OCA GLACIACION

Las cantelas del cheposo (IV): Testigo

Así que me ha tocado asistir a muchas ceremonias, ser testigo de algunos descalabros y cómplice de varias fechorías. ¿Que por qué no canté? Este plumilla no quiso, dependo de él, no tengo voz propia.

Por otra parte, estoy al capricho del utillero, que unos días me da cancha y otros no. Cuando salgo al campo, casi no puedo concentrarme en lo que ocurre, de tanto ir y venir entre una portería y otra, de un banderín a otro, de una línea blanca a la contraria. Además, aunque me enterara, se me caerían las ideas de tanto patadón encima.

balonAsí que trato de aprovechar los momentos de serenidad, antes de empezar el partido, o cuando al final hay prórroga y tengo un rato de descanso, para enterarme de lo que ocurre. También son momentos buenos los anteriores al lanzamiento de un penalty, porque estoy en soledad y tengo desnudas frente a mí las miradas del que chuta y del portero. Allí veo muchas películas y me entero de cosas secretas que la ansiedad de uno o el temor del otro me revelan. Prefiero los penaltis a los corners y las faltas, porque con tanto barullo de gente no puedo escrutar los ojos de los que conspiran.

Cuando no salgo al campo y me dejan encerrado en un cajón de la oficina o en el armario del vestuario, me entero de asuntos a veces poco edificantes, porque mientras se están zurrando la badana los futbolistas, algunos chupatintas del estadio aprovechan para mangonear por las bajuras, lo que incluye a menudo besuqueos y magreos que cualquier día contaré, si a este plumilla le place.

 

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