Escrito por: Domingo P. M.
Nací una noche de febrero al son de
olas caleteras. Me bautizaron en el
muelle pesquero, en el vaivén de las
mareas. Fue Dios Momo mi padrino
quien en la cuna me arropó,
mientras la Bruja Piti me
cantaba cerquita del corralón.
Yo manejo los hilos de las comparsas,
de los coros y las chirigotas,
y en bacanales de cabalgatas
a las gaditanas beso en la boca.
Se paró el tiempo sempiterno
en mi alma inmortal, entre erizos
y caracolas en el Castillo de San Sebastián.
Me hice amigo de los papelillos,
del pescaito frito y la serpentina;
de los adoquines traviesos,
del bombo y caja por las esquinas.
Vivo en las Puertas de Tierra,
el mentidero o en arrecifes de sal,
y Santa María y la Viña
por arte de magia
se hizo el cielo de mi mar.
Tengo una casa de fantasías
con ladrillos coloraos
y una guitarra gitana
que por la alameda va pegaita a mi lao.
Llevo por bandera a Cádiz,
a Servando y San Germán.
Soy lo que tú quieras que sea,
y me llamo Carnaval.
Cantan libres los sentidos
en el disfraz perenne que vive en mí,
y en la Caleta o en los Corrales
es donde quisiera morir.
Con surcidos de balcones,
casapuertas, barquillas y catedral,
se hacen pentagramas Paco Alba, Aragón y Romero
en su orquesta celestial.
1º Premio categoría Poesía en el Certamen ”Picapedreros” de Poesía, Guión y Microrrelato 2020 para centros penitenciarios
