OCA GLACIACION

Aires de libertad

Escrito por: Jorge

Hoy es un día muy especial, ya que, con los motivos que os voy a relatar comprenderéis que es un orgullo y satisfacción estar unas horas fuera de estos muros. Me gustaría empezar diciendo que la noche anterior no pude dormir, por sentimientos que me llevaban a desvelarme, alegría, nervios, miedo y sobre todo desconcierto, ya que no sería fácil enfrentarse a unos adolescentes con muchísimas preguntas, que para ellos seguro serian de gran interés.

A LamaAl verme saliendo del CP sin el guardia civil de turno, cada vez que daba un paso me sentía más libre. Con solo sentarme en el bus que nos llevaba al Instituto de las Carmelitas, los nervios se apoderaban tanto de mis compañeros como de mí. En lo único que pensaba era que los chavales, nunca mejor dicho, se llevasen una mala impresión de los efectos que causa el haber estado metido en el mundo de la droga o delincuencia. Lo más importante para mí, era transmitirles que destruirán toda una familia que tanto luchó por nosotros.

Todo era miedo escénico, los nervios de enfrentarme a esos ojos inquietos me llevó a no ser capaz de articular palabra en la primera parte de la charla, mi compañero Miguel se encargó de transmitir la parte teórica, después fui entrando yo en materia, cuando conté que fue lo que me llevó a consumir y sobre todo el decir que no, no es tan fácil, cuando se le puede tener afecto a quien supuestamente son nuestros amigos, cuando a uno mismo nos vienen a pedir para eso no tenemos problemas para decir que no, pero cuando nos lo vienen a ofrecer caemos como niños, y ahí está el problema, no pensamos a largo plazo, sino que buscamos sensaciones inmediatas.

Por otro lado esas mentes inquietas buscaban el morbo, de como era el CP o por lo que uno estaba recluido, cosa que intente evitar para no entrar en la dinámica, les conté que llevaba 13 años recluido, y 25 en la delincuencia. Más de media vida desperdiciada por una triste bolsita. Pero este no es el tema de hoy, sino contar mí experiencia de esta salida terapéutica.

Los nervios de enfrentarme
a esos ojos inquietos

Al verme paseando por Samil, con los psicólogos Miguel y Mercedes, los tutores, D. Arturo, D. Pablo y D. Manuel, la jurista Dª. Bea, y el educador D. Alfredo. Ni en mis mejores sueños podía haber soñado que pasaría fuera de estos muros un día tan agradable, como el que he pasado, me sentí libre por unas horas. Sentado en una terraza tomando café y riéndome con ellos así como con los demás compañeros (Miguel, Abalo, Marcos, Mariano y Bouzón), todo era extraño, diferente a como lo percibía cuando antes estaba en libertad. Una de las sensaciones que me llamó la atención fue, comer tranquilo en el Mcdonal’s sin la preocupación de estar pendiente de la puerta. Y algo que destacar, casi no me da para la comida, acostumbrado a no tener control del dinero y como os comenté antes, fue una salida terapéutica, en ello consistía el administrar tus 15€, toda una hazaña para mi, eso si, siempre nos quedará el Mcdonal’s, con sus hamburguesas de un euro.

Bueno para terminar os diré, que fue para mi una experiencia inolvidable llena de sentimientos positivos, hasta que volví a montarme en el bus que nos trajo al CP, cada metro que se acercaba, pensaba en los momentos buenos que he pasado en la salida, compartiéndolos con los demás compañeros, psicólogos, juristas y tutores. Todo terminó cuando el portalón se cerró, eso si, seguiré trabajando en el MET, para poder salir a otros colegios y un buen día terminar Proyecto Hombre.

 

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