OCA amanecer

Musarañas en el vientre

Marcharé por la carretera nueva y diré adiós a todo cuanto aquí amé y tendré un equipaje triste a mi partida. Atrás dejaré cuantas estrellas fugaces tuve la suerte de contemplar, atrás quedarán los sueños frustrados y los años rotos. Y no añoraré al duro y frío que nunca perdonó y sentiré nostalgia del fuego que aquí me abrazó.

Las maletas del interno no son nada, pero son la esencia del devenir de una nueva vida y lo que no nos mata nos hace más fuertes. ¿Que puede importarme el futuro si sólo el pasado y el presente se dejan vivir?

La ilusión es una mentira, un engañanecios, un pretexto para infelices. Me iré por la carretera nueva y nunca jamás soñaré con volver. Estamos condenados a vivir y por eso somos libres: tal vez otros trabajos, otros amores y otra vez el monótono tono aburrido de la prepotencia oficial, las mismas cosas que un día creí importantes, los mismos presos reincidentes de un mundial sistema social que les forja a fuerza de encierro, de golpes.

Solo la vida nos ofrece un gran regalo que se esfuma y el recuerdo como presente. Te amé España, aprendí de ti como un viejo que comprendió al final que sólo la vida es como un riesgo que merece ser vivida, solo como arte, teatro y poesía podemos jugar a ser, pero no lloraré, me haré más grande aún y seguiré creciendo de espíritu, que es lo que llena, de amor que es lo más intenso.

Solo la vida nos ofrece
un gran regalo que se esfuma

En esta carta para una despedida, diré adiós a España como quién dice adiós a una vida, así estaré más preparado para el adiós final, para el adiós definitivo que no podemos evitar y que nos hace ser humanos. Las despedidas nos hacen más fuertes. Ámalas porque en ellas verás la verdad del mundo: la insoportable levedad del ser y la soledad; la gran verdad sin evasivas, la que no puede eximirse porque es grande, solo eres y con solo te convertirás y solo estaré hasta la próxima estela de la vida.

Me voy de España sin temerle a nada, me enseñaste a ser valiente si me enseñaste a temerle a las personas “buenas”, a aquellas para las que solo somos “musarañas en el viento”.

A la memoria de todos loa inmigrantes que han sido y serán expulsados de España.

Edwin Arango Henao.

 

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