¿Somos así?

Nadie contempla el mismo bosque de la misma manera.  Ni los animales que lo habitan, ni cada uno de los árboles que lo pueblan. Tal vez por eso el cazador ve  un bosque, y el viajero que lo atraviesa, otro muy distinto. Sin embargo, en este caso, como en otros casos, la razón y las emociones nos ayudan a entendernos.

Genéticamente somos casi iguales, pero en lo demás muy diversos. Cada uno tenemos nuestras propias experiencias. Lo dijo Ortega y Gasset “yo y mis circunstancias”.

En 1982, Spielberg nos regaló “E.T., el extraterrestre”  una película de ciencia ficción llena de veracidad. Pero ¿quién fue E.T.? ¿Qué tiene de particular esta película? Veamos Elliot un niño de diez años tropieza por azar con E.T., un pequeño extraterrestre abandonado en la Tierra. De ese encuentro  nace una amistad profunda capaz de compartir sus sensaciones corporales y emociones sin tener nada en común. Una historia de amor y comprensión desde la soledad de dos seres distintos.

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Es difícil  que en la última escena no resbale  alguna lágrima. E.T. tocándole la frente, le dice a Elliot: “Estaré aquí mismo”.

En realidad, somos cada uno y los demás. Somos continuidad de un viaje milenario. Lo dijo Ángel González: “….para que mi ser pese sobre el suelo/ fue necesario un ancho espacio/  y un largo tiempo: hombres de todo mar y toda tierra,/ fértiles vientres de mujer, y cuerpos/ y más cuerpos, fundiéndose incesantes/ en otro cuerpo nuevo ….”

Sabemos de dónde venimos, pero ignoramos hacía dónde nos dirigimos. Dicho de otra manera: La crisis ambiental ¿callejón sin salida?, el rearme armamentístico como solución ineficaz de los conflictos, la inteligencia artificial – podrá simular emociones, pero dudo que se deprima porque haya tenido una mala tarde- .

El mundo es un lugar por hacer. Y, sobretodo, un mundo que necesita resolver la crueldad de las guerras, la pobreza y la injusticia, el dolor acumulado, también, de la enfermedad. Los seres humanos siempre han sabido plantearse objetivos para mejorar la vida a través de la técnica y la cultura, no somos solo biología.

A la humanidad le corresponde poner las huellas para que la  Cuarta Revolución Industrial (4.0) ponga sus pies.