Pajarito…
qué esponjoso
era tu nido,
el plumón,
el murmullo del viento
entre las ramas.
El golpe
fue terrible,
la caída
quebró tus patas.
Ahora la rama
se recorta contra el cielo
tan lejana…
Y entre la hierba
y las hojas de otoño
te resguardas.
Pero Pajarito,
¿ aún no has comprendido
que debes aprender
a mover tus alas ?
