Escrito por: Jonatan G. G.
Me miré al espejo. Un espejo sucio con apenas visibilidad. Un espejo que reflejaba mis actos vandálicos. Me quedé observando aquel espejo un buen rato. Y ese rato pasó , pasó tanto, que pasaron semanas y esas semanas acabaron en meses y… El espejo llegó a un punto en el que me hizo pensar y recapacitar.
Y como dijo el gran Gandhi, » Si cada día arreglamos el cabello, ¿ por qué no hacemos lo mismo con el corazón?» Pienso que esa pregunta sólo puede contestarla el arrepentimiento. ¿Quieres saber cómo el arrepentimiento contesta a esa pregunta? Sencillo. Mírate al espejo.
Porque si queremos cambiar las cosas, nosotros debemos cambiar. Y si quieres verte mejor, debes limpiar el espejo de tu vida. Porque las manchas de tus actos no se borran, se difuminan. No se borran del todo. Hace falta arrepentimiento y un simple espejo donde mirarte cada día. Creo que , solo hace falta hacer una higiene emocional en nuestras vidas.
1º Premio categoría Microrrelato en el Certamen ”Picapedreros” de Poesía, Guión y Microrrelato 2020 para centros penitenciarios
