En este mar de nostalgia donde las piedras golpean, matan, sofocan el hedor profundo de la soledad. Solitidine en vita e morte sola como el gato tuerto que ve las pisadas de las personas en un diluvio de sal. Sin manos, atandome la voz con el miedo de nombrar lo que no existe. Abrázame noche, abrazame luna, un regalo para la niña muerta que llorando está, ella dice que sus ojos aún viven, esas lágrimas que danzan en su mejilla piensa que son porque está viva. Ya ni las viejas cortinas colgadas en el crematorio, bailan con mi tempestad. Sola, soledad, con la pluma emplumada de gritos.
Sola, soledad ya has penetrado mi escarlato corazón, deja que mi dolor sea libre de tu jaula, vuele como pajaro entre las sombras negras del dolor. Sola, soledad te escribo porque me ando buscando. Te imploro desde el abismo donde me encuentro.