OCA amanecer

Módulo 9 “Mente ociosa, manos ocupadas”

Hoy hemos tenido una entrevista diferente en el Módulo 9.

En el número anterior intentamos dar a conocer el Módulo 14, diferente a todos, el terapéutico por excelencia, el reeducador y reinsertador. Esta vez hemos venido al 9, es otra cosa; desconocido también, eso sí, por la mayoría. Por eso hemos venido aquí, para dar a conocer el otro lado de la cuerda, el de los “irreducables”.

20100731-carcel-3¡Cuidado, vais al 9!“. Entramos en el despacho del educador y vienen tres internos, lo que más o menos teníamos previsto. Otro pasa por ahí, “¿Puedo entrar?” “Pasa”. Cuatro internos que llevan tiempo en el módulo maldito han hablado en representación de ellos mismos, aunque sus historias, todas parecidas, los hacen representativos de todo un colectivo.

No hemos hablado de su pasado, todos los que estamos aquí tenemos uno, sino de su presente y de cómo les gustaría mejorar su futuro. Nos cuentan sus necesidades, su situación en el módulo y sobre todo, sus carencias. Personas como todos nosotros, presos como todos nosotros, que nos llamamos Internos, conviven en una realidad distinta a la mayoría de nosotros. Nos cuentan más que su realidad, la que querrían alcanzar. La charla plasma la situación de exclusión en la que se encuentran, dentro de un colectivo de por sí excluido. Son lo peor de lo peor, son los del 9. Señalados, encasillados, marcados. “Quiero apuntarme a un curso”, “no, eres del 9″. “Me gustaría que hubiese algún taller”,” ¿¿¡¡Dónde, en el 9!!?? No hay dinero”, son las realidades que nos presentan. Permisos y progresiones de grado son directamente utopía.

“Puedes salir a la escuela, y al polideportivo, y también a Aislamiento si sigues pidiendo”. Porque eres del 9. En cada Módulo de esta prisión, hay cada semana al menos una bronca, si no más, eso es un hecho. Más o menos fuerte, pero la hay. En el 9 todo se magnifica. Las movidas son movidas de verdad, pero… ¿Cuántas hay? Hablemos del respeto. La mayoría son presos pagados, muy pagados, pero siempre llega alguno que no es para estar en el 9. Un tarambana que ya ha hecho la ruta por todos los demás Módulos y acaba ahí. Y ahí sigue siendo un tarambana. Su futuro puede ser el Módulo 1, el 3 o el Módulo 4.

En el 9 todo se magnifica.
Las movidas son movidas de verdad

Y cuando hablamos de eso es cuando más notas su soledad, su aislamiento. Actualmente no llegan a cuarenta los internos del 9. Lo que para todos es un privilegio, (aunque según la ley debería ser lo común, salvo en circunstancias excepcionales, de eso hablaremos otro día), como es vivir solos en la celda, para ellos es una carga más. Casi todos coinciden en eso. Para poder tener un compañero tienes que chinarte y pedir apoyo sanitario. Muchos de nosotros, Internos “comunes”, hemos pasado por malos momentos aquí dentro. En el 9 te los tienes que comer tú solo. Y lo peor es que te acostumbras. Si te cambias de Módulo te cuesta, tanta gente, tanto ruido, colas. No sabes actuar, no sabes cómo vivir entre la gente. Acabas volviendo al 9.

627955_1Cinco compañeros salieron del 9 y consiguieron un destino en el Módulo 7. Uno de ellos falló, volvió, y volvieron a cerrarse las puertas para todos. Coño, es un 80% de éxito, pero el que falló era del 9. -Encienden un cigarro y se lo pasan uno a otro. Su compañerismo, sus reglas, su respeto – ¿El día a día? No hacer nada, no hacer nada, no hacer nada, y mañana, no hacer nada. ¿Motivaciones? Parchís, dominó o fútbol. Y este año, gracias al educador, han podido salir a jugar con otra gente, con otros internos. Sin incidencias.

Agradecen al educador lo que hace por ellos, lo que puede hacer, él es franco, no promete el cielo. También se acuerdan de María Jesús, su anterior educadora; todos hablan bien de los dos. ¿Y el resto de la junta? No vienen por aquí, no los conocemos.

La charla sigue por los mismos derroteros, y nosotros no prometemos más de lo que podemos prometer, reflejar su tedio, su asquerosa vida diaria. “¿Qué os gustaría?” “Un taller, hacer algo”. “Mente ociosa, manos ocupadas, ya se sabe.” Acabamos de tomar nuestras notas, son las 11:00 y hay que ir a la escuela. Esperamos a su educador, “¿No se supone que iba a durar media hora?” Sin darnos cuenta hemos estado hora y media con ellos, charlando, tranquilamente, en el 9.

Volvemos con D. Carlos al Sociocultural, y vemos que han llegado a la escuela los dos del 9, caminan juntos, separados del resto.

 

Imprimir artículo Imprimir artículo

Comparte este artículo

Deja un comentario

Por favor ten presente que: los comentarios son revisados previamente a su publicación, y esta tarea puede llevar algo de retraso. No hay necesidad de que envíes tu comentario de nuevo.