Oca Navidad

El agua y el origen de la vida

Los geólogos y exobiólogos de las agencias espaciales de todo el mundo llevan años buscando pruebas de la existencia de agua líquida en Marte. Otro cuerpo del sistema solar que ha despertado su interés es Europa, el satélite de Júpiter, un mundo helado que podría ocultar bajo el hielo un océano líquido similar al Lago Vostok de la Antártida.

depthxTanto que la NASA patrocinó en 2007 el proyecto Deep Phreatic Thermal Explorer (DEPTHX), un robot subacuático creado por el Field Robotics Center de la Carnegie Mellon University, diseñado específicamente para orientarse y navegar en cuevas sumergidas y obtener muestras de vida en ellas. Su bautismo, la exploración del cenote El Zacatón en México, fue un éxito rotundo: alcanzó el fondo del cenote a 318mde profundidad, batiendo un record. El robot, apodado Clementina, extrajo además valiosas muestras de agua y sedimento en las que los científicos han encontrado al menos nueve especies microbianas desconocidas.

¿Pero, por qué todo este interés? La respuesta está en la abiogénesis, el estudio del origen de la vida. Agua líquida y vida. Por eso, los científicos en busca de vida fuera de nuestro planeta, han de fijarse en escenarios similares a aquellos en los que se pudo originar la vida en la Tierra.

La vida en la Tierra se originó
en algún lugar de los océanos

Todos parecen estar de acuerdo en que la vida en la Tierra se originó en algún lugar de los océanos. Algunas hipótesis sugieren ambientes tipo lagoon, similares a los que existen en Shark Bay, en Australia, donde se preservan unas de las formas de vida más primitivas, los estromatolitos. Allí, el agua salina, la atmósfera primitiva, la radiación ultravioleta y las arcillas pudieron ser los detonantes de la vida. Otras investigaciones sugieren un comienzo de la vida en ambientes con grandes contrastes de temperatura. Algunos ingredientes de la vida requieren temperaturas cercanas a la congelación para su síntesis, mientras que otros precisan temperaturas de ebullición. Ambas se dan en las fumarolas hidrotermales de las dorsales oceánicas, denominadas “black smokers”. Se trata de ecosistemas a miles de metros de profundidad, sin contacto con la luz solar, y cuya fuente de energía es el calor del interior de la Tierra. Por estas fumarolas sale agua a unos 400º C que no hierve debido a la enorme presión ambiental, mientras el agua circundante apenas alcanza 2º C.

En todos estos ambientes viven los extremófilos, organismos adaptados a condiciones ambientales imposibles para otros. Con su estudio, los biólogos investigan los límites entre los que es posible la vida. Y en todos los casos, el nexo común es el agua.

Al buscar rastros de agua líquida en Marte, lo que los científicos persiguen son pruebas de la existencia de vida, fósil o no, en aquel planeta. Pero la posibilidad que más excita su imaginación es ese supuesto océano bajo el hielo de Europa. Ese es el destino futuro de Clementina, buscar allí posibles fumarolas hidrotermales que puedan contener vida.

La misión de la sonda Galileo concluyó en 2003 con su colisión contra Júpiter. Si la nave inactiva se hubiese abandonado en órbita podría haber terminado colisionado con Europa, con el riesgo de introducir microorganismos terrestres. La contaminación biológica haría casi imposible determinar si Europa tuvo en algún momento su propia evolución biológica, independientemente de la terrestre.

 

Publicado originalmente en:

PARDO, A. (2008): El agua y el origen de la vida. Heraldo de Aragón (18/06/2008), p. 12.

Imprimir artículo Imprimir artículo

Comparte este artículo

Deja un comentario

Por favor ten presente que: los comentarios son revisados previamente a su publicación, y esta tarea puede llevar algo de retraso. No hay necesidad de que envíes tu comentario de nuevo.