Escrito por: Luis Carlos C. M.
El amanecer llega precedido del viento antes de que el primer rayo de luz, hiciera su aparición en el cielo ya había volcado mi primer pensamiento en ti. Hay más respuesta en el cielo que preguntas en los labios de los hombres. Dios es más grande que nuestro corazón. Vivo cuanto me queda de vida con un vacío en blanco por el que avanzo sin pisar por la falsedad de los sueños. Puede que a los sesenta y un años, toda mi vida haya sido un lamentable error. Este ensordecimiento que aún no entiendo: la inseparable quietud de los días. Habrá perdido mi vida su sentido, o es que no lo tuvo nunca. Todo se ha vuelto monótono, aburrimiento, rutina, recuerdo del amor equivocado.
A mi alma se le apetece quedarse sola y enamorada de la paz. El amor es lo único que me atrae. Esa es toda mi brújula. Tu sueño, tu despertar, el desamor por tu amor, hasta morir por amor, con el límite que tienen las palabras. No hay nada más ajeno que el sueño que otros soñaron. Todas las horas del día son santas. Yo que vivido mucho no tengo pasiones, solo propósitos diarios, lo importante no es saber vivir, sino cómo y por mucho no tendré respuestas, me pregunto tal vez que estoy viviendo la nostalgia de mi juventud.

Ahora estoy a falta de motivaciones para vivir conmigo mismo, aunque rechazo el salto al cielo, aun me queda un no sé qué de infantil, pero sin ti desaparece la razón de mi existencia, solo se me apetece estar a oscuras y solo por la mujer que debió amarme y sigo amando, me refiero a ti Carmen. Si has muertos ya no está. La vida es un gran mal entendido, me gustaría empezar una distinta. Que importa más la muerte que dura tanto o la vida que dura tampoco, la vida depende dela muerte, solo existe por el ella existe. Plantearse de nuevo el sentido de la vida, un cielo recién estrenado seria el objetivo esencial, pero me cuesta distinguir entre la pena de morir o la pena de seguir vivo.
No siento el peso de la edad, hoy siento por todos. El día es duro pero el día a día es otra cosa Es imposible vivir con ciertos recuerdos pero es imposible abandonarlos. No solo hay que hacer lo ama, sino lo que hace ¡Cuánto tiempo pasara para borrar el amor de aquella negativa para probar la madurez, quizás esta experiencia amor humano que ahora me asalta y me tortura’ solo destinado a buscar el amor con que obré. El amor no posee memoria mezquina y rencorosa esa es nuestra deficiencia, renunciar a todo hasta a la misma renuncia.
Quiero el olvido pero no la ignorancia que no solo actos y pensamientos, verte cara a cara es morir, por eso no he perdido el temor a la muerte, porque es el abandono de la vida. Tal como están las cosas todo está bien y que ha llegado la hora de pensar no interrumpir los labios de Dios y del pecado. Creo que a mí me interesa la vida, como todos’ estamos llenos de miedo a la dependencia, a la dependencia, a la libertad, miedo al amor, miedo a la muerte y miedo a nosotros mismos y los otros miedos, al fracaso, a la soledad que revocamos y a la compañía que tenemos, miedo a la oscuridad de cualquier clase y a las imágenes de muerte, miedo a la vejez que nos pone de un empujón frente a lo que somos.
Hemos sido frente a lo que hemos dejado de ser y frente a lo que seremos. Miedo a la nada! Miedo ¡qué cosa tan horrible al mismo Dios!
1º Premio categoría Microrrelato en el Certamen ”Picapedreros” de Poesía, Guión y Microrrelato 2020 para centros penitenciarios