Aún sigo sentado en la misma silla de la sala
escribiendo junto a un cigarrillo que muere abandonado
sigo insistiendo con la vana locura de tocar/rozar el cielo
de perderme entre el cielo y el infierno
de encontrarme con Vallejo y Valdelomar
y escuchar sus exhortaciones etéreas.
Aún sigo herido del último asalto
donde me masticaste y escupiste
aun sigo herido ¡por la puta madre!
¡ENTIENDELO! Maldita centinela
puta
hereje
adúltera
cochina
y todos los sinónimos que vengan detrás de estas letras.
