Escrito por: Ricardo M.
El director y los protagonistas del documental “La cebolla de Fuentes. El legado”, finalista del último Festival de Cine de Daroca, presentaron su obra en el C.P. Daroca
Fuentes de Ebro tiene un gran tesoro que se remonta a décadas pasadas. La localidad zaragozana de 4.500 habitantes es conocida en todo el mundo por su exquisita cebolla. No hay nada parecido. Es dulce, jugosa y de una textura muy agradable para comer y se puede condimentar con cualquier clase de comida. En torno a esta joya se ha creado una cultura y un legado que se ha mantenido durante décadas. Por eso Fuentes es conocido como el pueblo de las cebollas y tiene un reconocido prestigio. Prueba de ello es que la cebolla tiene la C de calidad del Gobierno de Aragón y es la única cebolla con denominación de origen en España.
El CP de Daroca vivió una tarde de exaltación de esta riqueza regional asistiendo a una película de media hora titulada “La cebolla de Fuentes. El legado”. Esta obra se presentó al último festival de cortos de Daroca y obtuvo el premio de finalista. Al acto celebrado en la sala de informática asistieron los protagonistas del corto, todos ellos paisanos de Fuentes. Allí estuvieron Antonio Valdovín, el director del corto, Goyo Lorés, el productor, el periodista Javier Muñoz júnior y actores como Valero Argueta, Antonio Soro, Enrique Berges y Eduardo Molinos.
El acto se cerró con un coloquio y como colofón los asistentes asistieron a un picoteo consistente en una tostada fina con queso Camenbert y cebolla caramelizada regada con un refresco.

En la iglesia parroquial de San Miguel ya hay decoración del siglo XVI con cebollas, peras y granadas. Por eso es una tradición secular. El corto se presentó en el cine de Fuentes de Ebro el pasado 10 de diciembre de 2022. “La iniciativa de hacer la película es de Goyo Lorés. Todos los que salen en la película son amigos, a todos los conozco. Son agricultores de Fuentes”, explica Valdovin. Lorés explica que “en el película se sigue el proceso de la cebolla como en los mejores tiempos. En la cultura de la cebolla se hace todo a mano, sin productos químicos. En el corto se destaca la cultura de la gente que vivía aquí, su valores”, dice Lorés.
En Fuentes se daban las circunstancias imprescindibles para que se cultivara la cebolla. “Fuentes, Quinto y Belchite están en la depresión, de la depresión del Ebro, el clima es duro, seco y caluroso, los suelos son de yeso y generan una cebolla de mucho vigor”, afirma Lorés.
“En la cultura de la cebolla se hace todo a mano, sin productos químicos y destacan los valores de la gente que vive aquí”. Antonio Valdovín.
Es en las huertas aledañas del Ginel, un riachuelo fácil de dominar, donde siempre se ha cultivado la cebolla de Fuentes. “Las condiciones climáticas y el suelo son buenos. Se hace un semillero, se cultivan en planteros y la cebolla crece hasta que haya 25 por metro cuadrado. Se trasplantaban en la primera quincena de mayo y se recogían en septiembre, aunque ahora se ha anticipado a julio y agosto, cuando más calor hace. Antes se ponían en una rastra, pero ahora se venden en cajas”, afirma Lorés. Era una gran riqueza para la economía de la población. “Nos podíamos comprar ropa para estrenar en las fiestas de San Miguel que se celebran en septiembre”, apunta Valdovin.
Una vez preparadas, las cebollas se transportaban a varias ferias, destacando la oscense de Ayerbe. “También se llevaban cotidianamente al Mercado Central de Zaragoza. Las que sobraban se vendían en otras fruterías de Zaragoza”, explica el productor de la película.
La cebolla de Fuentes se puede preparar con cualquier tipo de plato. “Se sirve para comer cruda. Por ejemplo, una ensalada con vinagre, aceite y sal o para estofados, haciendo tortilla de patata…”. Valdovin recomienda un plato exquisito y sencillo de elaborar. “El plato más bueno y más humilde son las patatas con cebollas al horno. Se empleaban los denominados porrones, cebollas pequeñas que no se venden. Son las mejores y esto es un manjar”, afirma Lorés.