Una madrugada

Me duele pensarlo, solo aquí en el lecho

No nos queda nada, más que la agonía

La muerte agazapada está allí al acecho

Mezclada en el lodo de la letanía

 

Que no te perdono, es que ya no puedo

Las olas van y vienen, pero no regresan

Nos queda rencor, tristeza, odio, celos

Lágrimas, recuerdos, sueños sin promesas

 

No quiero que vuelvas a empañar mis días

A pesar de todo la suerte está echada

Un camino juntos es una utopía

Moriremos solos una madrugada

 

Me duele pensar en las horas perdidas

Quedar sin aliento, el alma vacía

Tantos desencuentros, vivencias sentidas

nuestros cuerpos quietos, la piel malherida

 Amanecer

El paso del tiempo nos llevó los años

Devolvió cordura y templó reacciones

Revivió esperanzas para ilusionarnos

Maduró el carácter y calmó emociones

 

El amor jurado fue siempre sincero

Mi masivo encono murió en tu sonrisa

Quiero ilusionarme porque aún te quiero

Los años enseñan, la piel cicatriza

 

Sueño con volver a sentir tu mirada

Recorrer la senda mientras quede vida

Esperando alegres el fin del camino

Y morirnos juntos una madrugada.

 

* Primer Premio Mención Especial en el XVI Encuentro de Poesía y Cuento «José Carlos Caparelli».