Más allá de la ciencia (Cap. 10): “Acercamiento a la Curación Esotérica”

Apreciados amigos lectores:

Ha pasado mucho tiempo desde que surgió en mi camino una oportunidad de aprender y practicar algo de Curación Esotérica. Ante todo debo confesar que fracasé en lo que a la curación del paciente se refiere. El paciente pasó a la otra orilla. Había intentado vencer en mi enfrentamiento a la enfermedad que tan de moda está actualmente: el cáncer.

Puesto que es un tema muy dado a la charlatanería y a la especulación, igual que la Astrología, ruego al lector que no me encasille entre esas personas de dudosa moral que engañan y se aprovechan de los desesperados pacientes. Que existen personas que pueden efectuar algunas curaciones gracias al manejo de la energía del paciente y la suya propia, no hay duda, pero se hace necesario indicar un comentario efectuado por el Maestro Tibetano en el tomo IV del Tratado sobre los Siete Rayos (Curación Esotérica): “Actualmente sólo en un caso entre un millón se puede afirmar que el paciente es curado gracias a la actuación de la energía del alma del curador”.

Una vez dicho esto, puede el lector comenzar a hacerse una idea del respeto que el articulista tiene sobre una materia tan abstrusa como es la curación esotérica. Para hacerse una idea de la preparación que un ser humano debe tener para poder practicar una técnica tan difícil, deberíamos decir que sólo aquellos curadores que han contactado con la energía de su alma, y que sin interrupción alguna se surten de ella, pueden llegar a practicar sin peligro y con alguna posibilidad de éxito la curación esotérica.

No sólo hace falta poseer la esencia del amor, sino también la esencia de la inteligencia, lo que todavía es más difícil, así como el don de la visión, como mínimo etérica, si bien es cierto que este último requisito podría obviarse en aquellos casos en los que el sanador y el enfermo están tan íntimamente unidos que es suficiente únicamente la imaginación creadora para que la energía llegue al lugar adecuado y sea capaz de enfrentar la enfermedad.

Es conveniente que el sanador
actúe en forma grupal

Además, es conveniente que el sanador actúe en forma grupal, con lo que las dificultades se hacen todavía mayores, al ser necesario estar en relación con otras almas amorosas. Si algún lector se atreve a estudiar La Curación Esotérica de Alice A. Bailey-Maestro Tibetano, es muy probable que se olvide muy pronto del asunto, debido a los requisitos que son enumerados en alguna parte del tratado.

En mi caso, la “unión” de los cuerpos etéricos había llegado con anterioridad al intento de curación, por lo que la necesidad de visión era sustituida por la imaginación creadora.

Alice A. BaileySolamente el concepto “unión etérica” requiere un pequeño tratado de muchas páginas. Esta unión viene determinada por el anclaje energético de dos humanos, uno de los cuales debe poseer como mínimo la virtud de ubicuidad. Podía haber utilizado otro término o vocablo, pero realmente, puede atribuirse a aquellas personas que son capaces de desplazarse fuera de su cuerpo, bien a través de sus proyecciones mentales, o en sueños. Especificando que no salen totalmente de su cuerpo físico, sino que se proyectan a través de hilos de energía, supuestamente a través de la trama etérica del planeta.

Es bueno recordar que, según el esoterismo, los cuatro planos etéricos se distribuyen en distintos niveles de densidad desde el átomo físico hasta el plano gaseoso o aire que respiramos y podemos sentir cuando contacta con nuestra piel.

Debo reconocer que no sé distinguir entre lo que el cerebro y la mente pueden llegar a ser capaces de crear, iniciándose en la visualización de imágenes mentales y terminar su descenso en el cuerpo físico humano. Da la impresión de que la voluntad de crear es capaz de formar una imagen que visualizamos con la mente, que se dota de un sentimiento y que gracias a la respiración toma las energías etéricas hasta llegar a afectar a los órganos físicos vía el sistema nervioso y las glándulas.

Viene ahora a mi memoria, cierto tipo de aproximación que practicaba, simplemente porque se me ocurría: Imaginaba que yo mismo era una esfera de energía que rotaba y se superponía a la esfera de energía que representaba al paciente. Pocos minutos después parecía percibirse cierto tipo de sonido o roce entre la multitud de partículas imaginadas que friccionaban con las del sujeto destinatario. Que estas visualizaciones impactaban y reactivaban la energía receptora lo podía comprobar gracias al contacto por internet. Sin la ayuda de una herramienta de comunicación tan instantánea, no habría sido capaz de confirmar los efectos producidos por la imaginación creadora.

El ser humano necesita
expresar sus vivencias

Espero que a estas alturas un uno por ciento de los lectores todavía piense que no he perdido el juicio. Escribo porque el ser humano necesita expresar sus vivencias y porque estoy seguro de que un porcentaje de estudiantes comprenderá que lo que afirmo puede ser inexacto pero es una realidad para aquellos que utilizan la mente como una herramienta productora de energía que puede llegar a su destino como luz, sonido o calor, o probablemente como todo a la vez, dependiendo su captación de la virtuosidad del receptor.

Pero continuemos con el tema de la curación esotérica. El fundamento de una ciencia tan difícil de practicar puede decirse que es el mismo que el fundamento del Esoterismo: El universo está formado por vórtices de energías relacionados entre sí, que atraen con su poder magnético todo tipo de energías menos vibrantes y burdas que denominamos materia, siendo también capaces de recibir energías más poderosas que los mismos vórtices y que luego transmutan según su cualidad. Estos vórtices de energía llegan a expresarse como radiación debido a la fusión de dos energías o más, muy poderosas y que no necesariamente son vistas.

Ojalá supiese suficiente física como para trazar una tabla comparativa entre las diversas energías reconocidas por la física y los distintos conceptos de la antigua ciencia del Esoterismo. Ruego al lector que no juzgue esta ciencia por quienes dan la impresión de ser incultos y supersticiosos. Nada hay más alejado de ellos que un estudiante ávido de sabiduría.

El problema viene determinado por el sistema de captación de las energías. Los científicos utilizan máquinas. El esoterista utiliza su propia mente y su propio cuerpo. Y lo que ocurre es que unos hablan en términos de materia-energía, y otros en términos de conciencia-energía. Pues la recepción de partículas energéticas por un humano es interpretada por éste desde el punto de vista del sentimiento y la sensación, así como ciertos tipos de visiones.

Se puede deducir algo por la música. A nosotros nos llegan ondas que el cuerpo y el oído pueden interpretar como beatitud. En ningún lugar se dice que la energía que procedente del Sol es para la Tierra fuente de felicidad y armonía, porque desde el punto de vista científico ningún vórtice de energía, llámense galaxias, soles, planetas o lunas, es susceptible de albergar superconciencias.

Y si asignamos una conciencia a un ser humano es porque nadie nos puede negar lo que es evidente para cada uno de nosotros, que sentimos, pensamos y estamos vivos. Desde el punto de vista de dos conciencias que se ponen de acuerdo para contactar e interactuar energéticamente, no existe duda alguna. Es verdad que por lo menos una debe tener la facultad, como he dicho antes, de proyectar energía más allá de sus limitaciones establecidas por el cuerpo físico, pero una vez conformado un protocolo de actuación, así como la hora, incluso el minuto y el segundo de contacto, ambas conciencias pueden constatar que algo comienza a ocurrir.

La energía no es buena
ni mala en sí misma

Este contacto puede llegar a sincronizarse hasta tal punto que dos cuerpos físicos separados por miles de kilómetros, puedan influir el uno en el otro. Teóricamente es explicable por las existencias de ciertos vórtices de energía que cada ser humano posee en el plano etérico y que son los que inciden muy especialmente en las glándulas, ocasionando el vertido de partículas en la corriente sanguínea.

Hay todavía más. La sincronicidad entre dos mentes-vehículos etéricos puede llegar a producir descargas eléctricas que al principio parecen sentirse en la piel, pero que observadas más detenidamente actúan justo debajo de la epidermis, supongo que actuando sobre las terminaciones nerviosas. Podríamos decir que se requieren varios años de interactuación entre una mente y otra para que tal sincronicidad se lleve a efecto.

Y es desde este punto de vista muy especial desde donde me atrevo a abordar la realidad de la curación esotérica. Por lo tanto, para que ocurra algo parecido a un milagro así, se ha hecho necesario el esfuerzo de dos personas que convienen en interactuar mentalmente, sin saber que con el tiempo se implican también los dos vehículos etéricos. Podríamos afirmar que para que un sanador pueda llevar adelante con cierta clase de éxito una curación esotérica, debe ser capaz de: primero, tener una poderosa imaginación creadora, segundo, un gran conocimiento del cuerpo humano, tercero, ser capaz de desplazar su energía hasta el cuerpo enfermo, y luego actuar con conocimiento y sabiduría. Y esto no está al alcance de cualquiera.

Algunas personas piensan que es suficiente con tocar imaginativamente la parte enferma, pero esto no es así ni mucho menos, porque si hay alguien que es capaz de desplazar su energía hasta el cuerpo físico del enfermo, lo que en realidad le está llevando es energía. Y la energía no es buena ni mala en sí misma, por lo tanto lo que puede ocurrir es que incremente la enfermedad. Puesto que el “sanador” aporta energía que puede convertirse al contacto con el cuerpo en calor, este calor puede ser perjudicial para ciertas clases de enfermedades y hacer que las células enfermas todavía se reproduzcan más rápidamente incrementando el grosor de ciertos quistes… por ejemplo.

Desde el punto de vista de la Curación Esotérica, cada uno de los vórtices de energía que permanecen en el plano etérico influye muy especialmente sobre las glándulas físicas. Por lo tanto, si se actúa sin conocimiento y sin sabiduría, puede ocasionar un agravamiento de la enfermedad. Debe, pues, el sanador saber qué vórtices de energía puede visualizar, y qué vórtices de energía no tocar imaginativamente. De unos lugares debe disminuir y extraer la fuerza y en otros aportarla.

El sanador, creo, debe confeccionar una imagen virtual o mental del enfermo que gracias a su capacidad de identificación con el mismo será la que traslade su energía hasta la parte del cuerpo enfermo. Y por último, el sanador no puede permitirse ser contagiado por el plano etérico que trata de curar. Lo cual lleva al estudio de diferentes técnicas preventivas. Se puede comprender, después de esta somera enumeración, que estamos ante un gran desafío que únicamente pocas personas en el mundo pueden ser capaz de llevar a cabo.

Nunca hubiese imaginado que pudiese
sentirse odio hacia una parte de sí mismo

Desde el punto de vista del Esoterismo, el cáncer, una enfermedad muy antigua, tiene su origen en un aspecto de la energía de la voluntad. Parece ser que un estímulo exagerado efectuado sobre las células es el causante de que éstas se reproduzcan más allá del límite establecido por la energía grupal del cuerpo físico propiamente dicho. Un individuo crece más de lo que debiera hacerlo, y afecta al crecimiento de los demás órganos.

Creo poder constatar que en el caso que trabajé varios años fue así. El enfermo implicado había visualizado su profundo odio, originado por una circunstancia muy especial, hacia una parte de su cuerpo, que durante mucho tiempo deseó extraer de su cuerpo. Recuerdo que al final de sus días me dijo: “Por fin amo a mi cuerpo”, palabras que me sorprendieron, pues nunca hubiese imaginado que pudiese sentirse odio hacia una parte de sí mismo.

Desde el punto de vista del sanador surge un problema extraordinariamente difícil de resolver: ¿Cómo desactivar la excesiva energía de la voluntad (sea lo que sea esta sutil energía) de los puntos de origen? ¿Cómo impedir que las células infectadas una vez vertidas en la sangre se propaguen hacia otros puntos?

Respecto a algunas enfermedades como ciertas depresiones, la imposición de las manos etéricas, manos que se crean con el tiempo a partir del trabajo mental, puede llevar una cura momentánea, pues es una forma de transmitir al enfermo la esperanza, la alegría y la luz. Algunos dolores también se pueden atenuar momentáneamente, como un dolor de cabeza. El contacto de las manos etéricas con el cuerpo del enfermo puede provocar automáticamente que éstas se vuelvan oscuras, donde ondulaciones parecidas a serpientes van atrapando la imaginación del sanador. Puesto que se está en un plano donde la imaginación creadora es la dueña y señora, el sanador puede imaginar que se lava las manos en una fuente de agua cristalina, incluso en un océano de magma y fuego que purifica sus visualizaciones del contagio de la enfermedad y la depresión.

Sin duda alguna, el cáncer es un terrible problema que cualquier sanador, como norma general, se ve incapaz de superar. Conocí a un gran escritor, homeópata y esoterista. Y sé que fue capaz de curar a quien mas luego sería su esposa, desahuciada por la ciencia, si bien su actuación fue tanto en el plano físico como en el plano menos denso.

Querido amigo lector: Como puedes deducir de este artículo, la Ciencia a la que casi todos nosotros debemos la vida, gracias a sus maravillosos descubrimientos, todavía debe dar más pasos hasta que llegue a una conclusión: que la conciencia y la energía están extraordinariamente enlazadas, aunque todavía no seamos capaces de desentrañar tan magno misterio.

Afectuosamente
Quintín

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