Escrito por: Benjamin Stalyn Moreno Villalobos (Centro de Rehabilitación Social Masculino Nro. 4)
Al día siguiente, Juan buscó a Hugo hasta encontrarlo. Hugo temía acercarse y dijo con voz de miedo: – ¡No quiero acercarme a ti! ¡Tú me quieres comer! -No, al contrario, solo quiero que me perdones -replicó Juan. En muestra de mi gratitud, hablaré con la comunidad gatuna para dictaminar una nueva ley: “Que ningún gato podrá poner ni una garra a ningún roedor”.

Además, reintegraré a tu amigo Churvita a la comunidad gatuna. Tiempo después, Churvita fue recibido con maullidos de felicidad en la comunidad gatuna, y Hugo ya no tenía que esconderse de ningún gato.