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	<title>La Oca Loca &#187; Gloria M.</title>
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	<description>Revista del centro penitenciario de Daroca</description>
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		<title>Opinión: Cocaína</title>
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		<pubDate>Thu, 15 Apr 2010 09:51:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gloria Mateo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[cocaína]]></category>
		<category><![CDATA[Gloria M.]]></category>

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		<description><![CDATA[Escrito por Gloria M. Psicóloga. Inmaculada como la Virgen pero violada por las defecaciones de miserables. Blanca parece, verde lo fue mucho antes de que sólo quitara el frío, el hambre  y el cansancio a los pobres indígenas, allá, por los altiplanos de Colombia, Perú o Bolivia. El Erytroxilon  coca no sabía que lo iban [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Escrito por Gloria M. Psicóloga.</p>
<p>Inmaculada como la Virgen pero violada por las defecaciones de miserables. Blanca parece, verde lo fue mucho antes de que sólo quitara el frío, el hambre  y el cansancio a los pobres indígenas, allá, por los altiplanos de Colombia, Perú o Bolivia. El Erytroxilon  coca no sabía que lo iban a cambiar de nombre. Se limitaba a dejarse masticar por bocas humildes y les daba un poco de energía, sin efectos adversos.</p>
<p><strong><em><span style="color: #993300;">Finales del siglo XIX</span></em></strong>: aíslan el principio activo que esconden sus hojas. Lo condensan, lo multiplican. <em><strong><span style="color: #993300;">Siglo XX</span></strong></em>: ya forma parte de una bebida famosa y de algún vino con propiedades -dicen- tonificantes. <a href="http://www.revistalaocaloca.com/wp-content/uploads/coca4.jpg"><img class="size-full wp-image-392 alignleft" title="cocaína" src="http://www.revistalaocaloca.com/wp-content/uploads/coca4.jpg" alt="cocaína" width="211" height="203" /></a>La machacan y la bautizan con el agua bendita del manantial del dinero. Curiosamente serán, después, los billetes una de las vías de introducción al organismo que quiere divertirse y pasar un rato en el paraíso. De momento, la han vestido de largo y le ponen de nombre Clorhidrato de cocaína, el mote más usado: cocaína. Inspiración de cucarachas, que llegarán directas al cerebro y bailarán el baile de San Vito.</p>
<p>Líneas que se desfiguran; metros de locura que van confeccionando la mortaja. Otra forma en la que se presenta es la llamada cocaína base (Crack), que le dará buen juego al tabaco; O también, en Sulfato de cocaína (Basuko), fumata y fuga esta vez maridada con el tabaco y una beata y santa: la marihuana. Más tarde, cócteles varios llenos de alcohol, o combinados con otras drogas varias, le darán más pomposidad y potencia. <em><strong><span style="color: #993300;">Siglo XXI</span></strong></em>: España es el mayor consumidor de Europa ¡Olé por los españoles! Estamos dejando que otros hagan el mayor negocio de su vida.</p>
<p>Ella, la dama negra de blanco, se impone porque la imponen los modos de vida al más alto nivel, en mentes proclives o no. <span style="color: #993300;"><em><strong>Es traidora, provoca sensación de bienestar enseguida</strong></em></span>, pero sibilina y silenciosamente, se va apoderando de de nuestro cerebro.</p>
<p> El baile gusta, psicológicamente atrae: quita penas, pone euforias; hace  gigantes; el deseo sexual se multiplica: ¡orgasmos, más orgasmos&#8230;! Cabezudos, buscan más: hay que tener reservas. <span style="color: #993300;"><span style="color: #000000;">Aparentemente viene la agilidad mental y el mundo se queda en los pies.</span></span></p>
<h3><span style="color: #993300;"><em>Líneas que se desfiguran; metros de locura                                              que van confeccionando la mortaja</em></span></h3>
<p>Orgánicamente,  el cuerpo vibra, no duerme; el corazón se quiere marchar del pecho por un acelerón que posiblemente no tendrá freno si no se mete en un taller de reparación a tiempo. A veces, reventará de tanta juerga. La nariz sangra: la  vida quiere escapar a chorros y produce agujeros y deformidades en el tabique nasal. El sueño no tiene nombre y se desdibuja. Pero se sigue bailando, cada vez más. Y se comienzan a percibir formas que no existen, personajes imaginarios. <span style="color: #993300;"><em><strong>Las ideas paranoicas hacen de las suyas</strong></em></span>. Los ictus pululan y dejan paralizado parte del cuerpo. El potencial sexual que suscitó en un principio, si no se sigue consumiendo cae en picado. Ya ni gatillazos, porque no quedan fuerzas y el cansancio se apodera.</p>
<p style="text-align: left;"><span style="color: #993300;"><em><strong>La estructura del Cortex Cerebral se daña</strong></em></span>, se hace más delgada y teniendo en cuenta que ahí es dónde reside nuestra racionalidad, si disminuye, el Sistema Límbico, del que tantas veces he hablado, que es el que controla los impulsos e instintos más primitivos, será el que predominará, originando conductas totalmente desestructuradas, impulsivas y agresivas. También hay evidencia empírica de una disminución de la Amígdala. Vamos&#8230; que todo disminuye. Lo que aparentemente aumentaba, ha revertido.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.revistalaocaloca.com/wp-content/uploads/brain.gif"><img class="size-full wp-image-393 aligncenter" title="en el cerebro" src="http://www.revistalaocaloca.com/wp-content/uploads/brain.gif" alt="en el cerebro" width="362" height="248" /></a></p>
<p>La naturaleza es sabia, decimos. No nos engañemos: el hombre también es naturaleza y la cocaína corroe las neuronas, Imaginemos un cableado eléctrico mal hecho. <span style="color: #993300;"><em><strong>Si consumimos cocaína, nuestro cerebro acabará lleno de cortocircuitos que echarán chispas</strong></em></span>.  Y no hay bomberos expertos en menesteres de apagar esos fuegos. Así que, más blancura para quitar cada vez más agujeros negros. Y se incrementa el infierno. Lo blanco, lo negro&#8230; Retroalimentación para huir de los problemas. Pescadilla que se muerde la cola. Cabezas que se van quedando sin cabeza. Un minuto de vida, muchos de muertes.</p>
<p>Pocos son los que la prueban y no repiten. La mayoría la adoran, le rinden pleitesía. Es su diosa y la necesitan.</p>
<h3><span style="color: #993300;"><em>Cabezas que se van quedando sin cabeza.                                             Un minuto de vida, muchos de muertes.</em></span></h3>
<p>Es un juego que juega malas pasadas. Los que dirigen el tinglado fabricando, traficando y blanqueando dinero, solamente son estiércol,  aunque éste sirve para dar  más vida y ellos dan el pasaporte hacia la muerte y mientras, tumbados en una hamaca, bebiendo una cerveza, contemplan lo bien que saben hacer negocios.</p>
<p>Con el tiempo, algunos seres humanos, ciegos y en la calle, mendigan con un cartel que dice: LA VOLUNTAD, por caridad.</p>
<p>Que no se engañe nadie. Los consumidores de cualquier tipo de droga, están enfermos. No los llamemos viciosos, cayendo en la ignorancia. No importa que lleven traje o vayan desarrapados, tampoco que aparentemente cuiden su salud en las comidas o por el contrario sean anárquicos en la selección de alimentos . Su falta de control en el consumo de cualquier droga los domina. <span style="color: #993300;"><em><strong>Y cuando algo domina y  tiraniza, es muy difícil poder hacerle frente solo</strong></em></span>. Hay que pedir ayuda, aunque se sienta vergüenza de contar lo que sucede. De otra forma, la guadaña segará lo más maravilloso que se tiene: LA VIDA.</p>]]></content:encoded>
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		<title>Carta a una Libertad definitiva</title>
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		<pubDate>Sun, 06 Sep 2009 12:22:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gloria Mateo</dc:creator>
				<category><![CDATA[El sueño de]]></category>
		<category><![CDATA[Gloria M.]]></category>

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		<description><![CDATA[Escrito por: Gloria M. (Psicóloga) Hoy es el día de tu libertad definitiva. Respira el aire nuevo y observa a tu alrededor. Pudiste evitarlo y no entrar en prisión. Pudiste mirar en los ojos de tu madre la sensatez y el sufrimiento. Pero no lo hiciste. Se te dieron muchas oportunidades, más que a cualquier otro [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Escrito por: Gloria M. (Psicóloga)</p>
<p>Hoy es el día de tu libertad definitiva. Respira el aire nuevo y observa a tu alrededor. Pudiste evitarlo y no entrar en prisión. Pudiste mirar en los ojos de tu madre la sensatez y el sufrimiento. Pero no lo hiciste. <span id="more-410"></span>Se te dieron muchas oportunidades, más que a cualquier otro chico de tu edad porque la madre que te parió, te crió y la que siempre ha estado  a tu lado, aún con sus limitaciones, sacaba agua del desierto más árido. Me consta y lo he vivido muy de cerca.</p>
<p>Quizá es que el ímpetu de tu juventud, la sensación artificial producida por tus hormonas de ser dragones que se comen el mundo, te confundiera. Da igual. <span style="color: #800000;"><strong>Has cumplido tu condena y tendrás  que volver otra vez a caminar. No pierdas el norte y, si es necesario, párate y cuenta hasta 100 antes de hacer algo</strong></span>. La chulería de la ignorancia, guárdala en los sótanos de tus zapatos. Písala bien para que no salga. Si lo hace se revolverá como el aguijón del escorpión y te estigmatizará, sin que ya no haya antídoto contra su veneno.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.revistalaocaloca.com/wp-content/uploads/2832641.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-413" title="una vida por delante" src="http://www.revistalaocaloca.com/wp-content/uploads/2832641.jpg" alt="una vida por delante" width="346" height="211" /></a></p>
<p>Te conocí desde pequeño. Sé muy bien que has ayudado mucho en tu casa en la carga pesada de dos hermanos minusválidos. Eras el más fuerte y quizá hubo demasiada responsabilidad sobre tu corta vida. Luego, esas pandillas marginales en las que te incrustaste huyendo de las desgracias que sufrías en el ámbito familiar (que sufríais todos), contribuyeron (tú también pusiste de tu parte), a meterte en el mundo de las ilusiones necias, de las evasiones hacia las utopías para olvidar del dolor. Y así te fue. Y así te ha ido. <span style="color: #800000;"><strong>Sé que es una forma de rebelión. Equivocada, pero rebelión. Sin embargo, esto no justifica en nada tus derroteros. Y no me digas que miento, porque sabes que no.</strong></span></p>
<p>Quisiste entrar en un programa que el centro penitenciario te ofreció para combatir tus miserias. Lo abandonaste. Alegaste que no te sentías cómodo en un grupo en el que había que decir la verdad sobre algunos compañeros. Era chivarse, repetías en tu justificación. Y eso está muy mal visto entre los reclusos. Pero es una equivocación. Creo que, en el fondo, sabías muy bien que no eras capaz de cumplir un compromiso. <span style="color: #800000;"><strong>La subcultura carcelaria de los prisionizados marca a los primarios con sus lecciones rastreras.</strong></span> Mira ahora los módulos de respeto que existen dentro del centro penitenciario. Por ahí es por donde se quiere enfocar la nueva reinserción social y me parece muy acertado.</p>
<p style="text-align: left;">Hablé contigo reiteradas veces, tanto dentro como fuera de prisión. <span style="color: #800000;"><strong>Quise explicarte los destrozos que puede provocar también el hachís que, según tú, no eran ninguno. Además, decías que no estabas enganchado a nada.</strong></span> No había razonamiento que sirviera. No lo admitías. Tampoco admitías otras muchas consideraciones sobre las drogas y el tráfico. Estabas en posesión de la verdad y lo demás eran patrañas que nos inventábamos y manipulaciones. Me marchaba pensando que no habías seguido el ejemplo de tu madre. De esa fuerza de voluntad que ha sacado energías de donde no las ha tenido y ha seguido adelante. De una mujer que, en silencio, ha removido rocas inmensas para luchar por lo único que había sano en el seno de su familia: tú.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.revistalaocaloca.com/wp-content/uploads/roble.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-414" title="madurando" src="http://www.revistalaocaloca.com/wp-content/uploads/roble-300x225.jpg" alt="madurando" width="314" height="238" /></a></p>
<p>No sé si leerás estas líneas, pero las escribo porque ayer lo supe. Supe que ya puedes de nuevo hacer uso de tu libertad o de tu prisión. Dependerá de cómo lleves las riendas.</p>
<p><strong><span style="color: #800000;">Frena tus impulsos. No te revuelvas y malgastes energías en devolver golpes inútiles. Inviértelas en sacar lo positivo que hay en ti, que lo tienes.</span> </strong>Y, sobre todo, ayuda a tu madre en estos momentos tan difíciles para ella y tan delicados en su salud. Si tu padre viviera, se desviviría por hacerlo. No son moralinas, no son consejos. Son, simplemente, deseos de alguien que, principalmente, siente admiración por esa mujer viuda, que tiene dos hijos minusválidos y uno válido hasta las cachas pero que ha hecho gala de una minusvalía muy superior a las otras: la de la inconsciencia.</p>
<p><strong><span style="color: #800000;">No quiero volver a saber que intoxicas tu cuerpo con venenos. No quiero volver a ver llorar a tu madre de desesperación.</span> <span style="color: #800000;">Sé valiente y afronta la vida, aunque en algún momento desfallezcas. Y si necesitas ayuda, pídela. Eso no es de cobardes, sino de valientes.</span></strong></p>
<p>¡Adelante en el camino de la cordura! Sé que estás en ello y sé también que si te empeñas lo conseguirás. Tenemos confianza en ti. No nos defraudes.</p>
<p> (A  M.L L.A y otros como él)</p>]]></content:encoded>
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