OCA amanecer

Querido Labordeta

El pasado febrero Joaquín Carbonell cantautor, escritor, narrador y colaborador de prensa aragonés, invitado por Dña. Pilar (de Cruz Roja) y acompañado por Javier Aguirre (del Dpto. de Educación y Cultura de D.G.A.) presentó para los Internos de este C.P. en el Salón de Actos del Sociocultural, su último libro “Querido Labordeta”, biografía de José Antonio Labordeta, poeta, profesor, cantautor y político aragonés.

Carbonell y LabordetaJoaquín, quizá la persona que más de cerca conoció y convivió con José Antonio Labordeta, sin duda, es quien mejor podía haber escrito este libro sobre la vida del aragonés más importante de los últimos 50 años. Así en su charla, nos refirió a J. A. Labordeta como un indignado y adelantado para su tiempo, presentándonoslo como profesor y poeta más que como cantautor, político e incluso presentador de sus programas televisivos, facetas éstas que fueron importantes en su vida pero de las cuales nunca pretendió ser protagonista.

Como profesor de instituto (empezó esta labor en Teruel en los años 60) se les brindó como una persona cercana y accesible, que al llegar ante esos alumnos, cuya única salida para mejorar su situación (la mayoría provenían de familias de agricultores ) eran las becas que disponían y que dependían de un aprobado, él los tranquilizó diciéndoles que todos aprobarían, que lo que pretendía era que aprendieran y se formaran como personas. Con esta filosofía y actitud se desarrollaron, de tal forma, que de allí surgieron profesores, médicos, economistas y políticos de gran relieve aragonés y nacional.

De allí surgieron profesores, médicos,
economistas y políticos de gran relieve

Demostró la importancia del maestro que nos señala el camino a seguir y no se queda en dar títulos únicamente. Nos dijo Joaquín, que de él aprendió sobre todo DECENCIA, a salir a la calle con la cabeza bien alta, como alguien fiel a sus creencias, llenas de rigor y honestidad, todo lo contrario a lo que, actualmente, se ve por televisión.

Joaquín nos comentó como se ha volcado en este libro, pues para él es una biografía fuera de lo común, al sentirse un privilegiado por haber conocido al personaje de primera mano. Nos refirió que ha escrito otras biografías, pero esta la ofrece con una mayor intensidad pues para él J. A. Labordeta era un ejemplo casi perfecto, pues a pesar de su “mala hostia” era una persona en la que nunca observó un fallo ni una mala acción, así que no sería un santo pero si un hombre de primera división.

LabordetaEn su faceta política nos resaltó como trasladó el lenguaje de la calle al Parlamento y sin existir las redes sociales, se hizo de una dimensión tremenda siendo, a pesar de su condición de político, muy cercano a la gente a la par que sincero y luchador por su tierra, Aragón. Algo que le ha sido reconocido tanto por sus compañeros parlamentarios, independientemente de la afiliación política como por el pueblo de Aragón que le demostró ese cariño y aprecio cuando más de 50.000 personas le brindaron el último adiós en el Castillo de la Aljafería, sede del Gobierno de Aragón, donde el 19 de Septiembre del 2012
exactamente dos años después de su muerte Joaquín presentó por 1ª vez este libro.

Ya enfermo de cáncer desde 2005 hasta 2010, cuando murió, recuperó su condición de cantautor con la que había sido un insumiso constante a través de una canción muy movilizadora durante la década de los 70 y principios de los 80, y en su última etapa dió junto a Joaquín numerosos conciertos que le hicieron olvidar su amargura, llenándole de energía al volver a subir a un escenario, estimulándole y haciéndole de nuevo feliz por volver a cantar y es, quizá, que Sabina tenía razón cuando dijo que ese era “el mejor trabajo del mundo pues cada tres minutos te aplauden y reconocen tu labor”.

Desde esta Redacción de DIGO! queremos poner nuestro granito de arena “in memoriam” de José Antonio Labordeta, un poeta que nos ayudó a entender palabras como “sueños” y “libertad” y que nos unió en hermosos recitales que se grabaron para siempre en nuestras vidas.

¡José Antonio!, al final tú sí que has levantado la vista para ver esa tierra en la que pone libertad, has sido afortunado, pues te llevas una mochila llena, no sólo del cariño de tus allegados, sino también del reconocimiento, respeto y admiración de todo un pueblo, el aragonés. Así mismo, llevas vacía esa mochila de enseñanzas, lecciones éticas y morales, amor y orgullo por Aragón, deseos de mejora y libertad, decencia, ternura y dignidad, que a menos llenas nos entregaste.

Como tú mismo decías “tengo fama de brusco pero, por el contrario, soy bueno, aunque no me acompaña la cara”.
Gracias por todo José Antonio.

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