Escrito por: Ricardo M.
Carlos Figuero es un soñador, un utópico, un idealista, un vendedor de ilusiones. Este madrileño de 63 años, que lleva viviendo en Torreciudad desde hace diez años, encontró su camino cuando llegó a este santuario mariano, muy cercano a la localidad altoaragonesa de Barbastro.
Figuero iluminó en una sala a reventar a una treintena de asistentes en una charla de una hora y media. Su título era bien elocuente: TU VIDA, TU MEJOR ESTRATEGIA DE MARKETING. O lo que es lo mismo: el marketing es un instrumento adecuado para conocerse a sí mismo y para que cada uno encuentre el mejor camino en su vida. Una filosofía dirigida a personas que llevan la penitencia de la cárcel sobre sus espaldas. Una buena estrategia para reencontrarse con la libertad.
El discurso de Figuero fue brillante, imparable, ocurrente, torrencial… Y la concurrencia se quedó con la boca abierta con las enseñanzas de este orador contemporáneo. Daba la impresión de que había estado ya en más cárceles de España, puesto que se movía como pez en el agua ante estos oyentes tan particulares. Pero todo parecido con la realidad es mera coincidencia. “Es la primera charla que doy en una prisión. Ya hice un intento en Canarias, pero al final no me autorizaron”, explicaba tras la charla.

Figuero es profesor de Universidad de Zaragoza en el Departamento de Marketing y ha dado charlas por toda España sobre habilidades directivas y crecimiento personal. También es un experto en turismo religioso.
Tras vivir en su localidad natal se fue a trabajar a Canarias y hace diez años encontró su mayor ilusión en un rincón mágico de Aragón. Es el santuario de Torreciudad, un edificio colgado en un nido de águilas encima del embalse del Grado. Allí acuden 200.000 visitantes al año y su alma gemela es Lourdes en el Pirineo francés. “Soy el Director de Promoción. He redescubierto mi pasión en Torreciudad, encontré mi don y descubrí mi misión”, decía emocionado Figuero tras la charla.
Tras un video de Taylor Swift, fue don Jaime, el responsable de Formación de la prisión, el que presentó al conferenciante madrileño. “Hay que venderse bien y esta charla puede ser útil en vuestra vida. ¡Aprovechad el recurso! Carlos es un hombre que entra fácil”, decía.
Después empezó su discurso. “¿Que tal estáis? Me han dicho que sois muy activos. ¿A qué os suena el marketing?” Y los asistentes fueron desgranando una serie de palabras: anuncios, emprender, publicidad, promoción, saber llegar al cliente, psicología… El conferenciante dio la senda a seguir. “La necesidad es la palabra clave en marketing. Sin clientes con necesidades no habría marketing. Las necesidades son insaciables”, afirmaba con seguridad.
Para Figuero el ejemplo a seguir es el del empresario gallego Amancio Ortega, el creador de ZARA. “Él sabía llegar a la gente. Tenía el don de poner a disposición del consumidor un producto económico”. El conferenciante contó el comienzo de un gran imperio. “Con ocho años fue con su madre a una tienda de ultramarinos. Ella pidió garbanzos, miel y fruta. Preguntó cuánto era y cuando le respondió el precio la vendedora le dijo que le debía dinero, a lo que la madre le aseveró que no tenían dinero para comer”.
Toda esa escena la vivió el niño Amancio y se puso a pensar. “Mamá, en la vida vamos a volver a pasar hambre”. Años más tarde Amancio Ortega se puso a trabajar en una mercería de A Coruña. “Entró una señora y le pidió una falda de color rojo. Pero no tenía de ese tono y Ortega le ofreció una de otro color. La señora se la probó y le gustó porque le sentaba de maravilla”. Después Ortega creó una empresa de batas. “Era una empresa que captaba la necesidad de los clientes con un buen precio. ZARA nunca ha hecho publicidad masiva en los medios de comunicación. El escaparate es su publicidad”, indicaba Carlos Figuero.
La charla discurría con la mención de un rosario de multinacionales… Coca Cola, Cola Cao, Inditex, Google, Nike, Adidas, Mc Donalds, Pepsi, Ariel, Danone, Bimbo, Seat, Amazon, Renault….

Para Figuero el marketing se sustenta en cuatro patas: el precio, el producto, la comunicación y la distribución. “Esta última es la más importante, es lo que no se ve”.
Fue en la última parte de la charla cuando Figuero dio un giro de 180 grados y entró de lleno en la moral, la espiritualidad y la religión. “Hay tres componentes muy importantes que son lo que amas (la pasión), tu talento y el servicio que quieres dar a la humanidad ¡Es un buen momento para definir vuestra pasión”, explicaba rotundo el madrileño.
La charla llegaba a su fin cuando Figuero pidió que cada uno de los asistentes se definiera con una frase. Uno dijo: “En esta vida tener un toque de humor viene bien”. Otro explicó: “Lo mío es la música y es el don que me ha dado Dios. ¡Me veréis pronto en televisión!”, dijo con sumo optimismo. Un tercero abrochó la mañana. “Cualquier problema tiene solución”.
Figuero preguntó a la concurrencia “¿Qué te llevas de esta sesión? Cuando yo me vaya pensaré en vosotros y a la Virgen de Torreciudad le hablaré de vosotros. ¿Queréis cambiar? Tenéis que tener una actitud de cambio ¿Cómo debéis enfrentaros a los problemas? Es el AMP (la actitud mental positiva), la automotivación es el motor de cambio. Igual tienes algún problemilla mental. No pasa nada. No eres nadie raro. Cuéntaselo al que te pueda ayudar”, afirmó con rotundidad.
Tras la larga charla Figuero se despidió de Daroca. “Me he sentido muy acogido y la experiencia ha sido buenísima. Tenemos que cumplir el sueño que cada uno tiene. He aprendido que en esta vida hay que sonreír más”, se despidió con gratitud.