Escrito por: Ricardo M.
PACIENCIA, PERSEVERANCIA Y PERSISTENCIA. Esas son tres palabras fundamentales en la vida de Mariluz durante sus últimos años. La brasileña de nacimiento, hija de españoles y darocense por adopción («Brasimaña», como ella afirma) estuvo el pasado martes en el CP de Daroca dejando boquiabiertos a todos los asistentes con la magia de su dibujo. La artista fue la gran protagonista del segundo día de las Jornadas Culturales que organiza por primera vez el centro zaragozano.
Esas tres palabras, la paciencia, la perseverancia y la persistencia, han sido la clave de bóveda de esta magnífica artista que emplea sus dedos sobre el papel con la precisión de un cirujano. Caras de niño, animales, objetos son los protagonistas de los más de 200 dibujos realistas que Mariluz realiza con lápices de colores, pastel, rotuladores, grafito y carbón.
Algunos internos y los miembros de la escuela de Daroca que acudieron a las dos charlas quedaron maravillados de la magia de la brasileña. “¡Usted es una máquina!”, exclamaba un interno cuando la artista le enseñó el dibujo de un tigre tan real que con vida propia estaba saliendo del papel. “Me ha encantado su exposición”, afirmaba otro interno tras la charla. Mariluz realizó una pequeña muestra de su gran arte enseñando varios de sus álbumes con sus obras y exponiendo otras apoyadas en las paredes de la sala.
Desde niña empezó a dibujar en su Sao Paulo natal. Entonces tenía once años. Pero después de un largo paréntesis en el que se fue a vivir a Daroca hace 17 años retomó su gran pasión por el dibujo. Fue en el 2015. Ahora tiene en su casa 50 obras de animales y un total de 200, aunque ninguna de ellas de paisajes.
Un año después de retomar el dibujo sucedió un hecho decisivo en su vida. Tuvo un percance sin una explicación clara. Fue al médico y le diagnosticó una esclerosis múltiple. Fue entonces cuando el arte se convirtió en una válvula de escape. Empezó a dibujar de manera compulsiva en su casa. “He llegado a dibujar hasta 12 horas diarias los siete días de la semana. Poco a poco fui bajando. Ahora no paso de las cuatro horas diarias”, dice. Mariluz se encuentra ahora en un buen momento. El médico le ha quitado la medicación y cada vez se encuentra mejor.
Con el dibujo no me gano la vida,
pero me da la vida
Este ha sido el momento oportuno para que Mariluz aceptara la invitación de la prisión de Daroca para dar dos charlas. “La verdad es que estaba muerta de miedo. No sabía lo que podría pasar. Pero ha sido todo un éxito. Ha sido una experiencia fabulosa. He visto los ojitos de los asistentes mirar mis dibujos y me ha producido una gran satisfacción viendo que estas personas pueden aprender cosas nuevas. Ahora solo espero que me vuelvan a invitar”, afirmaba con ironía. Explicaba tras la charla que fue Victor, miembro del cuerpo de profesores de la prisión y Director del Centro de Adultos de Daroca, el que le convenció para que conociera el CP de Daroca y diera unas charlas. Al final, Mariluz hizo entrega de un regalo a los organizadores de las Jornadas Culturales. El retrato en blanco y negro del perfil de una joven. “¡Es un detallazo!”, afirmó Victor, el culpable de que Mariluz acudiera a un sitio tan especial.
El dibujo ha sido la manera de salir del pozo para Mariluz. “Me ha tocado este problema, he aceptado lo que hay y el dibujo me ha ayudado mucho. Ha sido para mí muy importante la disciplina y me he conocido más a mi misma. Esto me ayuda a centrarme y a organizar mi vida. A partir del diagnóstico tenía tiempo, pero con el dibujo no me gano la vida, pero me da la vida. Hay días que estoy mejor y otros peor, pero mi suerte es que tengo buen ánimo. He tenido que convivir con esto y el dibujo me ayuda”, explica la artista. Es por las tardes cuando Mariluz elige para ponerse a trabajar en su casa. “Dibujo por las tardes y necesito silencio. La enfermedad ha dañado mi memoria y me dedico a esto por la tarde porque tengo la batería más floja”, indicaba. Mariluz es un ejemplo de resilencia para los presos del centro penitenciario. “Me tuve que reinventar porque lo pasé jodido. Afronté mi realidad y le eché valor gracias a mis padres. Me caí y pude levantarme. No es sencillo, pero han sido para mí muy importantes mi fuerza de voluntad y el apoyo de mi marido”, dice.
Si dibujo es realista, minucioso, preciso y requiere una paciencia y una técnica exquisita. Sus obras son tan reales con la fotografía. “Lo que más me gusta son los retratos de animales. En casa tengo retratos de gatos, perros, una rana, dos lobos, un panda rojo, dos pandas, un cachorro de león”, afirma. Aplica todas las técnicas, aunque la que más le gusta es la de los lápices de colores. “Es vida. Ver en color es algo gratificante”, apunta.
No se gana la vida con el dibujo y solo acepta encargos puntuales. “El material que se usa para el dibujo es muy caro. Con los escasos encargos que realizo pago las pinturas, una lámpara o una silla nueva… Esto es una afición remunerada”, concluye esta maravillosa artista.
