OCA amanecer

Humphrey Bogart

Escrito por: Juan J. García

Qué duda cabe que Humphrey Bogart es una de las grandes estrellas que nos ha dado Hollywood, sin el cual sería difícil entender el cine estadounidense de los años treinta, cuarenta y cincuenta.

Humphrey BogartHumphrey Deforest Bogart, más conocido como Boggie (apodo que le puso uno de sus mejores amigos, Spencer Tracy) nació en New York el 25 de diciembre de 1899. Su infancia de “niño rico” fue claramente conflictiva, y su comportamiento le llevó a pasar por varios colegios. En su adolescencia acabó alistándose en la Marina, donde tampoco aceptó la autoridad e hizo gala de su indisciplina innata.

Pese a ser hijo de una familia acomodada Neoyorquina, Bogart, a lo largo de su carrera, se especializó, sin embargo, en papeles de “tipo duro” de barrios bajos, y tuvo que luchar desde el comienzo de la misma contra una pequeña deformación en el labio que le llevaba a ser iluminado de forma especial por los directores de fotografía y los técnicos de iluminación. De su lesión tan característica en el labio, la verdad es que existen distintas historias sobre cómo se la hizo, y ninguna de ellas esta comprobada. Unos dicen que fue un accidente, cuando tenía 12 años, en el que se golpeó contra un listón de madera, otros cuentan que fue durante un bombardeo que sufrió el buque en el que se encontraba durante sus años en el ejército, y también dicen que fue en una pelea con otro marino que se encontraba detenido a su cargo. Fuera como fuese, lo que está claro es que aquello le causó una parálisis en el labio superior, marcando no sólo su peculiar forma de hablar, sino también la pérdida de saliva que le llevaba a escupir al pronunciar algunas palabras, salpicando a compañeros de reparto y teniendo que trabajar colocado en posiciones especiales para disimularlo.

A quien le tenemos que agradecer
su estrellato es a John Huston

Cuando pensamos en Bogart, se hace difícil no pensar en una de las asociaciones más fructíferas de toda la historia del cine entre actor/director, que fue la que crearon John Huston y él. Y es que Huston fue uno de los directores que más partido sacaron a su talento, y fue pieza clave en el progreso y el establecimiento definitivo de Bogart en los papeles protagonistas y el estrellato. De hecho contribuyó de una manera activa a que consiguiera el papel en «El último refugio», cosa que le costó bastantes encontronazos a Huston con la compañía Warner Bros, productora del largometraje, ya que esta tenía en mente para el papel de Roy “Perro Rabioso” Earle (un gangster de ficción fiel reflejo de la mayor estrella del mundo del crimen de los años 30, John Dillinger) a otros astros de la interpretación de la época como Paul Muni (Scareface); George Raft, del que se decía que tenía algo mas que buenas relaciones con la mafia y que siempre iba por los platós con la compañía de dos “guardaspaldas”; o Edward G. Robinson (Hampa Dorada). Y es que Bogart con todos ellos tenía “el enemigo en casa”, como se puede comprobar en lo que es para mi uno de los mayores desperdicios interpretativos de la historia del cine, al quedar durante mucho tiempo relegado a interpretar papeles secundarios en las películas de los otros.

La reina de AfricaMenos mal para todos nosotros, que Huston con fama de terco y caprichoso fue haciendo todo lo que pudo para ir eliminando todos los obstáculos y a la competencia de Bogart, para que así el papel de Earle fuera interpretado por él. Gracias a ellos nos ha quedado a todos uno de los mejores gánsters de ficción de la era dorada del cine americano.

Con posterioridad, Huston le dio el siguiente empujón a la carrera de Bogart eligiéndole para el papel de Sam Spade en la adaptación de la novela de Dashiell Hammett al cine de «El Halcón Maltes», creando ambos (actor y director) con el respaldo de un impecable elenco de secundarios un auténtico modelo a seguir para las fábulas del cine negro que se realizarian posteriormente. Con esta película se creó un antes y un después en la trayectoria profesional de Bogart, viendo por primera vez su nombre por encima del título de la película, muestra clara del ascenso al estatus de estrella que a mi parecer la industria debía de haber hecho con anterioridad. Hay que tener en cuenta que, por aquel entonces, Bogart tenía a sus espaldas unas cuarenta interpretaciones en largometrajes de todo tipo. Aunque qué duda cabe que a quien le tenemos que agradecer su estrellato es a John Huston.

Su único Óscar como Mejor Actor
fue gracias a “La Reina de África”

Lo que denomino la “magia Huston-Bogart”, brilló no solo en los complicados pero tremendamente fructíferos días de rodaje de «El tesoro de Sierra Madre», aportando, a la carrera del actor, no sólo calidad y un nuevo reto, el de rodar en exteriores reales, cosa que no le agradaba nada al astro, sino también su único Óscar (otra tremenda injusticia a mi parecer) como Mejor Actor por «La reina de África», en la que Bogart se vio llevado hasta el límite en todos los sentidos, físicos, emocionales e interpretativos por Huston. Lo evidente es que la historia del cine tiene mucho que agradecer a la simbiosis que se creó entre actor y director.

Bogart y BacallPienso que todo buen aficionado al cine no puede sino emocionarse y entusiasmarse imaginando lo que podría haber salido de la alianza de Huston y Bogart con Clark Gable para sacar adelante un proyecto nunca realizado, la versión de «El hombre que pudo reinar», por mucho que disfrutásemos y admirásemos la versión que el propio director rodó años después con Michael Caine y Sean Connery.

Otro vinculo indisoluble del actor, de tipo profesional y personal, es el creado con Lauren Bacall. Este ocurrió cuando Bogart dejó de ser sólo Bogart y se convirtió (permitidme el atrevimiento) en una especia de antecedente remoto y notablemente mas elegante del fenómeno que vivimos hoy en dia con Brangelina (Brad Pitt y Angelina Jolie), al que con vuestro permiso me arriesgaré a denominar Bogartbacall o Bacallbogart, que en este caso también vale, como en el de Huston, pues tanto monta, monta tanto…

El aspecto más Brangelina de la entidad Bogarbacall, en lo que se refiere a su impacto entre los fans, quedó demostrado durante el rodaje de «Senda tenebrosa» (Delmer Daves) cuando durante la grabación en los exteriores de San Francisco miles de seguidores de la pareja y curiosos llegaron a cortar una de las arterias principales de la ciudad para verlos en persona, el emblemático Golden Gate.

Howard Hawks fue el padrino de la
unión profesional y personal de ambos

El encuentro y casi inmediato emparejamiento de ambos dentro y fuera de la pantalla contó con Howard Hawks como padrino de la unión profesional y personal de ambos, y al parecer dicen las malas lenguas de la época en contra de la voluntad de Hawks , pues el citado director andaba también detrás de la actriz, cosa nada extraña teniendo en cuenta la fama de mujeriego con la que contaba.

El sueño eternoHay dos títulos absolutamente imprescindibles que pusieron en la pantalla ficciones románticas que, sin duda, eran alimentadas por el romance y los encuentros y desencuentros reales vividos por los protagonistas. El flechazo de Bogart y Bacall quedó reflejado en «Tener y no tener», y su inicial desencuentro y ruptura temporal marcaron sin lugar a duda los resultados de «El sueño eterno», aunque el asunto se arregló rodando material extra de este largometraje.

Pese a lo antes mencionado sobre Hawks, he de hacer mención a que fue uno de los directores que incrementaron la filmografía en común de ambos con el largometraje «Cayo Largo», una metáfora de la “caza de brujas” que se estaba viviendo en EE.UU. Y de la que Huston fue principal impulsor en la defensa de la primera enmienda, y presidente del comité que luchaba contra el senador Joseph McCarthy y sus asustados delatores. Entre las principales estrellas que se unieron a dicha protesta contra el Comité de Actividades Antiamericanas se encontraban Bogart, Bacall, Judy Garland y Gene Kelly, entre otros. Sin embargo, esa iniciativa de los actores quedó herida de muerte cuando Bogart reculó asustado al comprobar que la taquilla de «Senda Tenebrosa» se había resentido por su implicación en dicho tema político. Al final no le quedó a Bogart más que desmarcarse públicamente y terminar “desertando de la causa”, cosa que Huston nunca le perdonó.

Su ruptura temporal marcó 
el resultado final de «El sueño eterno»

Aparte de esto, existió otro “asunto espinoso” en la relación Bogart-Huston cuando éste último incluyó en el guión de la película «Cayo Largo» a un personaje que no existía en la obra de teatro de Maxwell Anderson en la que se basaba el film, la amante del gángster (que interpretó Edward G. Robinson), una ex actriz venida a menos, envejecida y alcoholizada, que era en realidad un fiel retrato de la ex esposa de Bogart, la conflictiva Mayo Methot. Hay que reconocer que el papel del personaje era tan intenso que llegó a eclipsar a Bacall, y la actriz que lo interpretó Claire Trevor consiguió un Oscar a la Mejor Actriz Secundaria por aquella interpretación.

Durante La Reina de Africa (Gonemovie.com)En cualquier caso el encuentro entre Bogart y Bacall, fue no sólo un rentable reclamo comercial para el estudio que producía sus películas sino también la puesta en práctica de toda una política industrial por parte de los estudios relacionada con la pausada renovación de sus estrellas masculinas frente a la rápida caída en dique seco de las femeninas cuando pasaban de cierta edad. Es irónico que, siendo ya señores de cuarenta o incluso cincuenta años, podían no sólo interpretar papeles de jóvenes impetuosos como aquel John Wayne en «Escrito bajo el sol», sino que además eran capaces de entablar relaciones románticas con jovencitas casi recién salidas de la adolescencia sin temor a que nadie los tildase de asaltacunas.

No obstante, es indiscutible que Bacall era mucho más que “la señora de Bogart”, del mismo modo que Bogart era mucho más que “el señor de Bacall”, pero lo cierto es que Bacall le aportó una estabilidad profesional y personal que no había conocido hasta entonces, por lo que puede decirse que la época Bogartbacall fue la época dorada de sus interpretaciones y de su felicidad a pesar de su diferencia de edad, la conocida gran afición al alcohol que tenia Bogart y los estragos de los años, que le hacian mantenerse atento a su dentadura postiza y a tener que aplicarse peluquines para disimular su calvicie ante las cámaras.

Fuera como fuese, me quedo con la dedicatoria que le hizo Huston en su epitafio a su muerte:
«Boggie fue más que un actor, fue un prototipo humano de nuestra época, casi demasiado humano para ella. Todos nos veíamos reflejados en él, y él nos pagó con aventuras y con leyenda nuestra deuda de gente aburrida. No tenemos razón alguna para apenarnos por él, sólo por nosotros, por haberle perdido. Bogart es irremplazable. Nunca habrá otro como él.»

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