Escrito por: Joaquín A. L.
Fuenteblanca es un pueblo de fríos inviernos, vestidos de un fino manto de nieve con apariencia delicada y pura. Alrededor, los extensos maizales despertaban reluciendo una hermosa centellada de reflejos cristalinos.
Era la mañana del día de Reyes. Félix y su familia se habían trasladado a Fuenteblanca. No conseguía adaptarse a las mudanzas casi anuales que el trabajo de su padre exigía. Como consecuencia, desarrolló carácter introvertido y reservado. A pesar de los abundantes y caros regalos que recibía, era reacio a disfrutarlos y menos en compañía de esos niños del pueblo que parecían vivir una realidad diferente. La rabia e impotencia emergieron y escapó aireado, con la esperanza de desahogarse.
Bastián, un vecino huérfano, vivía bajo la custodia de su abuela. Siendo poco más que un bebé, perdió a sus padres en un accidente de tráfico. Criado en un ambiente de escasos recursos, estas simbólicas fechas recordaban el vacío que existía en su casa. Salió a la calle con dirección al Parque de la Fuente. En el trayecto, escuchó el sollozo de un niño que yacía en el frío suelo. Bastián arropó a Félix, quien preguntó con interés: -¿Qué es lo más importante, para-ti en Navidad Sebastián? ; – Sentir la compañía y calor de mi familia, esté donde esté, ¿y tú Félix? -Conseguir que mis padres me comprendan y escuchen en lugar de llenar mi habitación de juguetes con los que no puedo hablar…
Allá donde estemos, mantener la esencia del calor familiar y alimentarlo con una cuidada y atenta comunicación será el mayor y más eterno regalo que podamos recibir.
1º Premio categoría Microrrelato en el Certamen ”Picapedreros” de Poesía, Guión y Microrrelato 2019 para centros penitenciarios
