El trovador en el salón dorado
Tras el azahar de los jardines y el bosque de columnas se abría un firmamento azul con astros rojos. Arrojándolo al suelo, el Señor mercenario
Tras el azahar de los jardines y el bosque de columnas se abría un firmamento azul con astros rojos. Arrojándolo al suelo, el Señor mercenario
Aquella mañana el sol había salido muy pronto, demasiado pronto -como decía la abuela- y las gaviotas, huyendo del mar, volaban tierra adentro por encima
La Mujer-Ave viene sigilosa a trepar por la cama. Me estremezco al sentirla cerca, más cerca. Ella piensa que estoy dormido, por eso escribe una
Pedrito está contento, porque le encanta el chocolate con picatostes, haga quien lo haga. Adela no lo tiene tan claro, hizo hace poco la comunión
Antes iba todas las tardes al taller de mi abuela. Me gustaba verla derretir el oro para luego convertirlo en anillos. Cuando terminaba de hacer
El fuego de las entrañas calcina los cimientos del sabio. Da vueltas sacudiendo el torso, girando las anclas de sus hombros contra un suelo perverso
Escrito por: Juan N. Una noche de verano Yang permanecía tumbado en la cama sin poder dormir, notaba la molesta pulga cómo avanzaba por
Escrito por: W. Libertad, ¡qué lejana te percibo! Un día mis cadenas quebraré… Cógete a mí, dirá la paloma Hundiendo en mí sus nacaradas uñas.
A veces el camino es un dejar que el cuerpo prosiga desganado la inercia de un mal viaje. Paso tras paso y nada. Apeadero triste.
Enviada por: Soledad M. C. Mirad hijos míos, lo que yo os quiero expresar ni por escrito, ni por cristales, lo vais a notar
Escrito por: José Luis L. L. El amor es el acto de sentirse vivo, de disfrutar de la vida; de tener ilusión. El amor se
Escrito por: Felipe O. (Centro penitenciario Tenerife II) Esparcí la mirada a tu ser, A tu semblante sereno, En él contemplé, Juventud con gran