteo y David Vega. Los alumnos de Paniza realizaron durante estos días actividades diversas a partir de las poesías de Ildefonso, analizándolas con ayuda de alumnas mayores y recitando poemas en la casa natal del escritor.

En Fuendetodos, el 11 de febrero, en el “Espacio Fundetodos”, se quiso conmemorar también la importancia de la inspiración goyesca en la poesía giliana. La excusa es el singular libro Homenaje a Goya de 1946 propiedad del autor, que contiene ilustraciones de pintores del grupo Pórtico. Jorge Gasca realizó una ponencia sobre el Grupo Pórtico y Manuel Hernández analizó los poemas a la luz de las pinturas de Goya.

Están previstos más actos, en Teruel, en Zaragoza, para seguir el itinerario giliano, donde seguir recordando y difundiendo la obra del autor, y cumplir así sus deseos: darle también la eternidad a través de la literatura.

 

“Poema final”

No me dejes morir.
                                                                          En tanto alientes,
víveme en tus recuerdos,
llévame de la mano hasta tu muerte,
cobíjame en tus sueños
donde yo velaré mientras tú duermes.

(“Poema final”, Poemaciones, 1982).

 


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