Arrancada de raíz la casa la mella onda la comunidad las fosas comunes los pechos destruidos. Él lleva la casa hasta su frente.
La inunda con sudor. La comprime. Su palpitar desprende las ventanas. La familia quedo aplastada. Vieron sus paredes caer; revelaron el rostro interno.
El dios pulveriza la casa contra su pecho y la puerta al cielo moviéndose espantada es lo único vivo.