7 de marzo
23:51 hs.
El calor es pegajoso. Uno no hace nada pero suda. Y si uno se mueve un poco, acto seguido sólo te apetece una buena ducha.
Bueno, hoy he terminado mi compromiso como barrendero y he visto cómo la gente estaba contenta de verme trabajar. Se me está ocurriendo ir a ver al jefe del barrio y proponerle un proyecto de papeleras. Luego habría que organizar la recogida con un camión y dónde tirar todo eso. (Bueno, eso suponiendo que alguien las utilizara). Ya veremos a ver qué sopla el Espíritu.
El resto del día me he dedicado a preparar el Consejo que tendremos el martes que viene. Será un momento de discernimiento y no sólo hay que organizarlo sino también orarlo.
Hoy he tenido dos llamadas que me han hecho mucha ilusión. Una era una mujer de una aldea de Bobosso-Tieningboue que está en Marandallah en la Asamblea de Mujeres y la otra ha sido de una mujer de Dianra Village que también está en la Asamblea de Mujeres que organiza esa parroquia. Sus llamadas muestran el cariño y la cercanía de las personas sencillas.
Nosotros, en casa, hemos puesto la primera parte de Jesús de Zeffirelli y hemos tenido lleno hasta la bandera. Me ha alucinado que cuando Jesús ha resucitado a Lázaro ha irrumpido una salva de aplausos que me ha hecho pensar en lo que sufrirán la semana que viene cuando le claven los clavos a Jesús. Aquí la fe se vive a flor de piel.
Buenas noches y dulces sueños… especialmente a ellas que mañana es Su Día. Besicos especiales a todas las trabajadoras.
8 de marzo
23:07 hs.
El calor sigue siendo agobiante pero como el presidente y su mujer estaban en San Pedro celebrando el Día de la Mujer parecía como si estuviéramos de vicio.
Hoy he concelebrado en la parroquia y he visto a mucha gente que hacía bastante tiempo que no veía. Han estado muy simpáticos y me parece que esta semana tendré unas cuantas visitas.
He de confesaros que la buena noticia del día ha sido la aparición de Amatu. Hacía más de tres días que se había ido de casa y finalmente ha aparecido. Me ha estado contando toda una historia de porqué se había escapado. Hasta se me ha echado a llorar. Parece ser que mañana van a llevarla donde está su mamá porque aquí no pueden con ella. Después se ha ido a cenar y luego ha vuelto como para agradecerme la acogida.
Es difícil vivir lejos de tu propia familia en un contexto donde sólo te piden trabajar. Además los 16 años de aquí son de «probar». Difícil. Si escuchas a los adultos te dan una versión completamente distinta de lo que me ha contado ella. ¿Dónde estará la verdad? Por otro lado la CEB nos ha tratado a cuerpo de rey porque una familia nos ha dado la comida y otra familia la cena.
Compartir, el verbo que África conjuga como nadie.
Buenas noches y dulces sueños
