Presagio
Aquella mañana el sol había salido muy pronto, demasiado pronto -como decía la abuela- y las gaviotas, huyendo del mar, volaban tierra adentro por encima
Aquella mañana el sol había salido muy pronto, demasiado pronto -como decía la abuela- y las gaviotas, huyendo del mar, volaban tierra adentro por encima
A veces el camino es un dejar que el cuerpo prosiga desganado la inercia de un mal viaje. Paso tras paso y nada. Apeadero triste.
Me disponía a estrenarme como articulista para vuestra revista y, dado que he llegado a esta gran familia desde la literatura y siendo que este