Al amor verdadero
-Qué tenéis que merezca la pena vivir -Amor verdadero. La Princesa Prometida Ven a mí, completa el divino armazón de los huesos. No puedo
-Qué tenéis que merezca la pena vivir -Amor verdadero. La Princesa Prometida Ven a mí, completa el divino armazón de los huesos. No puedo
No me pidas que me entregue sin coraza. Tal vez dejes de amarme mañana y otra mujer ocupe mi espacio, y tu cama.
Su último cliente roncaba con estruendo, desmadejado sobre la cama de la sórdida pensión. Le observó mientras se ponía las bragas faja de algodón antes
¿Sólo ésto mereces en el centenario de tu nacimiento? Tú, que todo lo diste, que renunciaste a tantos sueños: una placa, una escueta mención en
Es Otoño y el alma se me escapa, nostálgica, entre los dedos. Se apagó la Esperanza y reviven sin tu amor todos mis miedos. Me
Hay que volver, tras la guerra, a casa: a la cuna de madera, a la caja acartonada en la que guardamos juguetes, sueños olvidados, fábulas.
Picando de sol a sol en la mina negra como la noche que alquitrana tus branquias y el valle donde raíl a raíl construyen la
Parejas que se besan en un welcome. Yo, una cerveza tras otra. Un cigarrillo en los labios Sola. Sola. siempre sola. Sueños que nunca se
No me preocupa ser hoja arrastrada por el viento, porque el viento me mece. Me lleva a lugares remotos para que conozca a sus gentes.
Pajarito… qué esponjoso era tu nido, el plumón, el murmullo del viento entre las ramas. El golpe fue terrible, la caída quebró tus patas.
Estamos tan solos porque construimos Muros en vez de Puentes. Escuché esta frase hace muchos años, y atravesó el que había levantado a mi alrededor.