banner la oca navidad

Instintos vegetales

Hay techos de una belleza sobresaliente.

Incluso hay algunas, pocas, capillas sixtinas.

Sin embargo, un techo, por alto que sea,

no podrá compararse nunca al cielo abierto.

Parece difícilmente refutable. Pues bien,

yo siento en el tórax la misma diferencia

entre que tú estés involucrada o no lo estés

en la sucesión cotidiana de hechos

que los más pedantes denominan vida.

Todo sigue ocurriendo cuando tú no estás

y, a veces, ocurre adoptando forma de sonrisa.

Pero, cuanto más se parece tu ausencia a mi realidad,

más noto en el tórax la diferencia

entre tenerte o no tenerte cerca.

Afortunadamente, no encuentro una palabra

que describa cuando me faltas en los pronombres,

en los cubatas. Cuando me faltas

en el miedo, en el café, en el correo,

en las escaleras. Cuando me faltas

en las tertulias, en las películas, en el error,

en la respiración, en el quehacer, en el refugio.

Afortunadamente, es algo de lo que no me suelo hablar.

 instintos vegetales

He dejado tantas veces la terapia para curarme

del deseo de saltar desde el octavo piso de quererte

que, en el pecho izquierdo,

alojo algo que está como una cabra.

En un taller de mi inconsciente tengo a un químico

trabajando en hallar el color de tu alegría

​porque verte contenta es la casa de mis ojos.

No se trata de bondad ni de altruismo.

Ni siquiera se trata de amistad desinteresada.

Se trata de que te quiero desde el sótano

hasta el octavo piso de ser yo.

Si no recuerdo mal, no estabas tú delante

el día en que los expertos descubrieron, a lo largo de ti,

un elemento del que no soy capaz de alejarme.

En todas las escenas se me aparece

un sentimiento de pertenencia al conjunto

que formamos las cosas que, de una forma u otra,

dicen algo de ti.

A menudo pienso que te crearon como respuesta

a los interrogantes de tristeza que van por ahí

rompiéndole los dedos a las manecillas del reloj.

Dentro de mi cabeza existe mucha gente

que admira tu forma de ser

​y que ​ha aprendido mucho callando y escuchándote.

Dentro de mi corazón hay una serie de grabados

que repiten un paisaje donde, si te fijas bien,

se nos ve a nosotros abrazarnos.

​Si te fijas bien, parecemos vivos como dos frutitas

que se enamoraron en una naturaleza muerta.

La otra tarde me topé con una planta de interior

que dirigía el tallo hacia el sol tras la ventana.

Ese pobre vegetal explica el movimiento del amor

y yo te necesito detrás de todos los cristales

para que se abran los cielos de belleza sobresaliente,

incluso las capillas sixtinas,

y esta rosa de plástico pueda ver el cielo.

Imprimir artículo Imprimir artículo Etiquetado como:

Comparte este artículo

Deja un comentario

Por favor ten presente que: los comentarios son revisados previamente a su publicación, y esta tarea puede llevar algo de retraso. No hay necesidad de que envíes tu comentario de nuevo.