Escrito por: Ricardo M.
El periodista y deportista paralímpico Javier Hernández dio una charla en el CP Daroca titulada “De los pies a la cabeza”
El zaragozano de 45 años ha alcanzado las más altas cotas del deporte sin tener brazos desde su nacimiento

LAS FRASES
“Revindico que no te salgan las cosas y saber convivir con la derrota”
“No me rindo antes de intentarlo. Así me evito un trauma”
“Soy un gran perdedor, estoy acostumbrado a vivir la derrota. No busco el reconocimiento y no vivo para ganar premios”
Javier Hernández es un ejemplo admirable de superación personal. Este zaragozano de 45 años de edad nació sin brazos y con la pierna derecha más larga que la izquierda. Pese a todo, gracias a su sacrificio, constancia y trabajo superó todos estos problemas y alcanzó la cima compitiendo en la natación de los Juegos Paralímpicos de Londres. Además, fue el tercero de Europa en sacarse el carnet de conducir con sus deficiencias físicas y es uno de los más acreditados periodistas deportivos aragoneses. Hernández estuvo por tercera vez en el Centro Penitenciario de Daroca para contar sus experiencias en la charla titulada “DE LOS PIES A LA CABEZA”. Una de las aulas del centro penitenciario estuvo repleta de asistentes para seguir con interés la trayectoria de este superviviente.
Abrió esta conferencia Don Jaime, el coordinador de Formación del centro penitenciario. “Lo de Javier Hernández es la historia superlativa de superación. Está con nosotros en carne y hueso lo que es un resiliente. Es un ejemplo para todos porque Hernández ha tirado para delante y ha crecido. A pesar de todo, Javier está muy bien”, explicó a los asistentes el coordinador.
Esta charla la empezó a impartir en 2013. Desde entonces ya la ha dado 300 veces. “Es una charla muy potente que he dado en el ámbito social. La he dado dos veces en Uruguay y fuí recibido por José Múgica, el presidente del país y se presentó al Premio Reina Leticia sobre discapacidad. La he dado en el reformatorio de Juslibol y en el Centro de Menores Teresa de Calcuta de Madrid”, afirma este polifacético personaje. Hernández ha dado esta charla además de en Daroca, en los Centros Penitenciarios de Zuera, Alcalá Meco, Navalcarnero, Valdemoro y Pamplona.
Hernández afirma que todas las diferencias de impartir esta charla en un centro penitenciario son positivas. “Aquí agradecen que vengas y estés. Desconectas del exterior. No miro a nadie por encima del hombro y ese enfoque se agradece. Es una charla que se apoya en experiencias y vivencias propias. Aunque tengas brazos y yo no, te puede servir. El protagonista de la charla es cada uno de los que asisten a ella”, explicaba antes de la conferencia el periodista aragonés.

Comenzaba la charla con la foto de la imagen de Hernández cuando era un bebé. “El ginecólogo les dijo a mis padres que todo había salido perfecto en las radiografías, pero creo que se le traspapelaron. Han pasado desde entonces 45 años y mis padres eran unos jóvenes de 26”. Desde entonces Hernández pensó que la botella estaba medio llena. “No pasó ni un día hasta preguntarme el por qué. Era fruto del azar. Desde entonces me centré en lo que tenía y lo que me faltaba. Apliqué el sentido común sabiendo vivir con la frustración. El que no te salgan las cosas no está muy bien visto. Por eso reivindicó que no te salgan las cosas y saber convivir con la derrota”, decía Hernández.
Reconocía con sinceridad ante los asistentes que él no es “un exhibicionista. Hay que entender que los problemas no son problemas. Mi problema es que no tengo brazos. Pero eso no es un problema, es una putada. Puedo pensar que por no tener brazos no soy capaz de hacer nada. Mi principal problema es pensar que porque no tengo brazos, no soy capaz de hacer nada y me tienen que hacer todo. Somos seres sociales porque nos necesitamos los unos a los otros”, explicaba.
Hernández reconoció que en una frase que TODO LO QUE HAGO ES POSIBLE. “Tengo una ventaja sobre el resto. No me rindo antes de intentarlo. Así me evito un trauma. De niño puedes aprender cualquier cosa. Con 15 años es muy difícil aprender el chino, pero todos los que nacen en China no tienen el problema de aprender su idioma natal”, decía.
Otro titular de la conferencia. HACER TODO CON TODOS. “Fue a los cuatro años cuando entré a estudiar en el colegio Compañía de María de Zaragoza. Allí creyeron en mí sin conocerme y me dejaron mostrar mis presuntas incapacidades”, explicaba. Continuó su carrera de superación personal y se sacó la carrera de Periodismo. Se convirtió en un prestigioso perioodista local. Era un apasionado del fútbol. Estuvo escribiendo en Heraldo de Aragón desde 2001 a 2006 y en el AS desde el 202 al 2007 y ahora colabora con Radio Zaragoza en la tertulia sobre el Real Zaragoza.
Con 30 años escaló otro peldaño más en su historia de superación personal. NUNCA ES TARDE PARA INTENTARLO. “Tenía que decidirme por la natación o el atletismo y elegí la primera. Me clasifiqué para las pruebas de natación de los Juegos Paralímpicos de Londres en 2012. Disputé las pruebas de 150 estilos, 50 braza y 590 espalda y conseguí el diploma en esta última prueba”. EL ÚNICO FRACASO ES NO INTENTARLO. “La mayor limitación en el mundo es lo que tú te digas a ti mismo que no eres capaz de hacer. Es muy importante el factor limitante de la mente”, explica. Pero fue realista y decidió dejar el deporte de élite. “Si hubiera quedado cuarto de la final me habrían dado 500 euros de beca al mes. Pero vivía de los diez años que ejercí el periodismo y decidí dejar el deporte”, indicaba.
Después de una hora de charla y el turno de preguntas la apasionante charla llegaba a su fin. “Yo soy un gran perdedor. Estoy acostumbrado de vivir de la derrota. No busco el reconocimiento y no vivo para ganar premios”, sentenció el aragonés. Por fin, se despidió de los asistentes. “¡Espero volver, y espero veros fuera!”, cerró Javier Hernández.