La pequeña Lucía miraba la tapa de aquel yogur, mientras mentalmente hacía sus propios cálculos con la ayuda de aquel calendario de mesa.
– Mamá, mamá…, en esta etiqueta pone: “Consumir antes del 15 de marzo”, pero creo que ya ha pasado… Estamos en abril, ¿verdad?, ¿nos lo podemos comer?
– Claro que sí, hija mía. Los yogures no caducan. Sólo lo ponen para que te lo comas rápido y compres más…
Y al día siguiente, como tantos y tantos otros, la madre volvía a rebuscar en los contenedores del supermercado, tratando, esta vez, de arrancar las etiquetas de caducidad…
* Finalista categoría Microrrelato en el Certamen (Externo) ”Picapedreros” de Poesía, Guión y Microrrelato 2013.