Escrito por: Lofti P. K.
Ella y yo hacíamos el amor diariamente.
En otras palabras, los lunes, los martes y los miércoles
hacíamos el amor, invariablemente.
Los jueves, los viernes y los sábados,
hacíamos el amor, igualmente.
Por último, los domingos,
hacíamos el amor, religiosamente.

Hacíamos el amor por compatibilidad de caracteres.
Por favor, por supuesto, por teléfono.
De primera intención y en última instancia, por no dejar y por sí acaso,
como primera medida y como último recurso.
Muchas veces hicimos el amor contra natura, a favor de natura, ignorando a natura,
O de noche con la luz encendida,
O de día con los ojos cerrados.
Contentos, felices, dolientes, amargados.
Con remordimientos y sin sentido.
Con sueño y con frío.
Así éramos Esther y yo.
Y cuando estábamos conscientes de lo absurdo de la vida,
y de que un día nos olvidaríamos el uno del otro,
entonces hacíamos el amor, inútilmente.
Hacíamos el amor, físicamente.
De pie y cantando. De rodillas y rezando. Acostados y soñando.
Y, sobre todo, y por la simple razón de que yo la quería así, y ella también,
hacíamos el amor, voluntariamente.
1º Premio categoría Poesía en el Certamen ”Picapedreros” de Poesía, Guión y Microrrelato 2021 para centros penitenciarios