Escrito por: Ricardo M.
Fue un 21 de noviembre de 2024 en el Palacio de los Deportes Martin Carpena de Málaga. Cuartos de final de la Copa Davis entre España y Holanda. El equipo compuesto por Rafa Nadal y Carlos Alcaraz perdía ante los holandeses. 23 años después de su debut en la élite el manacorí dejaba el tenis y 9.700 espectadores le despedían con una atronadora ovación.
Fue su despedida en su país. Una despedida triste e inesperada, que no estuvo a la altura de lo que se merecía el mejor deportista español de la historia. Tuvieron que pasar seis meses para que el tenista balear volviera a ser el centro de todo el deporte mundial con el homenaje que le dio el Torneo de Roland Garros en la previa del torneo parisino la tarde del pasado 25 de mayo. No podía ser en otro sitio sino en su propio jardín. En la arcilla de la Philippe Chatrier Rafa Nadal ha batido todos los registros. Allí ha ganado 14 de sus 22 Grands Slams. A ellos se suman cuatro US OPEN, dos Wimbledon y otros dos Open de Australia. Un total de 22 grandes por los 24 de Novak Djokovic y los 20 del helvético Roger Federer.
Rafa Nadal recibió un merecido homenaje en Roland Garros, el torneo del que fue máximo dominador con 14 triunfos
Su romance comenzó con silbidos, cuando la Chatrier se volvió contra el en un partido que le enfrentaba al local Sebastian Groisjean en 2005. Después todo cambió. Desde 2005 y hasta el 2022 disputó 116 partidos, perdiendo tan solo cuatro. Dos contra su gran rival, el serbio Novak Djokovic, uno contra el sueco Soderling y el alemán Alexander Zverev en el último partido de Nadal sobre la tierra de Roland Garros el año pasado.
Hace unos meses Paris volvió a demostrar el amor por su héroe, en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos, el 26 de julio. Nadal fueue uno de los últimos relevistas de la antorcha, que recibió de Zinedine Zidane bajo una lluvia de emociones.

La organización le rinde tributo desde hace cuatro años con una escultura de acero inoxidable de 800 kilos y tres metros de altura, situada en la entrada de la pista. Todo empezó en 2005, cuando el deportista balear con sus pantalones pirata, su camiseta sin mangas y su melena al viento levantó su primer trofeo en el santuario rojizo del Bois de Boulogne, al oeste de la ciudad. Tenía 19 años y venció al argentino Mariano Puerta en cuatro sets. También ahí disputó sus dos últimos partidos individuales, en los Juegos, ante el húngaro Martin Fucovics y contra el serbio Novak Djokovic, que le venció por última vez.
Nadal fue el rey de la tierra con 92 títulos. Además de los 14 en Roland Garros sumó un global de 63 sobre arcilla. Aunque el español tocó el cielo sobre la hierba de Wimbledon en la final de las finales en aquel maravilloso careo en el All England Club frente a Roger Federer en 2008. Muchos dicen que fue el mejor partido de la historia con siete horas de duración, cinco sets y dos tie-breaks.
Con la pista abarrotada, acudieron su familia, su equipo, sus amigos
y sus tres grandes rivales, Roger Federer, Novak Djokovic y Andy Murray
Lo del pasado domingo en la apertura de Roland Garros fue la ceremonia perfecta, un homenaje al balear austero, sencillo, como quería tenista español. Duró algo menos de una hora. Toda la grada estaba llena a reventar con una camiseta del color de la arcilla con las letras grabadas de MERCI RAFA.
Rafa iba vestido íntegramente de negro. Tuvo que esperar cinco minutos y tras la larga ovación dijo sus primera palabras en francés. “¡Buenas tardes a todos! Yo no sé por donde comenzar”, explicaba Nadal. Después empezó a hablar en inglés y en español. “Hay mucha gente que me ha querido acompañar, la familia, el equipo, los amigos… En momentos de dificultad no han parado de creer en mí. Mi equipo siempre ha sido una familia. Y mi familia desde pequeño me cuidaron e hicieron lo posible para hacerme feliz. Lo que hemos vivido juntos ha sido inolvidable”, afirmaba entre lágrimas Rafa.

Después tuvo unas palabras para Toni, su tío y el entrenador que le llevó a la mayor parte de sus triunfos. “Eres la razón por la que estoy aquí. Dedicaste parte de tu vida haciéndome reír, sufrir y llevarme al límite. A veces no ha sido fácil, pero ha valido la pena. Has sido el mejor entrenador que hubiera podido tener”, decía el manacorí.
Se descubrió en la tierra batida
una huella de la zapatilla del manacorí
Después se dirigió a Mari, su esposa. “Eres mi mejor compañera de vida. No me podía imaginar en el 2005 aquí siendo una familia. El último año fue muy duro, pero todo ha sido menos complicado con nuestro hijo. Espero hacerte feliz a partir de ahora con todo lo que no hemos podido hacer”, indicaba el deportista más grande de España.

Quedaba poco para que terminara su emocionado discurso. “¡Merci la France! ¡Merci Paris! Me habéis hecho sentir como un francés más. Mi corazón y mis recuerdos están ligados a esta gente y a su pueblo. ¡Merci a tous!”. A continuación un grupo de recogepelotas y trabajadores del torneo parisino.
El homenaje estaba llegando a su fin y quedaba todavía lo mejor. Fue el momento en el que salieron a la pista los tres grandes rivales del balear. Eran el escocés Andy Murray, el serbio Novak Djokovik y el suizo Roger Federer. “Hemos construido una increíble rivalidad. Hemos luchado al máximo de la manera más correcta. Me hicisteis pasar momentos muy duros en la pista, pero esto es solo un juego. Además de ser grandes rivales habéis sido muy buenos amigos. ¡Os deseo lo mejor!”, decía Rafa dirigiéndose a sus compañeros.
Quedaba muy poquito para el final. Fue el momento en el que Gilles Moreton y Amelie Mauresmo le entregaron un trofeo único de cristal en el que estaba grabada la palabra LEYENDA. Como punto final descubrieron una placa en el suelo de la pista central con la huella del campeón español. No podía haber mejor final. Tras dar una vuelta de honor a la pista, Rafa cogió a su hijo y se despidió del público que le ha adoptado como su héroe nacional.