OCA amanecer

No quiero volver a entrar

Escrito por: Mª Emilia G.

¿Quién de todos nosotros no recuerda el día que entramos presos? A todos se nos cayó el mundo encima, con una gran pena por todo lo que dejamos fuera… las miradas tristes de nuestras familias, el llanto amargo de nuestros hijos y la despedida de nuestros amigos …. Te ves solo con tu macuto y rodeada de gente que no conoces de nada… Qué momento más duro, no sólo por la pérdida de libertad, sino por todo lo que a nuestra espalda queda.

carcel10Con el paso del tiempo te vas amoldando a la situación, a las normas, a los funcionarios…. En conclusión, a la vida entre rejas. Poco a poco vas conociendo a la gente y vas creando vínculo con las que crees que son las que más se te asemejan, aunque muchas veces ¡no es oro todo lo que reluce! Sin querer te vuelves desconfiada y en definitiva la realidad es que entras sola y sales sola, con lo cual en muchos casos te encierras en ti misma.

En otros casos conoces a alguna persona especial en la cual te apoyas y recobras la ilusión tanto en el amor como en ti misma. ¿Quién dice que entre barrotes no puedes conseguir el amor? Lo que pasa es que esto es como un pueblo y las envidias hacen que desconfíes hasta de la persona que quieres.

No sabes lo que tienes
hasta que lo pierdes

El día que salgamos es muy fácil contestar a la pregunta qué te llevarías de aquí que no hubieras traído. Para empezar te llevas la madurez como persona, sales con las ideas claras de lo que quieres y de lo que no quieres en tu vida. Aprendes a controlarte, a pensar dos veces las cosas antes de hablar. Ganas paciencia.

AmigasEn muchos casos aprendes a amar, un amor con todo tipo de limitaciones, para mí un amor sincero; y en otros casos también aprendes a odiar ya que aquí los sentimientos se magnifican.

Pero sobre todo aprendes a echar de menos a personas que antes ni tan siquiera las valorabas, pues la verdad, con la familia y amigos… no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes.

Por otro lado te llevas alguna buena amistad, esa persona con la que en tu celda lo compartes todo, desde la más sana carcajada hasta los más amargos lloros.

Pensándolo fríamente esto no es más que una fase más de nuestra vida, un bache, un error del cual todos y cada uno de nosotros pagaremos y lo mejor que te llevas de aquí es la sabiduría de que no quieres volver a entrar.

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