OCA amanecer

Juana la Loca

Escrito por: Carlos Gracia

Juana I de Castilla, es quizás la reina más desconocida, prescindiendo de su desequilibrio mental, que la convirtió para siempre en Juana la Loca, ocultando las características más relevantes de su vida. En ella concurren circunstancias que la convierten en cimiento de la que en un futuro será la nación española, y a la vez, origen de la hegemonía dinástica europea que convierte a su hijo Carlos en emperador, último heredero de Carlomagno, y primer César de la edad moderna, en palabras del profesor Manuel Fernández Álvarez.

Juana La LocaEl fin de la Edad Media se resuelve en España, en una costosa transformación que permite la asunción de los más amplios horizontes de la edad moderna. Esta transición podemos datarla en el periodo de 1474 a 1522, es decir desde la coronación de los Reyes Católicos a la derrota del movimiento comunero en Castilla.

Esta transformación se cimentó en tres vértices: la unidad de los reinos hispanos en una sola cabeza coronada, es decir la unidad dinástica, cuestión que lleva ineludiblemente a la pérdida del poder político por parte de la nobleza, principalmente de la castellana, heredera de las consecuencias de la reconquista: acumulación de grandes dominios y rentas; por otra parte la expansión del reino con la conquista del norte de África y el descubrimiento de América; y finalmente la homogenización religiosa, un solo cuerpo una sola religión. Tres vértices con un único fin: la hegemonía europea.

Es un periodo en el que se pretende acabar con el poder político, que no el económico, de la nobleza, lo que conlleva una continua pugna en Castilla, lo que perjudicará su posterior desarrollo económico, y el equilibrio entre la nobleza que detentaba de la tierra y la naciente burguesía.

Todo esto demuestra la importancia del momento vital de esta reina, hija y hermana de reyes, madre de emperadores y reinas, que sin embargo nunca llego a reinar, que fue desposeída por su madre, por su esposo, por su padre, y finalmente por su hijo, y a pesar de todo intervino activamente y sustantivamente cerrando definitivamente el acceso al poder político de la nobleza, y propiciando el ascenso europeo de la dinastía hispana.

Hija y hermana de reyes,
madre de emperadores y reinas

Nació el 6 de noviembre de 1489 en Toledo, vive desde su nacimiento en una corte itinerante, como consecuencia de la política expansionista de sus padres los Reyes Católicos, es su tercera hija, recibe una cuidada educación, aprende latín y francés, destacan sus tutores Beatriz Galindo “La Latina” y el fraile dominico Andrés de Miranda, estaba espacialmente dotada para la poesía, la música, y la danza; tocaba con habilidad el clavicordio y el monocordio, su educación se verificó siempre bajo la supervisión directa de la Reina Isabel, y dentro de la rígida etiqueta y protocolo de la corte castellana.

Según descripciones de la época tenía gran parecido con su abuela paterna Juana Enríquez, tanto que su madre la llamaba en tono cariñoso “suegra” y su padre “madre”.

Beatriz GalindoEn un principio se siente llamada la vida espiritual y pide profesar como religiosa, pero para sus padres no había lugar para ello, pues era instrumento dinástico en la pugna que mantenían con Francia. Siendo adolescente sus padres recibieron propuestas matrimoniales del rey francés para casarla con su heredero, y del rey escocés, pero ambas fueron desestimadas.

En 1495, a los 16 años es comprometida con Felipe “el hermoso” hijo del Emperador Maximiliano I de Austria, los Habsburgo detentaban la titularidad del Sacro Imperio Romano Germánico, amén de sus dominios austriacos, y en el caso de Felipe, por herencia materna: Borgoña.

Se traslada por mar a los Países Bajos, en una imponente flota de más de 60 navios y escoltada por más de 7000 soldados y dotada de grandes riquezas, tras vencer las reticencias de la corte flamenca que todavía dudaban del tratado con Castilla-Aragón, en detrimento de sus importantes relaciones con Francia.

La boda se produce el 18 de octubre de 1496 y la celebra el capellán Diego Ramírez de Villaescusa. Según crónicas de la época Juana se siente irresistiblemente atraída por Felipe, paseando su amor en medio de grandes celebraciones por Flandes.

El estatus dinástico de Juana, tercera en la línea sucesora de los reinos de Castilla y Aragón, se modifica por la repentina muerte del heredero, su hermano el príncipe Don Juan, el 4/10/1497, su mujer la princesa Margarita aborta al conocer la noticia, del mismo modo su hermana Doña Isabel reina de Portugal, muere el 23/8/1498 al dar a luz a su hijo el príncipe Manuel, quien sobrevive.

Juana da a luz su primer hijo Leonor, en Lovaina, el 24/11/1498, según los historiadores, se comienzan a manifestar desavenencias matrimoniales, con continuas infidelidades de Felipe, que sigue comportándose como un galán seductor persiguiendo a cualquier mujer que se cruce con el.

Juana podría haber padecido, alguna enfermedad mental,
que se habría agudizado con el parto

La mayoría de los estudios coinciden en que Juana podría haber padecido, alguna enfermedad mental, que se habría agudizado con el parto, y que con el continuado comportamiento de su marido habría derivado en celos patológicos, siendo a partir de ese momento nota dominante en la vida de Juana.

El 25/08/1500 Juana da a luz a su segundo hijo Carlos en Gante; inesperadamente muere su sobrino el príncipe Manuel, con lo cual la sucesión de los reinos de Castilla y Aragón recae en Juana y en sus hijos. La sucesión al trono parece definitivamente asegurada.

El 18/07/1501 nace su tercera hija Isabel en Bruselas, a finales de ese mismo año regresa a España acompañada de su marido donde serán jurados como príncipes de Asturias y por ello herederos al trono de Castilla, y por las cortes de Aragón como herederos al trono de Aragón.

Felipe el hermosoFelipe suscita prevención y dudas en sus suegros por su ambición, se siente prisionero de la rigidez de la corte castellana, y vigilado constantemente. Con excusas parte a la corte borgoñona, dejando a Juana en Castilla, dado su avanzado embarazo cuando el 10/3/1503 da a luz a su cuarto hijo el infante Fernando. Los celos la consumen y quiere retornar junto a su marido inmediatamente, sus padres se oponen dado su estado de salud, queda constancia de las violentas discusiones que mantuvo con su madre, al final se lo permiten y parte el 1/03/1504 con destino a Flandes por mar.

Una vez allí su enfermedad se descontrola con accesos de violencia; Felipe convencido de su incapacidad mental ordena al propio tesorero de Juana: Martín de Muxia anotar en un diario las extravagancias o rarezas cometidas y ordenadas por Juana, desgraciadamente este diario se perdió. Se supone que lo habría mandado destruir la propia Isabel la Católica previendo las intenciones políticas de su yerno.

El 26/11/1504 muere la reina Isabel, quedando establecido en su testamento que Juana seria reina, pero «en el caso de no estar en el reino, o que no quisiese o no pudiese entender, sea su marido el rey Fernando quien gobierne, recayendo en el la regencia hasta que el príncipe Carlos alcance la mayoría de edad». Estos hechos parecen indicar que Isabel estaba convencida de la incapacidad mental de su hija y no se fiaba de Felipe, quien había aglutinado el apoyo de la nobleza castellana frente al poder real.

La lucha política continúa, en tanto que la heredera no puede regresar por estar de nuevo embarazada y a pesar que se la reconoce como reina de Castilla, la nobleza fuerza a su padre el tratado denominado «La Concordia de Salamanca» que permite un gobierno conjunto de Juana-Felipe-Fernando. Hay que hacer mención a que en ningún momento y por ninguna de las partes se esgrime la incapacidad mental de Juana.

Paralelamente Felipe, que había sido acusado por el rey francés de haber faltado a su deberes de vasallo como Archiduque de Borgoña, el 22/10/1505 reconoce su dependencia de Francia, cuestión contraria a los planteamientos de los Reyes Católicos.

El país sufría una hambruna motivada por la sequía,
acompañada de continuos brotes de peste

Juana da a luz a su quinto hijo el 15/9/1505, y cuando la evolución del conflicto parece favorecer a Felipe, inician el viaje por mar a Castilla, arribando a La Coruña el 27/4/1506, en una grandiosa flota de más de 50 navíos y con una guardia de 2000 soldados. Son espléndidamente recibidos y Felipe reparte prebendas y cargos entre los nobles, que añoran volver a la situación anterior al reinado de los Reyes Católicos y le apoyan con un gran poder militar.

Reconoce Fernando su total derrota política el 27/6/1506 en «Concordia de Villafáfila» renunciando a sus aspiraciones al trono castellano, retirándose a Aragón, y lo más importante reconociendo la incapacidad mental de su hija, cuestión que abre totalmente las puertas al gobierno en solitario de Felipe.

El 12/7/1506 las Cortes de Valladolid reconocen a Juana como reina y a Felipe como rey de Castilla pero no establecen limitación a la reina, no reconociéndose enfermedad mental, hay constancia que la reina había mantenido conversaciones con los Grandes de Castilla y otros representantes de la nobleza castellana, al margen de su marido, donde había hecho constar su resolución de que había regresado a Castilla para entrevistarse con su padre y no a quitarle el gobierno del país, no estando dispuesta a realizar ningún acto de realeza . Se supone que la nobleza no encontró unanimidad o fuerza suficiente para desposeerla de la corona. Esto supuso un grave revés para Felipe que había intentado sin éxito el gobierno en solitario.

Junto al cadáver de FelipeEl país sufría una hambruna motivada por la sequía, acompañada de continuos brotes de peste, uno de ellos determinó el traslado de los reyes a Burgos pese a que Juana estaba nuevamente embarazada.

En Burgos, inesperadamente tras una partida de pelota, y achacado popularmente por beber inmediatamente una jarra de agua fría, Felipe enferma y a pesar de ser tratado por los médicos de su corte flamenca, y los de la corte española, tras 4 días fallece. Juana recibe la noticia con gran dignidad sin escenas ni llantos, el cadáver de Felipe es eviscerado y embalsamado, su corazón extraído y enviado a Flandes en una urna de oro, como fue su deseo, también había dispuesto su enterramiento en la Capilla Real de Granada. Mientras llega el momento es enterrado provisionalmente en la cripta de la Cartuja de Miraflores.

Los miembros del séquito flamenco intentan forzar a la reina Juana, incluso con engaños, el envío de los restos mortales de Felipe I a Bruselas, a lo que se niega para cumplir los últimos deseos de su esposo. Esta tensión, su avanzado estado de gestación, el frío invierno, recrudecen su estado mental que pasa continuamente de la enajenación a la cordura más fría como demuestran los decretos que dicta donde dejan sin valor ni efecto todas las mercedes y cargos concedidos por Felipe I, en clara demostración de su lealtad dinástica al futuro diseñado por sus padres.

El 20/12/1506 inicia el viaje a Granada, los cronistas dicen que la comitiva estaba formada por un carro tirado por cuatro caballos negros, los conductores encapuchados, al que acompañaban gran cantidad de clérigos, nobles y soldados, la reina cubierta totalmente por un velo negro, siempre de noche y a la luz de las antorchas.

Pasa continuamente de la enajenación
a la cordura más fría

La reina ordenó no pasar por ninguna ciudad importante para no recibir ningún tipo de festejo o agasajo, sin embargo su deterioro mental sigue progresando, llegando a prohibir que ninguna mujer, incluso las monjas, tuviesen contacto con el féretro. Durante este traslado en Torquemada el 14/01/1507 nace su última hija Catalina, póstuma a su padre Felipe I.

Regresa el rey Fernando el católico a instancias del Cardenal Cisneros, regente de hecho desde la muerte de Felipe I, vista la incapacidad de Juana. Padre e hija mantienen una reunión donde esta le confirma que no tiene la mínima intención de gobernar y le pide que se haga cargo de los asuntos castellanos. Fernando le pide que desista del viaje a Granada tanto por su situación, como porque en Andalucía residían los máximos apoyos a Felipe, y con la reina en su poder podrían trastocar el gobierno de Fernando.

Como no consigue que desista de su intención de viajar a Granada, Fernando toma la decisión de recluir a su hija en Tordesillas, acompañada de su nieta recién nacida con un séquito reducido, también decide separarla de su hijo Fernando. Coloca a un hombre de su entera confianza, el aragonés Luis Ferrer al mando de Tordesillas con la estricta consigna de que nada de lo que ocurra dentro de los muros sea conocido por el resto del reino, y que dentro de los muros no se conozca nada de lo que sucede fuera de ellos, puesto que quien tuviese en su poder a la reina podía dominar Castilla, ya que no constaba legalmente su incapacidad mental. Al asumir nuevamente la regencia Fernando y tras la muerte de su yerno «La Concordia de Villafáfila » se había convertido en papel mojado.

Enrique VII de InglaterraComo anécdota hay que hacer constar que en estos momentos Enrique VII de Inglaterra había enviado petición formal de matrimonio con la reina viuda Dña. Juana, esta petición ni siquiera fue tenida en cuenta.

Transcurre un periodo de cerca de 9 años en que la figura de la reina se hace invisible, es un periodo de total aislamiento en que alterna los periodos de relativa calma con otros de crisis en la enfermedad, incluso se llega a emplear la violencia para obligarla a comer, lavarse,… cuestión totalmente conocida y aprobada por su padre el Rey Fernando.

En cambio es un periodo volátil en la política interior-exterior y que termina con la completa victoria de Fernando frente a la nobleza asegurándose la regencia, en el Tratado de Blois, hasta que su nieto Carlos alcance los 20 años de edad. Incluso aunque la reina Juana hubiese fallecido.

Del mismo modo, le sonríe la victoria en su política exterior, reconociéndose por el Papa los derechos de Fernando sobre Nápoles en detrimento de Francia en mayo de 1510, recupera el Reino de Navarra en 1512, anexionándolo al de Castilla en 1514. Al final de este periodo triunfal se recrudecen las tensiones con Francia por el dominio del Milanesado.

El 23/1/1516 muere el rey Fernando, en Madrigalejo, en su testamento evita que los tronos de Castilla y Aragón, al menos, que su gobierno efectivo recaiga en su hija Juana I de Castilla, nombrando regentes hasta que el príncipe Carlos alcance los 20 años de edad, y deja expresamente prohibido que se comunique su muerte a su hija.

El Cardenal Cisneros, regente de Castilla, ante la situación que vive Juana en Tordesillas destituye a Mosén Ferrer, por el trato dispensado, aunque este hubiese sido aprobado por Fernando, incluso alguno de los ayudantes de Ferrer son azotados en público, pues habían reconocido el uso de la violencia, en alguna ocasión, siempre con la intención de preservar la vida de la Reina.

La reina se sosiega, se asea,
y come con normalidad

El Doctor Soto se encarga de los cuidados médicos, Juan de Ávila ejerce de confesor, y el nuevo gobernador es Hernán Duque de Estrada, con el cambio en la forma de atender a la reina se produce una cierta mejoría, la reina se sosiega, se asea, y come con normalidad, y lo más importante, se le permite comunicarse con el exterior, aunque siempre en presencia del gobernador. Nadie le informa de la muerte de su padre, pero de alguna manera la conoce, y pregunta quien es el regente, y al conocer que es el Cardenal Cisneros, demuestra su total aprobación.

Carlos, su hijo, a pesar de tener solo 16 años, y figurar en el testamento de su abuelo que debía esperar a las 20 años, se autoproclama Rey, aún estando en Flandes, y a continuación se produce su proclamación en las Cortes de Madrid el 23/4/1516, prueba de que continuaba todavía vigente, aunque soterrada, la pugna de la nobleza con la idea monárquica de los Reyes Católicos.

Carlos IEl 19/9/1517 llega a Castilla Carlos, desplazándose inmediatamente a Tordesillas a visitar a su madre, acompañado de su hermana Leonor. El 8/11/1517 muere el Cardenal Cisneros, Carlos jura en Valladolid, no obstante y por prudencia política sigue apareciendo en todos los documentos por detrás de su Madre.

La situación interna, que se encuentra tras su desembarco, es complicada, no solo por la lucha política, sino también porque Castilla empezaba a pagar los abusos que habían alimentado su intento de autonomía por la nobleza, viéndose abocada a una cruenta guerra civil.

Entendiendo que el aislamiento total de su madre es vital para la continuación del proyecto político de sus abuelos, que había asumido en su plenitud, incluso aumentado con el sentimiento imperial tan propio de la casa de Habsburgo, el 15/03/1518 Hernán Duque es sustituido por Bernardo Sandoval y Rojas Marques de Denia, persona de total confianza de Carlos, y que volvería a imponer la política de total aislamiento, entendiendo que la reina podía ser utilizada por la nobleza en contra de los intereses reales. Sigue otro periodo de soledad de Juana que casi dura tres años, sin embargo el reino vive un periodo de gran agitación , el Infante Fernando es enviado a los Países Bajos, jura Carlos también las Cortes de Aragón, por primera vez están unidas ambas coronas en una misma persona, aunque nominalmente sigua siendo un co-reinado. Carlos intenta el favor de los grandes con la concesión del Toisón de Oro, orden de nobleza borgoñona trasladada a los reinos hispanos; internacionalmente cabe reseñar la muerte del Emperador Maximiliano el 12/01/1519. Finalmente la guerra civil estalla en Castilla, la revuelta comunera, que no puede ser considerada como el levantamiento de la gran nobleza, al contrario, sino de la pequeña nobleza urbana, y de la incipiente clase burguesa urbana, encarnada por los gremios y maestros artesanos.

Tras la quema de Medina del Campo por los elementos realistas la rebelión se propaga, los vecinos de Tordesillas asaltan el palacio y deponen al Marques de Denia, el 29/8/1520 los principales jefes comuneros se reúnen con Doña Juana I. Juan de Padilla le ofrece la devolución del trono, y aunque los admite no les concede la firma que legitimaría el movimiento. A pesar de ello el entusiasmo comunero es tal que deciden que Tordesillas sea la sede de la Santa Junta, organismo director del movimiento.

Juana I parece otra,
se le permite total libertad

Juana I parece otra, se le permite total libertad, recibe a quien estima oportuno, incluso sus atinados comentarios y discursos, son objeto de elogio. Esta situación causa gran preocupación en el bando realista, pues si Juana I se pusiese al frente de la revuelta todo estaría perdido, sin embargo no firma legitimación alguna, pese a la insistencia, incluso ruegos de los comuneros.

Tras la traición de Pedro Girón, la revolución sufre un gran revés, Tordesillas es recuperada por el ejercito realista, y el Marques de Denia restituido en sus funciones, y vuelve a restaurar las duras condiciones de aislamiento en el palacio-prisión, la princesa Catalina escribe a su hermano quejándose. Ha quedado demostrado, que Carlos estaba perfectamente informado de cuanto transcurría en Tordesillas con su madre, sin embargo confirma el completo aislamiento, y mantiene en su puesto al Marques de Denia, a pesar de su talante, que llega a distraer joyas, vestidos, o regalos en beneficios de su familia.

San Fco. de BorjaA partir de 1521 su estado físico y moral se deteriora, Juana I alterna periodos de lucidez con otros de demencia. Ni siquiera cuando la peste estalla en Tordesillas, su hijo permite la evacuación a otro lugar más seguro. Se conoce una única salida y es a través del campo, alejada de cualquier población en la que pudieses ver a la reina.

Constan documentadas tres visitas de su hijo Carlos a Tordesillas en 1522, 1524, y 1536, como dato curioso, en la segunda de ellas ordenó el expolio del tesoro que la reina mantenía, llevándose consigo joyas y otros objetos valiosos, sustituyéndose por ladrillos en las arcones donde se guardaban, esperando que la reina no lo descubriese, sin embargo no lo evitan y lo denuncia a su secretario, este robo fue con destino del pago de la dote de la próxima boda de la Infanta Catalina. El 2/1/1525 Catalina parte para Portugal, tiene 18 años, que los ha pasado con su madre en el palacio-prisión, Juana I se queda sola y así continuará hasta su muerte.

En 1551 Juana I sufre una parálisis parcial en una pierna, que la postra en la cama, cubriéndose de llagas al no permitir ella, que se la cambie de ropa o se la cure, teniéndose que recurrir nuevamente a la fuerza.

En 1552, se dice que la Reina
puede estar endemoniada

En 1552, se dice que la Reina puede estar endemoniada, el príncipe Felipe, su nieto, envía al jesuita Francisco de Borja, el fututo santo, quien diagnostica que la reina no esta endemoniada, solo se trata de una mujer que necesita atención en lugar de prisión. Vuelve a visitarla en 1554, Juana se encuentra en mejor estado, no obstante le suministra la extrema unción.

Empieza a sufrir violentas fiebres y constantes vómitos, no se la puede mover por las llagas que cubren su cuerpo, el 12/4/1555, en la madrugada del viernes santo, muere la desdichada reina Juana I de Castilla, a los 76 años de edad, en el palacio-prisión de Tordesillas, tras una reclusión de casi 50 años, la mayoría de ellos de aislamiento total. Nadie de su familia, pueden escuchar sus últimas palabras “Jesucristo crucificado ayúdame”.

Veintisiete días tarda el Emperador Carlos, en conocer la noticia de la muerte de su madre, en Bruselas. Las honras fúnebres se aplazan hasta la vuelta del príncipe Felipe desde Inglaterra. Sus restos fueron enterrados en Tordesillas en el convento de Santa Clara, hasta 1574 en que son trasladados hasta la Capilla Real de Granada donde descansan junto a los de su amado Felipe I de Castilla “El Hermoso”.

Esta es la vida y soledad de la reina Juana I de Castilla, que por azares de la historia, debió convertirse en la primera reina de lo que hoy conocemos como España, derecho que le fue hurtado sucesivamente por su marido, su padre, y su hijo, condenada a ser conocida como “la loca”, y que sin embargo le debemos que los ideales de sus padres los Reyes Católicos, de unidad y hegemonía hispana sobre Europa, continuasen y se convierten en el Imperio donde nunca se ponía el sol.

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