OCA GLACIACION

Un comienzo de temporada atípico y granado de problemas

Ha comenzado la Liga y los problemas se han desatado sin que se vean soluciones a corto plazo. La huelga provocada por los futbolistas se cerró sin tener la seguridad de que los clubes y la propia patronal cumpliesen con los objetivos firmados. Los jugadores a los que se adeudaban importantes cantidades, sobre todo en la Segunda División, siguen sin cobrar en la mayoría de los casos, y los ingresos cada vez serán menores por la crisis para las entidades deportivas.

Anuncio de la huelgaLa codicia embrutece a las personas y los dirigentes del fútbol han derrochado tanto que, al precipitar a la quiebra a sus clubes, necesitan cada vez más dinero para mantener la espiral de gasto.

Para buscar un arreglo a esta situación se sacaron de la manga con la connivencia del periodo estival y la urgencia de un vacío legal amparado por el propio Gobierno, el famoso “canon” a las emisoras de radio. Un atropello a la Constitución española que vela por el derecho a la información y que significaría regresar a los peores tiempos de la dictadura. Incluso entonces, la radio –pese a la censura- podía informar en directo desde los estadios. El caso es que, con dificultades y peor sonido en muchos casos, seguimos funcionando los fines de semana.

Mientras tanto, la liga
bipolar defrauda a la afición

Mientras tanto, la liga bipolar defrauda a la afición porque los que realmente no sienten en sus carnes como propios los colores del Real Madrid o el FC Barcelona, están cansados de tanto protagonismo. Superar los cien puntos y los cien goles, dejar todas las competiciones para saciar sus apetitos y golear sin piedad, deja de ser divertido para los que sufren humillaciones en el marcador.

Zaragoza nunca se rinde (cortesía de http://elcuadrilatero.net/ )En un plano más local comprendo que un sector de seguidores blanquillos esté cansado de la condena de cinco años que sufre el Real Zaragoza después de la primera temporada del actual presidente como accionista mayoritario. Tras conseguir meter la cabeza en la UEFA con un equipo de Champions, al año siguiente se descendió a Segunda División tras la mayor inversión económica de toda la historia. 

Desde entonces, un año en el infierno y dos temporadas al borde del precipicio con finales de infarto. Más de sesenta futbolistas en las diferentes plantillas y unos traspasos por más de cien millones de euros. ¿Y todo para qué? Para estar en el furgón de cola, firmar unos números de sonrojo, encajar más goleadas que en los últimos 25 años, sufrir un proceso concursal para evitar el descenso a Segunda por impagos, soportar una deuda de más de 120 millones de euros al finalizar el año 2010 y abrir vías de negocio a través de un fondo de inversión donde reconoció estar el mismo Agapito Iglesias.

Todo esto, con una fractura social formidable, el regreso al escudo antiguo después de un rechazo mayoritario de la afición y una pérdida de credibilidad en las instituciones futbolísticas, sociales y políticas sin precedentes. Afortunadamente la afición mantiene vivo al club, que se reinventa después de cada temporada con unos seguidores que mantienen la esperanza de que todo esto cambie. Pero, del mismo modo que el fútbol se lo está cargando la Liga y muchos de los presidentes actuales, el único soporte real de la institución zaragocista corre el riesgo de languidecer, abandonarse y flaquear si no se ofrecen síntomas categóricos de cambio en las próximas semanas.

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