Oca Navidad

Juan Bolea

Escrito por: Pedro B.

Juan BoleaEscritor y periodista aragonés. Sus novelas policíacas le han convertido en uno de los autores más leídos en nuestro país, y su personaje protagonista, la peculiar inspectora de policía Martina de Santo, ya figura en los anales detectivescos favoritos de nuestra memoria colectiva. Nos visitó en el año 2009 y tuvo la gentileza de contestar a nuestras preguntas y desvelarnos su método para escribir best sellers. Atención, ahí va su primera confesión: es de la antigua escuela, de estilográfica y papel. Recurre a las enciclopedias, y tan sólo usa los ordenadores para la corrección de texto, el correo electrónico e internet.

 

¿Cuáles han sido sus sensaciones al cruzar la puerta de entrada de este Centro Penitenciario?

Para un autor de novela de intriga como yo, visitar un Centro penitenciario siempre produce una cierta impresión, por dos razones: por la propia atmósfera que se respira en el lugar, y por el propio destino de las personas que están dentro. Creo mucho en las personas y siempre he defendido a mis personajes, y creo que para todo el mundo hay una oportunidad. La vida es una suma de errores y aciertos, de equivocaciones y de reinserciones. La cárcel no puede ser algo definitivo para nadie, tiene que ser algo pasajero, tiene que ser lo más enriquecedor posible, pues del error hay que aprender. El autor también aprende de sus errores, esto es una norma general para todos. He sentido una enorme emoción por todos los que estáis aquí.

¿Existe algún método especial que Vd. tenga a la hora de navegar con la pluma?

Yo soy muy meticuloso trabajando. El autor, el escritor evoluciona; en sus comienzos, en sus primeras novelas, empieza e escribir de una manera tumultuosa, torrencial, empieza a sacar su mundo, con un gran contenido autobiográfico, pero con el tiempo vas evolucionando técnicamente, como en cualquier otro oficio buscas las perfección.

Yo escribo novela de intriga
y ese género tiene que tener mucho ritmo

El oficio de escritor no es muy distinto al de un ebanista, o un joyero que pule y repule su obra, su producto, hasta que considera que este está terminado, o un pintor que necesita muchas horas de trabajo y muchas capas de pintura para finalizar lo que él considera que es una obra de arte. En los últimos años planifico mis noveles con meticulosidad, las guionizo, las divido en capítulos que, a su vez, se subdividen en escenas, y éstas a su vez se dividen en micro escenas, que es el momento en que entra o sale un personaje y que lo hace por algo, y eso me obliga a hacer una arquitectura de equilibrio en donde el fondo y la forma tienen que ir en paralelo.

Yo escribo novela de acción, novela de intriga y ese género tiene que tener mucho ritmo, lograr el máximo de atención del lector, y por ello no me puedo distraer mucho en descripciones, elucubraciones, ni tan siquiera en análisis de los personajes al margen de la acción, debo vehiculizar todo en torno a la acción literaria, al verbo, trabajo sobre todo el verbo. En mis novelas ocurren muchas cosas, aparecen muchos personajes, misterios, investigaciones, muertes…y al final tiene que haber una solución a todo eso, y lo debo hacer en 300, 400 páginas, con lo cual no me da mucho tiempo para análisis, tan solo para los personajes principales pero no para el resto que queda ajustado tan sólo a su papel.

Edgar Allan Poe¿Qué hay de cierto en lo que últimamente se dice por parte de escritores de renombre de que falta originalidad a la hora de escribir, que todo parece un remake de lo escrito anteriormente?

Totalmente de acuerdo en ello; lo más difícil en el mundo de la narración, la literatura, el cine es la historia, el guión, es decir, lo que va a recordar el lector pasado el tiempo, es lo realmente difícil. Por eso, cuando tú tienes una buena historia tienes un tesoro. La puedes escribir en pasado o presente, en España o en el extranjero, en primera o en tercera persona, pero la historia ha de ser buena y tienes que poder contarla en un solo párrafo. Luego, ya viene el desarrollo de dicha historia, pero la idea es que la historia siempre es un flash, es la historia de un hombre al que le ha sucedido o hizo esto y que no se parece a nada anterior, debe ser original.

Yo procuro ser original, dentro de que en la novela policiaca hay una gran corriente y una gran tradición. Yo vengo de Alan Poe, de Raymond Chandler, de Agatha Christie, de Truman Capote y de otros muchos que han puesto las claves del género, pero esto es tan solo el género con unas claves muy estudiadas a lo largo de los dos últimos siglos. Ahora, yo tengo otro tipo de historias y de novelas en las que no hago género, en las que no me siento el heredero de una tradición y, por lo tanto, voy a inventar mi propia historia y las normas para contarla y eso es otro tipo de novela, mucho más difícil, más de autor, pero extraordinariamente artística.

¿De dónde vienen las historias? Pues mira, los autores coleccionamos historias, cada vez que me cuentan o se me ocurre una la anoto en mis cuadernos y tengo muchas historias por contar, pero elijo aquella que va a tener todas las características exigibles de cara al lector, pues hay que pensar en él y no en tu propio ego. Estamos ahora en una crisis de creatividad en lo que respecta a la originalidad de las historias, en cambio la técnica de contarlas ha mejorado, se escribe mejor ahora que antes.

De la lectura de su obra da la sensación de que Vd. es una persona independiente a la hora de escribir, ¿Qué hay de cierto en ello?

Soy una persona independiente, siempre lo he sido. He pagado un alto precio por ello y, sin embargo, es de lo único que estoy orgulloso. Toda mi vida he procurado ser independiente, no me he callado nunca ni en el seno de un partido ni en la redacción de un periódico, ni en ningún lugar. He procurado decir la verdad, pero no demagógicamente, no cuando a mi me interesaba, sino decir la verdad cuando esta puede ser útil. Lo hago instintivamente, pues si lo piensas mucho acabas manipulándola. A mí , si por algo me hacen caso, es porque piensan que no tengo intereses, que no me lucro, que digo la verdad.

Un hombre debe procurar ser libre,
dentro de que es extraordinariamente difícil

Mañana escribiré sobre la entrevista de Francino a Zapatero, que hemos venido escuchando en el coche, y yo diré la verdad, lo que me ha parecido esa entrevista, a mí que más me da si en la SER no me van a sacar. Un hombre debe procurar ser libre, dentro de que es extraordinariamente difícil y de que, a veces, uno debe guardar silencio por cortesía, por discreción o por otras razones, y eso he procurado trasladarlo a mi literatura en el sentido de que mis personajes son muy libres, muy abiertos, les gustan las experiencias nuevas, son optimistas, miran hacia adelante, ven lo positivo sin señalar el defecto, y pienso que eso es muy importante.

En la lectura de su obra se reflejan muchas sensaciones ¿es este un viaje que Vd. realiza a través de las emociones de sus personajes?

La relación entre el autor y los personajes es siempre una relación extraña y complicada. Cuando creas un personaje muy protagonista siempre hay algo de ti, sea hombre o sea mujer. Por eso dependiendo de tu propio estado de humor puede cambiar el propio carácter del protagonista, pero el resto de personajes son secundarios, es decir, trabajan para el libro, para su armazón, hacen determinadas funciones, son los que traen información, son vehículos de algo..de la acción.

entrevistaLa novela es acción, una acción que va tirando hacia delante. El lector quiere seguir leyendo porque ya se le han sembrado los anzuelos para esa lectura, sea de acción, de amor, de historia, pues la vida en el fondo es curiosidad, el instinto más arraigado en nosotros es el ansia de conocimiento, el que pasó. Cuando le narras un cuento a un niño lo primero que te pregunta es: Papá ¿Qué pasó? No te pregunta cómo era la princesa ni el genio de la lámpara sino que te pregunta ¿Qué pasó? porque esa es la clave de toda narración.

¿Que sus libros sean leídos implica un mayor conocimiento de sí mismo?

Sin duda alguna, la escritura es un ejercicio extraordinariamente didáctico y reflexivo, con la escritura nace la humanidad, en el momento en que el primer escriba es capaz de plasmar en una tablilla unas ideas, en ese momento la humanidad ha nacido. A partir de allí el conocimiento y la investigación de nosotros mismos marca un antes y un después en el devenir de la novela.

La novela psicológica podría nacer con Cervantes, pero evidentemente ya en el siglo XIX tenemos una novela psicológica en donde el estudio de personajes realmente es la base de esa narración. Dostoievski, Tolstoi, Dickens están describiendo a la sociedad de su tiempo, personaje por personaje, y van intentando averiguar qué pasa dentro de ellos cuando se les enfrenta a una situación límite o diferente.

Trabajo mucho, no hay día
que escriba menos de 30 o 40 folios

En el siglo XX la novela es mucho más experimental, y en el último tercio una novela más comercial, es decir, que la novela regresa al origen, es decir, a la distracción del lector, quiere entretener y quiere formar, las dos cosas. Hay un tipo de novela, la de autor, la de Mann, de Kafka, de Camus, en la que hay una enorme carga del autor en el texto y un gran compromiso, a veces ideológico. Es lo más difícil, es lo más doloroso y lo más artístico y también es lo menos leído.

En mi caso tengo dos líneas narrativas: una, más popular, que es la línea policíaca, que se vende en todo el mundo, y luego otra línea de novelas, que se venden mucho menos, pero en las que estoy yo como persona humana, como por ejemplo: ”El Gobernador”, “El Manager”, “El Color del Indico”, que son mis historias, ahí no hay género, y en las que no me preocupo de si se venden más o no.

La que estoy escribiendo ahora es una novela mía, una obra personal que no sé si será un fracaso o no, pero que no me importa. Dentro de un año volveré a hacer otra novela policíaca que tendrá una gran aceptación. Siempre dudas, porque dentro de ti hay varios escritores, al igual que hay varias personas dentro de uno mismo, unas veces estás más profundo, otras más ligero.

Un asesino irresistibleAquí en el Centro Penitenciario hay muchos internos que conocen sus novelas, pero ¿Cómo es Vd. en el día a día?

Soy un hombre muy metódico, trabajo mucho, no hay día que escriba menos de 30 o 40 folios, entre prólogos que me encargan, textos literarios, artículos, guiones… escribo mucho y cada día aprendo técnicamente algo, encuentro algún recurso nuevo, procuro aprovechar el tiempo. Trabajo muy de mañana, de 6.00 a 10.00, luego otro ratito de 16,00 a 18,00, luego voy a un periódico o a una televisión, es decir que trabajo mucho, pero al mismo tiempo también me gusta mucho leer, ir al cine y al teatro, ir a exposiciones , hablar con la gente, aunque me doy cuenta que cada vez mi mundo se va cerrando, estoy más aislado pues ya no tengo tanto tiempo para alternar, para ir, para venir, hablo con menos gente y eso me preocupa porque la gente es la realidad.

¿Existe alguna palabra que nunca pondría en sus novelas?

Serían palabras feas, hay una palabra que aborrezco y es la palabra “DEGUSTACIÓN”, y no sé por qué. Es una palabra que se usa continuamente y me parece horrible, le tengo mucha manía. Tengo manía a determinadas palabras y no las uso, aunque tampoco sé porque no me gustan, en cambio hay muchísimas palabras que me gustan y las uso mucho.

¿Habrá más aventuras de la subinspectora Martina de Santo?

Sí, en la última novela que es “UN ASESINO IRRESISTIBLE”, la hemos ascendido a inspectora. Mi idea es hacerle unas cuantas novelas más, primero porque me divierto mucho, y es un personaje que está gustando, y cuando haces una serie policíaca tiene que serlo, tienes que hacer diez, doce novelas, las que puedas. Tengo que escribir una novela de Martina cada año o dos años.

Pienso que Martina
llegará al cine antes o después

¿Sigue Vd. en contacto con la familia Govantes?

Hace muchos años de eso. Era un personaje muy simpático y muy gracioso de Antonio Postigo y mío, del Heraldo de Aragón, de hace muchos años. No lo voy a recuperar, porque son personajes irrepetibles, pero me divertí mucho con esa serie periodística, era un psiquiatra absolutamente descalabrante, me divertía mucho al escribirlo, cuando se llevaba a su sillón al político de turno y lo psicoanalizaba. Govantes tuvo un gran éxito. El Gabinete del Doctor Govantes, se llamaba aquella serie, con unos dibujos de Postigo impagables, maravillosos.

¿Le han ofrecido llevar a la gran pantalla alguna de sus novelas?

“La mariposa de Obsidiana”, se han vendido los derechos y es posible que la lleven al cine. Cuentan con mi permiso y con la promesa de no entrometerme para nada, no pienso ir a ningún ensayo ni leer ningún guión, cada uno tiene su trabajo y espero que me dejen tranquilo. Pienso que Martina llegará al cine antes o después.

La mariposa de obsidianaHablar de tiempo a la hora de escribir es una frivolidad pero ¿presionan las editoriales a la hora de terminar un trabajo?

Sí, en mi caso sí, y es normal, piensa que el mercado tiene unos plazos y unas frecuencias, piensa que si yo vendo unos miles de libros de una novela, el empresario no quiere perder esos ingresos, y al mismo tiempo comprende que yo necesite unos meses más de trabajo.

Las novelas policiacas me cuestan un año de trabajo, más o menos. Son tres meses de preparación o guionización, seis meses de escritura y unos tres meses de revisión y corrección, más o menos. Pienso que no hay que tardar cinco años en escribir una novela policiaca. Yo soy rápido, un capitulo lo puedo escribir en un par de tardes, lo que pasa es que ese capítulo viene ya muy meditado, muy guionizado, yo sé lo que voy a escribir, no me siento si no sé exactamente lo que voy a escribir, hay algún que otro compañero que espera a que le venga la inspiración. Yo sé exactamente lo que voy a escribir en esas tres o cuatro páginas, como entra el personaje, donde están, de que van a hablar y como termina esa escena, me parecen precauciones elementales, de la misma forma de que yo conozco los finales de mis novelas, están muy estudiados, porque a un lector que le invitas a leer cuatrocientas paginas, si la solución final no le gusta o es mediocre o no tiene ingenio, pues te dice que el final no es bueno. El final de una novela policíaca tiene que ser, cuanto menos, ingenioso.

¿En qué ciudad o ciudades se inspiró para crear Bolscan?

Fundamentalmente en ciudades del norte de España; Santander, Bilbao, San Sebastián…, es una mezcla de todas ellas, es muy gracioso porque los gallegos creen que se trata de La Coruña, los cántabros que es Santander…, es una ciudad grande, en torno a los 700.000 habitantes y al mismo tiempo su entorno es muy natural, de acantilado, de marismas. Hay un Cantábrico muy vivo con pueblecitos de pescadores, es un territorio literario.

No creo que exista un personaje
como Martina en la policía española

Martina es un personaje literario, no es una inspectora de Policía real, no creo que exista un personaje como Martina en la policía española, es un personaje de ficción. Aunque los otros personajes sí que son reales. Cuando mezclas una doble ficción, Martina es muy ficticia, y el entorno que la rodea, la ciudad, los paisajes, su casa son también ficciones literarias, surge una nueva afirmación, que es una afirmación en la realidad literaria. Entonces tú le vas a dar más creebilidad a esa ficción que a un tratamiento realista, pero claro, el procedimiento judicial, policial tiene que ser realista, ahí no me puedo inventar cómo trabaja un forense. Porque si yo te pongo una inspectora que es metódica, que se acaba de divorciar, que lleva a los niños al colegio, que hace unas pizzas estupendas, entonces me dirás que esto no tiene ningún interés. Ahora, un personaje como Martina, que ni yo mismo sé muy bien de donde viene y que es un personaje vivo, es un personaje que sí que puede sorprender. De hecho, hay un episodio en el que escribe con las dos manos a la vez textos diferentes. En realidad, existen casos así pero Martina nunca antes nos había explicado que eso lo hacía.

Pálido monstruoA lo largo de la saga se ve como esos personajes van evolucionando. Y, a la vez, la figura de Horacio Muñoz se va convirtiendo en una especie de Dr. Watson.

Claro que van creciendo, sirva de ejemplo Horacio Muñoz, que está enamorado en secreto de Martina y que además es aragonés. Tenía que meter, en la novela, a un personaje aragonés porque si no me matan. Horacio me hace mucha gracia porque es el clásico personaje riguroso, metódico, buena gente, pero sin esa chispa, que es la que tiene Sherlock Holmes. Todos los detectives nacen de Holmes, porque nadie ha creado una figura como él, es imposible, una persona más irreal que Sherlock Holmes no existe pero sin embargo es el detective más conocido de todos los tiempos, nadie le ha superado. Agatha Christie es más famosa pero sus detectives no.

¿Quería preguntarle sobre este nuevo fenómeno literario que es Larsson?

Está muy en la corriente de la novela policiaca. Larsson es un heredero de Agatha Christie. El truco de una isla solitaria, en la que hay un misterio por resolver, un cadáver, un supuesto asesinato de una chica en los años 60, veinte años después aparece un detective y hay doce o quince sospechosos, no más, que son de la familia.

Eso es Agatha Christie puro, concretamente “Diez negritos”. Un grupo de familiares o amigos en donde uno de los cuales es el criminal, luego le metes algo de thriller, de novela negra, y sobre todo le metes 2.000 páginas y sale un hibrido extraño entre novela policíaca, novela negra y thriller, pero el planteamiento original es puro de Agatha Christie.

Leí no hace mucho un reportaje que le hicieron a la compañera sentimental de Larsson, que estaba tan apegado a ella, que fue ella misma la que le dijo que escribiera una novela para que no la agobiase tanto, ¿qué piensa de esto?

Larsson fue un hombre que no conoció el éxito, murió sin haber sido publicado. Quién le iba a decir que iba a vender tantos millones de libros. Hay casos extraños en la literatura, pero normalmente triunfan por algo, es decir, que toda novela que haya triunfado tiene algo. Así en El Código Da Vinci, las primeras ochenta o noventa páginas me gustaron mucho, luego ya se me fue cayendo.

PicapedreroPero ¿no le parecieron esas primeras 50 páginas muy descriptivas, algo que Vd. no suele hacer en sus novelas?

Sí, pero fíjate que ya metió tres o cuatro elementos de mucha potencia: el director del Louvre muerto y con una especie de mensaje grabado en la piel y luego el tremendo efecto del Louvre, un gran museo todo lleno de obras maestras en donde ha ocurrido este hecho, está planteado con mucha habilidad.

¿No cree Vd. que esas dos primeras escenas te enganchan para seguir con el libro?

Sí, claro. Luego metía a aquel emigrante que había muerto con aquellas marcas en la piel, eso lo juega con habilidad. Pero fíjate que, en esas 50 primeras páginas, tiene que estar planteado el enigma pero también tiene que estar latente la solución. No vale que tú te inventes a mitad de novela una derivación de la historia para que aparezca otro responsable u otro motivo. Tiene que estar todo al principio de la novela, y cuando te das cuenta que eso es así, entonces sigues leyendo.

A continuación, reproducimos algunos pequeños fragmentos de esta entrevista, agradeciendo nuevamente a Juan Bolea su amabilidad.

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