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La esclavitud en Roma

En la época de la Roma antigua, la esclavitud era algo habitual en todo el Mediterráneo, pero hasta el S. III a. d. c. no hubo muchos esclavos en Roma. Esto cambió cuando los romanos empezaron a conquistar nuevos territorios. Muchos de estos esclavos eran capturados durante las guerras, cuando sus ciudades o países pasaban a poder romano. Por ejemplo, después de una gran victoria en Épiro (región situada en la parte oeste de la actual Grecia) en el 167 a.C. se capturaron cerca de 150.000 esclavos, que fueron llevados a Roma. Llegados al puerto de Ostia, fueron vendidos en grandes subastas de esclavos. La puja podía ser dura.

esclavitud en RomaPero también se acababa siendo esclavo por otras razones. Algunos esclavos eran delincuentes. Otros eran niños abandonados por sus familias. Otro grupo era el de los que habían sido vendidos por sus padres, porque no podían hacerse cargo de su alimentación. Los hubo que se convirtieron en esclavos de personas ricas ante las que no podían saldar sus deudas. Era frecuente que personas poco solventes pasaran a ser esclavos de sus acreedores. Aunque pueda parecer extraño, tampoco faltaron los que se hicieron voluntariamente esclavos de personas ricas para poder sobrevivir.

Una vez que el sistema de la esclavitud se puso en marcha, muchas personas nacían destinadas a ser esclavas. Todo vástago nacido de esclavo y esclava era esclavo. Evidentemente, aunque fueran esclavos, podían procrear aunque su estatus de “res”, cosa, no les permitía contraer matrimonio, como nadie hubiera entendido entonces en Roma que se casaran un caballo y una yegua o una mesa y una silla; a pesar de eso, sí formaban parejas, uniones maritales, que recibían el nombre de “contubernium”. Como es fácil imaginar, la duración de esas uniones y su felicidad dependía más de los amos que de los verdaderos deseos y sentimientos de los componentes del contubernium.

Todo vástago nacido de esclavo
y esclava era esclavo

Se ha escrito mucho sobre la vida de los esclavos y no siempre con acierto. La vida de los esclavos, ciertamente, no era para envidiarla, aunque tampoco lo es, en la actualidad, la vida de la mayoría de los habitantes del llamado tercer mundo y, si se me permite, de más que algunos habitantes del primer mundo que trabajan ganando unos salarios de miseria, en unas condiciones de una precariedad absoluta, con una inseguridad total y sin apenas posibilidades de mejora en lo que les queda de vida laboral, aunque tanto unos como otros sean libres. ¿En qué consiste la libertad? ¿Qué diferencia hay entre la relación de un esclavo y su señor romano y la un trabajador de la actualidad cuyo vida, salario, presente y futuro dependen del dueño de su empresa?

En trabajos agrícolasHechas estas preguntas que, evidentemente tienen más de una respuesta y no fácil, voy a dar unos pocos datos y a hacer algunos comentarios acerca de la esclavitud en Roma.

Reitero lo dicho anteriormente: que la vida de un esclavo no era envidiable y que la esclavitud es una situación de indignidad absolutamente condenable e injusta, aunque también es cierto que todos los esclavos no vivían de la misma manera. Habría que hacer dos grandes grupos. Estaban, por una parte, los esclavos que trabajaban en las minas y en las peores faenas del campo. Solían ser esclavos condenados por la justicia y esclavos castigados por sus dueños: intento de fuga, robos…

Los esclavos que pertenecían a este grupo llevaban una vida realmente dura y miserable, en unas condiciones infrahumanas. Para bien y para mal, su esperanza de vida era muy corta.

En el segundo grupo estarían los esclavos que ejercían sus actividades en la ciudad. La vida de la gran mayoría de éstos era infinitamente más cómoda y llevadera, aunque teniendo siempre en cuenta que el hecho de que se hiciera realidad esta regla general dependía de los deseos y caprichos de los amos y amas.

Algunos hicieron verdaderas fortunas llegando
a ser más ricos e influyentes que sus amos

En la ciudad, los esclavos realizaban tareas tan dispares como la de pedagogo de los hijos de los dueños, escribano, gladiador, escanciador del vino en los banquetes, peinadora de la señora, trabajador de una lavandería, músico o acompañante del señor por la noche para alumbrarlo con un farol en su ida y venida a alguna casa a participar en un banquete. Solía ser más precisa su ayuda a la vuelta, ya que las condiciones en las que salían los asistentes a los banquetes eran bastante deplorables.

Los esclavos que realizaban tareas que exigían cierta preparación y estudios como escribientes o administradores de los bienes de un señor no sólo llevaban una vida que en nada se diferenciaba de los hombres libres, sino que algunos de esos esclavos hicieron verdaderas fortunas llegando a ser más ricos e influyentes que sus propios amos.

ForoEn cuanto a la población de esclavos, hay que señalar que era elevadísima. En tiempos de Augusto, la población de Italia podía fijarse en 7.500.000 de habitantes de los que 3.000.000 serían esclavos. Estas cifras son probables, aunque indemostrables. Datos reales de Pérgamo (mediados S. II): 40.000 ciudadanos. El total de los habitantes de esa ciudad era, incluyendo mujeres y esclavos, de 120. 000.

La mayor o menor cantidad de esclavos que tuviera una familia dependía, sobre todo, de los precios de mercado de los esclavos. Hubo fluctuaciones y épocas en las que eran realmente caros. En la época de Augusto, y sobre todo en los reinados posteriores, ya no se contó con las posibilidades casi ilimitadas de los siglos I y II a.C. a causa de la desaparición de guerras con pueblos extranjeros. Casi todos los esclavos provenían del interior del Imperio por las razones anteriormente explicadas: hijos de esclavo, deudas, etc. El número de esclavos se redujo por la imposibilidad económica de comprarlos o de mantenerlos. A diferencia de antes, no se compraban ni se recogían niños esclavos, ya que eso representaba una inversión a largo plazo que muy pocos se podían permitir.

El número de esclavos se redujo por la imposibilidad
económica de comprarlos o de mantenerlos

A partir de los primeros años de nuestra era, empieza a cambiar el trato para con los esclavos; puede decirse que mejora notablemente y es debido, entre otras cosas, a sucesos como el levantamiento de Espartaco, a corrientes filosóficas, al convencimiento de que rendirán más si se les incentiva y se les trata mejor, etc. incluso se dictan leyes que mejoran sus condiciones de vida: Claudio tenía por asesinato el dar muerte a esclavos viejos y enfermos y dispuso para ellos, caso de ser abandonados por sus dueños, que el estado les procurase atenciones y se les diese la libertad; Domiciano prohibió la castración de esclavos; Adriano prescribió asimismo la ejecución del esclavo declarado culpable por su amo y hasta el encarcelamiento en cárceles particulares.

vercingetorixLa condición de esclavo, aunque teóricamente era de por vida, no siempre era así y con el tiempo casi fue una excepción el mantenerla hasta la muerte. La acción por la que se liberaba a un esclavo se llamaba “manumissio”. Había varias clases de manumissio:

Per vindictam. Esta ceremonia o acción de manumitir, liberar, a un esclavo, se realizaba ante dos magistrados y un testigo. Se tocaba al esclavo con una varita (vindicta) en la cabeza y se le declaraba libre.

Otra manera de manumitir un esclavo era mediante su inscripción en el censo o mediante testamento, aunque con el tiempo aparecieron fórmulas más sencillas y menos solemnes como, por ejemplo, una declaración ante los amigos, invitar al esclavo a la mesa, una carta notificándolo, etc.

Como curiosidad quiero señalar (¡cuidado con lo que la política ha hecho a lo largo de toda la historia de la Humanidad!) que las familias dirigentes, y ricas, manumitían gran número de esclavos para que, una vez libres y ciudadanos, les pudieran apoyar en los comicios y en sus intereses políticos. Se fijó un impuesto (5% del valor del esclavo) para cada manumisión con el fin de impedir que éstas fueran demasiado numerosas. No se consiguió.

Opiniones de contemporáneos e investigadores

Ya para finalizar este breve ensayo sobre la esclavitud, quiero adjuntar varios textos de obras y autores clásicos e investigadores contemporáneos que ayudarán, sin duda, puesto que por sí solos podrían hacerlo, a formarse una idea más exacta de lo que fue y supuso la esclavitud en la antigua Roma:

“¡Dioses celestiales!, ¡Qué hombres tan miserables había alli! Hombres cuya piel estaba pintarrajeada por los cardenales amoratados de los latigazos, cuya espalda cubierta de llagas, estaba más semioculta que protegida por unos harapos hechos trizas. Algunos cubrían tan sólo su bajo vientre con un exiguo taparrabos. Todos los demás iban vestidos con túnicas tan destrozadas que, a través de sus jirones, dejaban ver totalmente sus cuerpos; su cabello, rapado por uno de los lados; sus pies, presos en grilletes. Tenían la tez terrosa y deformes los párpados corroídos por las humeantes tinieblas del horno tenebroso y ardiente, hasta el punto de que estaban casi ciegos. Mostraban sus miembros una blancura repulsiva, por ir cubiertos de una ceniza de harina, a la manera de los púgiles, que luchan después de salpicarse el polvo.” (Ésta es una descripción de los esclavos que trabajaban en un molino de harina, hecha por el escritor Apuleyo, hacia el año 157 d.C.).

esclavitud“Ropa: una túnica de metro y cuarto de larga y una capa cada dos años. Cada vez que entregues una túnica o capa nueva, recoge la vieja, para que se remiende. Procura también que cada esclavo reciba un buen par de zuecos cada dos años.” Esto fue escrito por Catón en el 140 a.C. en su obra “Tratado sobre la agricultura” y en ella, como se puede ver, describe la cantidad de ropa que entregaba a los esclavos. Catón vivió entre los años 234 y el 149 a.C. y, además de dueño de grandes fincas explotadas por esclavos, fue escritor, historiador y orador. Además de Catón, otros muchos hombres ricos que tenían gran cantidad de esclavos escribieron sobre ellos.

Ésta es la visión de unos historiadores modernos, R. Nichols y K. McLeish, en su obra “Bajo el punto de vista de los romanos”: “Por ejemplo, si un esclavo caía enfermo o era viejo, no era más útil a su dueño que un cacharro roto. Los amos más prácticos los enviaban a la arena para que alimentaran a los leones o los dejaban morir; a otros se les mataba en el sitio.”

Innumerables hombres libres se venden a sí mismos,
así que por contrato se convierten en esclavos

Esta opinión no proviene de ningún historiador moderno, sino de un escritor romano, Varrón, que vivió entre los años 116 y 27 a.C. , y además de dedicarse a escribir, era también un gran terrateniente. En su obra “Sobre la agricultura” dice lo siguiente: “Hay tres tipos de instrumentos para el trabajo agrícola. El que habla (por ejemplo, los esclavos), el que no puede hablar (por ejemplo, el ganado) y el mudo (por ejemplo, los aperos de labranza.”

EsclavosNo todo el mundo opinaba igual. Plinio el Joven, también escritor, que vivió entre los siglos I y II d.C., nos dice lo siguiente en una de las muchas cartas que escribió a sus amigos: “Siempre me preocupa que mis esclavos caigan enfermos y mueran, sobre todo los más jóvenes. Pero puedo darles libertad antes que mueran. Y también les permito hacer testamento.”

Los romanos con el tiempo se dieron cuenta de que era mejor un trato “adecuado” para los esclavos, aunque sólo fuera con vistas a su productividad. Varrón, al que ya conocemos, escribe lo siguiente en el mismo libro:
“No deberías permitir que el ánimo de tus trabajadores estuviera demasiado alto ni demasiado bajo. No dejes que los capataces usen el látigo si pueden conseguir los mismos resultados infundiendo ánimos (a los que trabajan). No compres demasiados esclavos de un mismo país; pelean entre ellos. Comprobarás que tus esclavos trabajan mejor si los tratas bien y les das comida o ropa extra, días libres o permiso para que su ganado paste en tu tierra.”

Aunque la situación de los esclavos parezca, y así lo sea, desesperada, las clases más bajas de la sociedad romana no estaban mucho mejor. Se dieron casos, y no pocos, de hombres libres que se vendieron como esclavos para “mejorar” su situación. Este hecho aparece relatado por el escritor Dion de Prusa:
“¿Cómo crees tú que podría yo convertirme en esclavo?… innumerables hombres libres se venden a sí mismos, así que por contrato se convierten en esclavos, ocasionalmente incluso en condiciones nada soportables y extraordinariamente duras.”

Las clases más bajas de la sociedad romana
no estaban mucho mejor

Por muchas y diferentes causas, la situación de los esclavos fue cambiando y mejorando a medida que avanzaba el imperio romano. El historiador Géza Alföldy escribe en su libro “Historia social de Roma”:
“Claudio tenía por asesinato el dar muerte a esclavos viejos y enfermos y dispuso para ellos, caso de ser abandonados por sus dueños, que el estado les procurase atenciones y se les diese la libertad; Domiciano prohibió la castración de esclavos; Adriano prescribió asimismo la ejecución del esclavo culpable por su amo y hasta el encarcelamiento en cárceles particulares”.

Como era natural, con el tiempo surgieron voces (aunque supongo que en todo momento habría quien pensaría lo mismo) que se levantaron en contra de la esclavitud. Una de ellas (la más ilustre, posiblemente) fue la de Lucio Anneo Séneca. De origen hispano (cordobés), vivió entre los años 4 a. C. y 65 d. C. Fue famoso filósofo y escritor y preceptor de Nerón, por quien fue obligado a suicidarse. Séneca escribió en una de sus epístolas:
“Servi sunt? immo homines! Servi sunt? immo contubernales!. Servi sunt? immo humiles amici!
“¿Son esclavos? !Mas bien hombres! ¿Son esclavos? ¡Más bien compañeros! ¿Son esclavos? ¡Más bien humildes amigos!”.

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