Escrito por: Jesús Manuel I. C.
El niño come intentando escapar de la mancha que le
Persigue incansable. Pegada a sus pies, en su esbelta forma,
Le acosa sombría su noche, ríe, intenta explicarle que criticar
No le animará. Será sólo un taciturno observador de cada día
Que viva, unas veces más definida y otras casi imperceptible,
Incluso en sus últimos días en este mundo, le seguirá hasta el
Ataúd, donde, al cerrar la tapa también desaparecerá.

Los veo y miro a mi sombra. Es cierto, nunca me ha recriminado,
O apoyado, sólo me ha acompañado en el viaje. Muevo la mano
Me sigue, compañera infinita de mi existencia. Aquel niño, quizás
No recordara las palabras de su madre, cuando sea mayor y ya esté
Acostumbrado al ocaso silencio de aquel clon, que es como la zona
Oscura de nuestra mente donde ocultamos aquello que no queremos
Saber que sabemos, pero seguro que ella recordará cada segundo de sus
Vidas.
1º Premio categoría Microrrelato en el Certamen ”Picapedreros” de Poesía, Guión y Microrrelato 2020 para centros penitenciarios