OCA amanecer

Tiempo de encierro

Las sociedades contemporáneas le han adjudicado un valor importante al “tiempo”, unido quizás al reconocimiento de la finitud de la vida. El tiempo está íntimamente ligado a la condición humana. Es la identidad temporal en la que estamos sumergidos. Organiza y determina la cotidianeidad de las personas, a veces, tiraniza su existencia, produciendo una sensación de desasosiego y angustia por no poder concretar todo aquello pensado para “ese tiempo”.

Podríamos decir que es una percepción cultural, una convención sujeta a reglas establecidas, normatizado de acuerdo a idearios político sociales implantado a fin de asegurar la evolución biológica y cultural de los pueblos.

El concepto de tiempo ha ido mutando según los periodos de la historia, pero cada vez se ha enraizado con más fuerza el pensamiento de que el tiempo es fruto de nuestra libertad de sentir y ha recibido por ello, una suprema valorización. Y surgen así los infaltables comentarios: no me alcanza el tiempo, me falta tiempo, se me pasa el tiempo, no tengo tiempo, si tuviera más tiempo…

Es así que en esta vida moderna, en esta vida del “ya”, acostumbramos a decir y a escuchar estos comentarios ¡y cuidado! que si todo sigue en constante aceleración quizás dejemos de decirlos, no vaya a ser cosa que perdamos más tiempo diciéndolos.

¿Qué sucede cuando
el tiempo sobra?

Este imaginario social se ve abruptamente irrumpido cuando tomamos el concepto de tiempo-espacio y nos remitimos a la vida en encierro. Cuando nos acercamos a escuchar qué “dicen” sobre este tema las mujeres privadas de la libertad de la Unidad 5 de Rosario nos damos cuenta de la diferencia de apreciación:

Le pido a Dios que pase un día más y es un día menos para nosotrasAndrea
Es un mambo el tiempoSonia
Acá el tiempo no parece pasar pero en las visitas vemos a nuestros familiares, amigos y ¡ahí caes! ¡Uh, que grande mi sobrinito, ya no es un nene!” Sonia

Un imaginario diferente surge de la rutina carcelaria… ¿qué sucede cuando el tiempo sobra? ¿Qué ocurre en aquellos lugares donde el concepto de tiempo es otro? ¿Qué hacer con el tiempo? ¿Qué tiempo? ¿Tiempo para quién? ¿No tiempo? ¿El tiempo de quién? ¿Tiempo pausa?

Parecería que “afuera” se percibe el tiempo de forma acelerada, somos los humanos los que buscamos sin parar más tiempo y en cambio parecería que “adentro” se vive lentamente tratando de encontrar la manera de acelerarlo. Pero el tiempo no se deja, reniega de eso, se rehúsa a acelerarse o en realidad el espacio no se lo permite. ¿Tendremos un sistema penitenciario tan fuerte que el tiempo pasa a ser otro modo de castigo?

Eterno, efímero. Lento y tranquilo, rápido y atrevido. Cíclico y lineal. Mío, tuyo, nuestro, de nadie o de otros. No tiempo. El tiempo que pasa y aumenta o a la vez disminuye nuestro tiempo. Nos provoca y nos seduce para sumergirnos en su cuerpo y así hacernos olvidar el presente.

El espacio está íntimamente relacionado al tiempo, no pueden pensarse por separado, el espacio que habitamos determina constantemente el tiempo que vivimos. Saber que mañana será una repetición de ayer, la certidumbre del día que vendrá dispuesta a manifestarse por la escasez de proyectos, actividades y propuestas, alimenta la monotonía de los días, engordando el tiempo, haciéndolo cada vez más pesado, hasta convertirlo en un tiempo vaca.

La cárcel es una burbuja y
sus vidas se vuelven atemporales

En el encierro el presente tiene otro sentido, como así también lo adquiere el pasado que no para de condenar, culpabilizar, por el cual se vive allí, en ese presente. El futuro incierto, que asusta y es inimaginable, aquí no significa solo el transcurrir del tiempo, sino también el traspaso del muro, hacia allá… hacia afuera. Ese afuera en donde el tiempo no se congeló (transcurrió), ese afuera que tiene unos ojos grandes y prejuiciosos, ese afuera que provocó estar adentro. Ese afuera….

En la Unidad Nª 5 sobra el tiempo, no pasa nunca y si pasa, mejor. Siempre hay tiempo. El tiempo es impuesto por otros, determinado y circunscripto en un uso no decidido y voluntario sino compulsivo. Por lo tanto se aleja mucho de ser “su tiempo”. Su tiempo se desdibuja, no hay “su”….es un tiempo que las reglas del sistema penitenciario imponen sin cuestión. Es uno de los tantos “su”, que derivan de SUbjetividad, que se suprimen.

Además emerge de los comentarios de las presas, que la cárcel es una burbuja y sus vidas se vuelven atemporales. Desaparece el “valor” preciado del tiempo, el espacio penitenciario desarma su significación social. No es requerido nada: a tiempo.

Una laxitud se apodera de las vivencias cotidianas, sin ritmo, sin exigencias, sin mañana. Las prácticas del penal ponen en grave riesgo la identidad, la subjetividad, el yo de las mujeres presas, quienes son asimiladas por los rituales que se inscriben en su interioridad.

Se produce en el ideario de las mujeres privadas de libertad un lapsus en sus vidas durante el tiempo de detención, como si se detuviera la vida misma, es el hoy, el ahora un tiempo sin tiempo.

Mambo tiempo

Tiempo… que largo que se hace el tiempo en este lugar, acá detenida es tiempo lo que nos sobra para reflexionar, para pensar.

Por ahí pensamos que el tiempo pasa volando aunque por ahí no!, no nos pasa nunca, pensamos que es tiempo perdido porque no podemos disfrutar de nuestros hijos, nuestros viejos, sobrinos, seres queridos, etc. Porque no podemos ver cómo crecen, qué es lo que aprenden… con el tiempo.

Pero si ponemos una pequeña pausa en el tiempo que llevamos en este lugar nos damos cuenta que hemos aprendido, nos hemos conocido a nosotras mismas. Con el mismo tiempo hemos aprendido de los errores, para que en un tiempo más adelante no volvamos a cometerlos.

No nos atemos al tiempo, vivamos sin un tiempo determinado, disfrutando de cada momento a pesar de todo.

Que mambo este tema del tiempo, primavera, verano, otoño, invierno, frío, calor.

Esos tiempos que te fue bien en la vida y te gustaría volver a vivirlos y disfrutarlos una vez mas y, esos que marcaron tu vida, te lastimaron, te hicieron sufrir, pero que ahí van a estar. Que mentira que el tiempo cura todo, el tiempo puede aliviar pero el tiempo no sana ni cura profundas heridas en el corazón así pasen miles de tiempos.

Sonia
Unidad 5. Rosario

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