
El sueño de
Resaca
Se han ido. La soledad ha devorado el salón. En ocasiones la mínima palabra provoca corrimientos de sillas y terremotos de despedidas. La mecha de

Se han ido. La soledad ha devorado el salón. En ocasiones la mínima palabra provoca corrimientos de sillas y terremotos de despedidas. La mecha de

Te levantas de madrugada, llevando contigo la leve desnudez hasta la ducha. Finjo dormir, aunque el rabillo del ojo me permite ver fugazmente tu silueta

Alguien no conocerá la niebla. Ese alguien sabrá del rocío, de la siempre madrugada ausentándose del alba, beberá el agua del almendro, y cuando la

Tan pronto el mosén cogió el pan y lo repartió entre ellos, tan pronto como deglutió aquella oblea amarillenta supo que se acabó su infancia.