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Anécdotas de un camarero (cap.2): La muerta

Posted By Ibiza On 08/09/2016 @ 09:00 In Baleares,Humor | No Comments

Escrito por: Dionisio G.

En el mismo restaurante mencionado empezábamos a trabajar a las 18 horas con la “mise en place” ó puesta a punto, abriendo para el público a las 19 hs. Aquel día eran las 18’30 y yo me encontraba barriendo la acera cuando se paró un Ford Fiesta de alquiler delante de la entrada.

camareroIba conducido por una súbdita británica de unos 70 años. Del vehículo se bajó otra señora, esta de unos 80 años, blandiendo un bastón de madera con mango de marfil. Llevaba tal cantidad de maquillaje que parecía sacada de la corte de Luis XIV.

Entró y se sentó en uno de los sofás del interior a la espera de que su compañera aparcase el coche. A las 19 h. en punto ya estaban sentadas leyendo las cartas y hacia las 19’30 ya teníamos en el comedor alrededor de 20 personas, cuando de pronto desde la barra divisé un corrillo de gente alrededor de la mesa de las ancianas y corrí subiendo las escaleras de 2 en 2.

La mujer de más edad estaba tendida en el suelo, el maître Geoffrey la abanicaba con una carta de menús. Cuando me vio gritó: ¡Dioni Llamad al doctor Camacho! Corrí al teléfono y llamé al doctor a su casa, me atendió su mujer quien me aseguró que cuando llegase a casa me avisaría.

Ya no tenía pulso, pero subimos una silla
y la sentamos junto a las cajas de brandy

Pasó una hora y el doctor no aparecía, mi jefe no estaba dispuesto a tener una mujer tumbada en medio del restaurante, le espantaría la clientela, así que nos dio orden de subirla al almacén. La llevamos entre 4 personas ¡como pesaba! Ya no tenía pulso, pero subimos una silla y la sentamos junto a las cajas de brandy, vinos y licores que servían de reposo a su cabeza, parecía una muñeca de porcelana.

El Dr. Camacho tardó 2 horas más en llegar, mientras yo cada vez que tuve que subir a reponer una botella de 103, licor de menta ó ginebra, me topaba con la muerta, ¡qué momentos! Ahí estaba, apoyada en una caja de Fundador con el rostro pálido y el colorete rojo en el centro de sus mejillas. Más tarde llegó una ambulancia y se la llevó por la puerta de atrás.

Desde entonces cada vez que subía al almacén, me venía la escena a la cabeza o cada vez que veo una botella de brandy Fundador.


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