Nuestra historia: Primera entrevista a una gran estrella. Esperanza Roy en la SCIFE 2006

Realizada por: Pedro B. y Equipo de Redacción

Tras estudiar ballet clásico y danza española debuta sobre un escenario en espectáculos de Revista, llegando a convertirse pronto en Primera Vedette.

En cine debuta en 1962, amoldándose pronto al estereotipo de mujer imponente deseada por el protagonista en numerosos títulos que encajan en el sub-género que dio en llamarse landismo. Sin embargo, cabe destacar sus premiadas incursiones en el género dramático, en ocasiones de la mano de su marido Javier Aguirre (“Vida perra”- que le valió un Fotogramas de plata-. “La monja alférez”); de Francisco Regueiro (“Si volvemos a vernos”- Premio San Jorge-); y de Francisco Rodríguez (“Gusanos de seda”- Premio Círculo de Escritores Cinematográficos-).

Compagina además sus apariciones cinematográficas con una exitosa carrera en teatro, especialmente en el género musical, con éxitos como Por la calle de Alcalá (1983).

En televisión cabe destacar sus colaboraciones en el espacio de Fernando García de la Vega dedicado a la Revista, La Comedia musical española (1985), así como su interpretación de Mari Tormes en El Quijote de Miguel de Cervantes (1991), de Manuel Gutiérrez Aragón.

¿Goza de buena salud el teatro español?.

Pues fíjate que en estos momentos te podría seña­lar que el teatro goza de una gran salud, posiblemente más que el cine. Hoy día el teatro está protegido, te quiero decir que… No hay Ayuntamiento o Casa de Cultura que no quiera traer una compañía en sus fiestas o en el día de su patrono. Quiero explicarte que ya se permite tener un programa donde constan todas las obras que se están representado en ese momento, que dicho sea de paso son muchas y buenas.

¿Las quejas sobre la pobre financiación que le presta la administración al teatro son ciertas?.

No, no lo creo. La Administración no te va a ayudar para hacerte rico. La Administración te apoyará lo más posible para que salgas dignamente, luego tienes que contar con el factor tiempo y como no, el azar. También tienes que pensar que va a influir el momento, eso de que la obra que representas haya llegado en el justo ins­tante para gustar a una mayoría. En el teatro cuando confluyen estas circunstancias, deja dinero, y sino, pues… eres un trabajador más que tiene un oficio. El teatro no es una fábrica de sueños, eso se deja para ciertos programas que venden sueños inalcanzables. La persona que se dedica al teatro es un enamorado, es decir… No va a haber dinero que satisfaga la felicidad que se adquiere al pertenecer a ese mundo.

El teatro es un mundo que mantiene a las actrices
vivas, maravillosas. La cunita es el Teatro.

¿Qué distinguiría entre el público que va al teatro al que asiste a una sala de cine?.

Has dicho una cosa que me gusta. Hay muchas per­sonas aficionadas al teatro que a lo mejor ven cine por pura casualidad, es decir, alquilan una película y la ven en casa. Como sucede con los que sienten afición a los toros, ellos pueden ir a ver un partido pero por ello no dejan de ser fie­les seguidores del espectáculo de los toros. El verdadero seguidor es el que coge un género para seguirlo, ése es el aficionado al teatro, que dicho sea de paso… tienen un conocimiento teatral fuera de lo normal.

¿Si volviera a nacer de nuevo elegiría la misma profesión?

¡¡Absolutamente!! Lo tengo clarísimo. Mira que en pocas ocasiones, en pocas ocasiones me ha llegado ese… Es que a mí me gusta mucho discutir, pero luego, cuando pasa ese flash llego a la conclusión que me he enriquecido tanto, con tanto autor, con tantas personas que me han enseñado, con tantos que me han agran­dado la forma de ver la vida desde diferentes ángulos, en diferentes historias, siendo la misma persona. Esa grandeza me la ha otorgado mi profesión.

¿Su obra por excelencia?

Pues… la obra que una persona como Javier Aguirre ha podido darme, es decir. Cualquier otro director no me la hubiera dado, quizás por no conocerme tanto como él. Fue ‘Vida perra», con ella nos fuimos a Venecia y no nos cayó un premio, es que nos otorgaron todos los galardones. En la historia del cine no había nada de esto y hacer un monólogo de una hora y medía con una novela de Antonio Vázquez… A partir de ahí, se formó como una pequeña revolución cinema­tográfica y comenzaron a salir cintas de monólogos. Fue un trabajo intenso, quizás uno de los retos más impor­tantes que he tenido en mi carrera.

¿Hay algún periodo que podamos denomi­nar como «La edad de oro del teatro español» ?

El Siglo de oro. Así habría que denominar a esa can­tidad de escritores que creaban sus obras cercanas a Madrid. El ejemplo de Lope de Vega, él que hizo tantos papeles para que las mujeres los representaran, papeles cómicos aunque en aquella época llamaban cómico a todo aquel que hacía reír. En el Siglo de oro, para mí están ahí los grandes clásicos del teatro español.

¿Irene Gutiérrez Cava o Nuria Espert?

Las dos, lo digo en serio. No puede faltar ninguna de las dos. Nuria Espert es una señora que tiene un talento fuera de lo común, culta, maravillosa…. que no le va a la zaga Irene Gutiérrez Cava porque además es de una saga de gente culta, preparada, maravillosa. No puede faltar ninguna de las dos.

¿Le cuesta más a una actriz de teatro ser reconocida por el gran público?

Hombre mira, lo que hay es una confusión; por ejem­plo: Una actriz de cine se hace famosa por una película y se hace famosa en el mundo entero. Una actriz de teatro es local. Yo te puedo asegurar que hay muchas buenas actrices de teatro en Inglaterra que aquí no son conoci­das, que son actrices locales, como aquí. El teatro es un mundo que mantiene a las actrices vivas, maravillosas. Se agarra todo lo grande que es conocer el verdadero mundo de la interpretación, claro que no tiene la fuerza que tiene el cine, eso es indudable. Además… te puedo asegurar que si en estos momentos falleciera se iba a hablar más de las películas que he hecho que de las obras de teatro que he interpretado. Es más. El último aplauso que se da en la entrega de los premios Goya, el aplauso póstumo siempre se le da al actor por su carrera cinematográfica. No quiero dejar pasar esta pregunta sin decirle una cosa más… La cunita es el teatro.

El verdadero afi­cionado sólo tiene en su cabeza
seguir trabajando en lo que verdaderamente le gusta

¿En los momentos más delicados, dónde se suele refugiar una actriz?.

Bueno, sobre eso hay dos cuestiones. La primera: si estás bien de dinero, eso no te preocupa, te hace gozar otra vida que antes y por tu trabajo no has tenido la oportunidad de disfrutar por tiempo. La segunda: si estás mal de dinero te acordarás de todos los imprope­rios y del porqué no se acuerdan de ti ahora. Mira; los actores y actrices de teatro llegados esos momentos delicados pueden desarrollar como otro trabajador, ofi­cios tan nobles como el teatro, pero… el verdadero afi­cionado sólo tiene en su cabeza seguir trabajando en lo que verdaderamente le gusta.

¿No le da la impresión de que le queda más de una obra por representar?

Te agradezco la pregunta. Gracias porque eso es lo que pienso yo. Me quedan tantas cosas por hacer. Cuando vemos que el tiempo es tan limitado en nues­tras vidas, empezamos a damos cuenta de la importancia del sentido común. Te quiero decir con esto que estoy en un punto muy importante de mi vida…

¿Dios es simplemente una respuesta a la angustia?

No, sería la fe porque existen ya muchos dioses ( con picardía). Creo que Dios es la respuesta de cada uno.

¿De qué hay que reírse hoy día?

De uno mismo, empezando por uno mismo. No se deben tomar muchas cosas con la importancia que se toman. Reflexionar sobre las cosas malas que has hecho para tomarlas a mejor.

¿Hace mucho que no contempla un ama­necer?

Bueno es que eso es muy especial, te quiero decir que nosotros venimos de una profesión que…-dos cosas, que empezamos a trabajar muy tarde en el teatro, luego cenamos, luego tenemos que romper tensiones hablando, tomando unas copas con los amigos. Sin embargo, en el cine vemos amanecer todos los días, aunque quizás no sea ese amanecer envuelto en romanticismo. Los dos momentos; el ocaso y el ama­necer son maravillosos, a pesar de tenerlos cada día.

¿Vivir con alguien es ceder?

Vivir con alguien es conjugarse, complementarse, admirarse, aprender a tener paciencia, aprender a ser humilde, aprender a no ser egoísta, y creer y querer que el otro sea como tú para poder sentirte feliz.

¿Cómo es su paraíso?

Mi paraíso es el mundo de la fantasía, mi paraíso es el mundo del arte, mi paraíso es donde me encuentro absolutamente enganchada a la vida con la música, viendo una exposición, en una conferencia científica… me hace sentirme en ese paraíso.

Los actores sabemos que la solidaridad es lo que más une,
pero debería ser más extensa y no en momentos puntuales

¿Cuándo se está mirando directamente a los ojos de alguien, se está mirando su alma?

Absolutamente. Los ojos son las ventanas del alma.

¿Qué vocablo no entraría nunca en su repertorio?

Soy actriz, entrarían todos. No puedo tener censura por ningún vocablo.

¿Una sonrisa puede ser más conocida que una calumnia?

Creo que, para desgracia nuestra, es más conocida la calumnia.

¿Une el teatro?

Une en el sentido de que el teatro es como un rito que todos hacemos a la vez, pero luego somos muy par­ticulares en nuestras vidas. Los actores sabemos que la solidaridad es lo que más une, pero debe de ser más extensa y no en momentos puntuales.

¿Lo mejor siempre está por venir?

Absolutamente.

¿Su próximo proyecto tiene nombre?

Si, pero no lo digo (risas). Los actores y actrices somos muy supersticiosos.

En el cine todos los errores se pueden solucionar con una nueva toma, cosa que no sucede en el teatro. ¿Qué es lo que impulsa a los actores y actrices consagrados a lanzar­se con una obra de teatro: Acaso se será la necesidad del aplauso cercano?

No es el aplauso, no. En el teatro se aprende cada día, estás haciendo la misma obra, estás fresco, inten­tando sacar nuevas cosas de ti, estás enriqueciéndote. Sabes que cada día, tu papel lo estás desarrollando con más naturalidad, con más transparencia y terminas haciéndolo como si fuera tu vida. Eso es lo más impor­tante, el aplauso… en ocasiones puede llegar a ser un poco frívolo. Te quiero decir con esto que en ocasiones puedes hacer una obra espléndida y el público no se ha enterado.

El cierre de la entrevista con la actriz fue motivador, lanzó palabras de felicitación para todo el equipo que hace esta revista y alentó a todos para que el cambio personal se pro­duzca no desde la ayuda de los otros, sino de la inestimable presencia de nosotros mis­mos. Esperanza Roy cree en el ser humano y piensa que estén donde estén lo importante es hacer las cosas desde el corazón.

Gracias a la S.C.I.F.E. 2006 por darnos la oportunidad de entrevistar a esta gran estrella cinematográfica.