Escrito por: Juan Carlos S. M.
Oscar era un tipo desahuciado, perdió su trabajo, abandonó a su familia, entró en el submundo infrahumano de las drogas, el juego y de las mujeres que comercian con su cuerpo. Un día cogió la mochila, sus pocas pertenencias y con los últimos euros que le quedaban, viajó a Tailandia, a hacer un reset en su vida, en busca de un nuevo rumbo a su vida. Después de cruzar innumerables valles y montañas, una noche mirando el fuego de su hoguera, apareció blanca, reluciente luz, envolviéndolo con su cálida luz, de pronto apareció una figura, era Buda, Oscar al verlo, atónito le preguntó quién era y qué quería. Buda le contestó, que venía a responder a sus preguntas, para dar un nuevo enfoque y sentido a la vida, y acto seguido le preguntó ¿Qué es la felicidad? ¿Cómo la encuentro? ¿Qué significa?
Entonces Buda le contestó, la felicidad significa entrar la mente con el corazón y con el cerebro, enfocándolo de forma positiva hacía la vida, alcanzando la riqueza, satisfacción mundana, la espiritualidad y la iluminación, con buena salud y estado de ánimo positivo. Tus deseos Oscar, deben ser positivos, lo positivo es felicidad, Oscar lo miraba ensimismado, paralizado, extasiado, en su cerebro explotaban cientos de preguntas, pero no podía hablar.
Buda le dijo: la felicidad, la paz, la armonía, es lo esencial, debes dejar atrás los deseos insensatos que te han llevado a esta situación, deseos excesivos, consumistas, tus avaricias, tus dependencias, estas son deseos y placeres inmediatos y efímeros.
¿Y cómo lo hago?, llegó a balbucear Oscar, hay que aprender a querer y apreciar lo que tenemos, amarnos a nosotros mismos, pensar en mi yo; dentro, Oscar, tenemos un valor interior: “la conciencia del propio valor”, con compasión hacia los demás. Debes tomar la decisión de ser feliz y evita los placeres destructivos que te han llevado a esta situación: las fiestas locas, las drogas, el alcohol, los excesos sexuales, los aciertos en el juego, estos placeres son momentáneos, se desvanecen y desaparecen pronto. Buda le dijo, debes encontrar y recordar lo que buscamos en la vida, esta es la felicidad verdadera y perpetua, así todo es más positivo, más abierto y con alegría de vivir. El ser feliz, Oscar, es una tarea diaria, estable y permanente debes esforzarte y entrenar tu mente cada día para y por la felicidad, y para conseguirlo debes ver tus emociones y pensamientos.
Dentro de nuestro estado mental, el oído, los celos, la animadversión a alguien, la cólera, debes sustituirlos por otros estados mentales como son la afabilidad, la compasión, la calidez de tu corazón, el amor, sé amable y bondadoso. Todo esto te producirá felicidad, búscala y practica cada día la felicidad.
Entonces esa cegadora, cálida y envolvente luz se desvaneció; Oscar reflexionó mucho sobre esas sabías palabras y consejos, volvió a su hogar, lo puso en práctica y fue hasta su muerte feliz.
“BUSCA Y PRACTICA CADA DÍA LA FELICIDAD”.
1º Premio categoría Microrrelato en el Certamen ”Picapedreros” de Poesía, Guión y Microrrelato 2020 para centros penitenciarios
