Escrito por: Ricardo M.
El Centro Penitenciario de Daroca ha organizado el primer mercadillo navideño realizado por los internos de la UTE.
Ya los llaman los artesanos de Daroca. Son seis internos del Centro Penitenciario de Daroca que forman parte de la Unidad Terapéutica Educativa (UTE) y que han llevado a cabo, por primera vez, un mercadillo navideño. La iniciativa ha sido posible gracias al trabajo en equipo entre varios miembros de la Junta de Tratamiento y los propios artesanos. En el proyecto han participado Pilar, trabajadora social; Paula, jurista; las psicólogas Ana y Cristina; y Raúl, educador, junto a los componentes de la UTE.
El mercadillo se celebró los días 15, 16 y 18 de diciembre en la entrada del Centro Penitenciario de Daroca. La UTE se creó a principios de este siglo en las prisiones de toda España. “Lleva mucho tiempo en funcionamiento y se creó para trabajar adicciones como las drogas, el juego o el alcohol. El requisito fundamental es ser voluntario”, explica Pilar.

El proyecto del mercadillo comenzó hace dos meses, cuando los seis miembros de la UTE se pusieron manos a la obra. “La materia prima han sido palés procedentes de los talleres del Centro Penitenciario. A partir de ellos han elaborado gran parte de las piezas artesanas, demostrando mucha originalidad”, señala la trabajadora social. Los internos ya contaban con experiencia previa, ya que fueron los encargados de fabricar los maceteros instalados en el pasillo del módulo 4.
El mérito del trabajo realizado es notable, ya que se ha llevado a cabo con mucho esfuerzo, apoyo mutuo y pocos medios. “Ha sido una muy buena iniciativa, porque han trabajado en grupo y todo ha funcionado como una cadena”, destaca Pilar. Durante los tres días de mercadillo, numerosos funcionarios se acercaron a la mesa donde se exponían las piezas artesanales. Todo lo recaudado se destinará a mejorar el bienestar del espacio en el que viven los miembros de la UTE.

Entre las creaciones destacan los árboles de Navidad, de diferentes tamaños, aunque también se pudieron encontrar renos, muñecos de nieve, centros de mesa, bolas navideñas, servilleteros y otros elementos decorativos, ideales para regalar a familiares y amigos en estas fechas.
El último día, el jueves, el mercadillo se animó especialmente a última hora de la mañana, cuando numerosos funcionarios se acercaron para hacer sus donaciones. Tras el mostrador se encontraba Amar, interno de Castellón, que se mostró simpático y desenvuelto como vendedor. “En mi barrio hay un mercado en el que trabajan muchos de mis amigos y yo me ponía a vender con ellos. Para mí esto es lo más natural del mundo”, comentaba con humor.
Al final de la mañana, el Director del Centro Penitenciario, Ángel Salvo, se acercó al vestíbulo y adquirió un centro de mesa adornado con una vela. La iniciativa ha sido muy bien valorada y se suma a otras actividades como el encendido del árbol de Navidad, decorado con material reciclado, que se realiza desde hace tres años.
Los impulsores del proyecto desean que esta idea tenga continuidad y crezca en el futuro, incluso con la posibilidad de que el mercadillo salga al exterior y se exponga en la localidad de Daroca. “Se va a intentar que tenga más proyección y visibilidad. Todos los sábados hay un mercadillo en Daroca y se podrían solicitar los permisos necesarios, aunque de momento es una idea en estudio”, reconoce Pilar.